31 Minutos: la invasión de los títeres que nunca vieron televisión

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Después de que hace dos años tuvieron que parar su nueva gira titulada Yo Nunca vi Televisión posterior a las veladas exitosas durante el Vive Latino, el noticiero más famoso de Latinoamérica regresa para saldar las cuentas pendientes con su público más querido: México.

Mientras el DJ Guaripolo ponía canciones para aumentar el ánimo a unos minutos de apagarse las luces, familias enteras y público de todas edades entraban al recinto con visible emoción por ver a los reporteros más queridos. La iluminación se fue a negro mientras el escenario servía como escena del equipo de producción del noticiero hasta que la silueta de Juanín Juan Harry aparecía en pantalla para correr el intro.

Eso bastó para que la gente se metiera de lleno en el show, mismo que no podía comenzar de otra forma  más que con las palabras clásicas: ¡Tulio, estamos al aire!, lo que dio pie al primer musical de la noche: «La Desgracia Ajena», donde las noticias se agotaron hasta que Juanín clamó un extra noticioso, mismo que dio pauta a la presentación de Patana y Juan Carlos Bodoque, que junto con Tulio se desmayaron ante la nota informativa más importante del mundo.  

Foto: OCESA / José Jorge Carreón

Mientras los problemas técnicos del noticiero se arreglaban, «Rin Raja» se escuchó en un Auditorio Nacional repleto de niños y adultos que cantaban a la par de los títeres en escena. El primer gran coro de la noche se dio ante una división del público, pues no podían decidir que era mejor en «Tangananica, Tangananá«. Después llegó un poco de terror con la llegada de «Drácula, Calígula, Tarántula» para todos aquellos amantes de los pequeños sustos de aquellos que adoran las cintas que les ponen los pelos de punta.

Tulio Triviño regresó al aire para dar la noticia más importante de la historia de la humanidad: el lanzamiento de la pizza más grande del mundo. Ante la presencia de una invitada especial y el reporte de Patana, se desata una catástrofe, lo que da tiempo para escuchar «Señora, Devuélvame el Balón, o si no, no sé qué haré», rola en que la agrupación detrás de los bienamados títeres apareció en el escenario montado, dejando ver a los que estan detrás, llenos de energía por estar de vuelta. Al ritmo del guaguaguagua‘ comenzó «Perro Chico«, donde como dato curioso los artistas chilenos usaron máscaras de perros mientras la entonaban, marcando la primera aparición de Mario Hugo y sus caninos que continuaron la fiesta al puro estilo del «Doggy Style» para seguir con el ritmo perruno mientras se oía el grito de ‘arriba México’.

Las noticias no paran en 31 Minutos ni las apariciones especiales, pues llegó el tal Juan Enrique Patulengo para cantar el tema de «La Pizza del Amor» mientras las pantallas mostraban un viaje por algunos otros invitados especiales así como ‘el doble de Bodoque’ y ‘ la vecina de Patana, burlándose de aquel ensamble musical hecho con la canción We are the World en los 80s para después dar pie a otra locura que, de inicio, ocasiona la burla de los presentes.

Foto: OCESA / José Jorge Carreón

Con ese perfecto contexto, Cucho Lambreta aparece para poner a cantar a todo el Auditorio su éxito «Ríe«, ocasionando que al final el títere saliera de detrás del escenario para encender a los asistentes en un final de guitarrazos. Llegó otra de las más coreadas de la noche, «La Señora Interesante» donde podemos ver a la intérprete de la banda cantando mientras Cucky hace su show y seguir con
«Diente Blanco no te Vayas» con un outro al estilo Juan Gabriel y su conocido tema Querida mientras el pequeño diente blanco asciende al cielo por un costado del escenario.

Mientras, la Tierra se enfrenta a una amenaza extraterrestre que planea invadirlos comandada por el General Silurio pero parece que los títeres tienen un plan para revertirlo. En lo que esto sucede, la canción de «Mundo Interior» ofreció el momento más psicodélico de la velada con una animación alucinante para después seguir con otra de las más coreadas de la noche: «Objeción Denegada«, donde todos celebramos el hecho de hablar como idiotas por un breve pero alocado momento que provocó incluso pasos de baile entre los pequeños asistentes.

Regresando del ‘corte musical’, el crew de 31 Minutos ejecuta su plan maestro, algo que involucra que todos invoquen el
«Himno Siluris» y Tulio sea la cereza del pastel del engaño maestro y continuar entonces con el noticiero más popular con el tema «La Regla Primordial» con los coros sonando fuerte entre las familias presentes mientras la banda convocaba a los asistentes a cantar más fuerte mientras que en escena los títeres hacían alusión al mexicanísimo Libro Vaquero como lectura importante. Y así, continuó la canción más simple y extravagante con
«Lala» donde la fiesta de esta noche siguió con el cantante haciendo show en el escenario de manera extravagante con movimientos mientras Lolo cantaba acompañado de una proyección casi galáctica.

Foto: OCESA / José Jorge Carreón

La amenaza de invasión sigue sobre la Tierra ante la aparición de dos héroes, uno inesperado en forma de Guaripolo y su inseparable Sopapiglobo, así como el aplaudido Calcetín con Rombos Man que salta en escena ante el llamado clásico del Chapulín Colorado: ¿ahora quien podrá salvarnos? Esto da pie a uno de los momentos más retro del show que nos lleva directo a la época de los videojuegos de 8 bits teniendo una batalla con resultados inesperados que los miembros de 31 Minutos aprovecharon para soltar un comentario acerca de las tensiones mundiales actuales.

La inminente derrota parece cernirse en el show, por lo que se pasa al momento romántico de la noche en la que los enamorados de todas las edades no dudaron en cantar «Son Pololos» para después pasar a un rock pesado con
«Mi Equilibrio Espiritual» en donde, con intro de AC/DC y un títere emulando a Slash de Guns n Roses, apareció Fredy Turbina para encender el ambiente familiar e incitar a todos a las palmas para acompañar su logro de no necesitar ruedas chiquititas.

Ante el inminente final del show, la amenaza se convierte en armonía cuando suena el «Ritmo Sideral» con el villano de la historia mostrando su gusto por la música y el baile, haciendo que Policarpo, el único faltante del grupo de 31 Minutos en este espectáculo, informe al grupo que la canción es un éxito para terminar el noticiero y continuar con el show de un tal César que puso a bailar a todos con «Bailan sin Cesar» agradeciendo al público mexicano por el apoyo.

Foto: OCESA / José Jorge Carreón

Aunque las noticias acabaron, la música continuó para los presentes y el regreso de la banda de 31 Minutos enloqueció a las familias de nuevo con el clásico «Mi Muñeca me Habló» para después convertirnos a todos en zombies bailarines con «Arwrarwrirwrarwro» que levantó a todos de sus asientos y se dio el lujo de emular al grito de ‘Eo’ de Freddie Mercury con un toque de Harry Belafonte al más puro estilo de los muertos vivientes más animados del mundo.

La nostalgia tomó su lugar en la presentación cuando el guitarrista y voz de la agrupación dejó el escenario de fondo para que, con su guitarra y una luz blanca, el Auditorio Nacional se encendiera con los focos de los celulares ante la triste historia del «Dinosaurio Anacleto». Y así, Tulio, Patana, Juanín y Bodoque salieron uno por uno para entonar el gran himno de este show, la esperada «Yo Nunca Vi Televisión (Y luego sí pero después no)», que cerró con broche de oro, una lluvia de papelitos y entusiasmo por parte del público que se entregó por completo a una noche noticiosa donde la única invasión fue la de unos títeres que se robaron el corazón de los mexicanos.

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