«El Poder De Los Centavos»: cuando la gente común hizo temblar a Wall Street
Si hay un tipo de historia que siempre acapara la curiosidad sin duda la de David contra Goliat podría venir a la mente de inmediato. Y, para fortuna de todos, la vida real no falla en brindar de relatos que son ideales para el espectro cinematográfico, siendo el llamado «Estrangulamiento de posiciones cortas» en el caso GameStop en enero de 2021 el más reciente e interesante.
Con esto presente, Sony Pictures decide apostar por traer a cines con «El Poder de los Centavos», una efectiva cinta que acercará al público general este acontecimiento de una manera entretenida y sumamente atractiva.

En plena pandemia de COVID 19, Keith Gill es un comentarista de Internet que invierte los ahorros de su vida en acciones de la empresa de videojuegos GameStop.
Cuando sus publicaciones se hacen populares en plataformas sociales como YouTube y Reddit, Gill bajo los nombres de usuario Roaring Kitty o DeepFuckingValue caba movilizando a 8 millones de personas y hace que un negocio en decadencia se transforme en una estrella del mercado bursátil.

El fenómeno social logra que las acciones de GameStop aumenten su valor hasta 500 dólares por título, 30 veces más su precio inicial. Así, mientras sus seguidores se enriquecen, los fondos de inversión de Wall Street tienen cuantiosas pérdidas.
En estas circunstancias, los multimillonarios contraatacan y ambos bandos descubren que sus mundos están patas arriba.

Dirigida por Craig Gillespie, el mismo director que sorprendió a todos con ‘I, Tonya’ en 2017, la cinta maneja un gran volumen de contenido con tal presteza que los más de 100 minutos pasan de manera ágil. Sin duda, la manera en la que se cuenta la historia recuerda mucho a «La Gran Apuesta», no solo por la capacidad del realizador para aprovechar al máximo a sus actores sino por hacer de las inversiones algo apasionante que engancha.
Para lograr esto, Gillespie utiliza diferentes referentes visuales y material transmedia para que toda generación, especialmente los jóvenes que están inmersos en las redes sociales puedan comprender la magnitud de este momento que ya es historia. Memes, reels, vídeos de YouTube, chistes con muchas referencias a la cultura pop, componen diálogos ingeniosos, divertidos y que conectan con el espectador de tal manera que sin duda se identificarán con Keith, sus acciones pero sobre todo sus ideales.

Sumado a lo anterior, el guión de la cinta permite comprender el contexto completo y las implicaciones en el caso GameStop, mostrando de una manera directa el papel de empresarios pero principalmente el rol que la gente de a pie tuvo. Es justo con empleados, personal de salud, universitarios sumidos en deudas y muchas personas más que quedaron vulnerables en todos los sentidos con la pandemia.
Millonarios, gente de poder que derrocharon e incluso usaron tácticas sucias para frenar el embate impulsado por Keith Gill, esta es la base de un largometraje que funciona para generar debate, división, discusión. Y es que si, es inevitable no empatizar con la figura de internet que demostró que la bolsa estaba lejos de estar al alcance de todos pero al mismo tiempo, dio una oportunidad a quienes solo le quedaban inversiones con el llamado «dinero tonto».
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De alguna manera, la sensación de esta postura pueda ser percibida de cierto populismo, de una búsqueda de simpatía fácil para una población que también la pasó terrible con el COVID-19, que fue ignorada por los grandes magnates que a diestra y siniestra cerraron centros de trabajo mientras trataban de sofocar la ruptura de la matrix financiera, un solaz para los de abajo.
Pero también es un desahogo, una toma de conciencia de que si, también es válido aprovechar esas falencias en el sistema. La cinta triunfa en provocar una satisfacción en la caída de personajes que jugaron sucio, de una justicia que llegó y que ese aluvión anímico de unión es necesario sentirlo cuando se acude al cine. Dos caras de una moneda que son ciertas y que conviven.

La fotografía de Nicolas Karakatsanis (Bullhead, The Loft, Triple 9) junto a la música Will Bates (Origins, Imperium, Unbelievable) es de excelente calidad. Por parte de Karakatsanis, logra explotar la belleza del contraste de locaciones que van desde mansiones y canchas de tenis privadas con fiestas interminables, desayunos ostentosos así como desenfreno hasta hospitales populares, suburbios de clase media baja o universidades.
Mientras que Will Bates ofrece una selección de temas que van desde rock hasta rap, canciones que entran en el momento adecuado, sobre todo cuando el ecosistema digital del subreddit WallStreetBets se convierte en una fortaleza y punto de encuentro para todos esos minoristas que resistieron la tentación de vender acciones, de acceder a dinero que fácilmente los sacaría de sus difícil situación.
Sin duda, lo que más brilla en la cinta son las excelentes actuaciones, destacando sobre a Paul Dano que vuelve a demostrar su capacidad para liderar cintas en este caso como el carismático Roaring Kitty; Shailene Woodley que interpreta a la esposa de Gill, quien pasa de la ecuanimidad a la emoción intensa con solidez; Seth Rogen que encarna con autenticidad el cinismo del mganate Gabe Plotkin; Sebastian Stan como Vlad Tenev interpreta convincentemente la cobardía del director de Robinhood, la plataforma en la que ese aluvión de personas pudo invertir; o Pete Davidson, el divertido y desvergonzado Kevin Gill, hermano de Keith, quien nuevamente se interpreta así mismo pero que es justo eso lo que funciona perfectamente en el tono de su personaje.
Es así que «El Poder de los Centavos» es una grata experiencia de esas que además de entretener generan discusiones sobre la importancia de las finanzas pero más aún de como la población puede hacer que los más poderosos tambaleen.