Emigrantes: la historia de los que se fueron.

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Pertenecer.Todos pertenecemos a un lugar. Hay un sitio en el mundo donde nos sentimos en casa, donde se percibe la calidez de un hogar. Y cuando se está lejos de allí, se siente como si se cortara la raíz del propio ser.

La migración es un fenómeno atemporal, aunque hoy en día es un tema más vigente que nunca. Las vivencias de quienes se van están llenas de nostalgia, dolor, sueños y metas. Esta obra trata precisamente de todos esos sentimientos y pensamientos que se transmiten a lo largo de la puesta en escena.

Pero, claro, no hay migraciones iguales: cada persona tiene sus motivos, pasiones, deseos… en fin, sus propias historias. En “Emigrantes” vemos la dualidad de dos hombres: uno educado, con capital cultural, proveniente de una posición económica acomodada; y el otro, un hombre de zonas rurales, cuya única referencia de vida ha sido el trabajo.

Y, sin embargo, los dos se encuentran allí, en un cuarto debajo de las escaleras. Ambos en la misma situación, poniendo a prueba su valor, tratando de encontrar algo que los haga seguir. Se hacen las preguntas importantes: ¿vale la pena todo ese esfuerzo? ¿Qué es lo que los mantiene en pie?

Algo que también llama la atención es cómo la obra toca temas políticos, en especial sobre Venezuela: los derechos (y la falta de ellos) que tienen los migrantes y la posición social en la que se encuentran.

Esto se refleja desde el escenario. El Foro Shakespeare brinda una atmósfera perfecta para retratar esa sensación de soledad o aislamiento que requiere la historia. Usan lo necesario —y vaya que funciona—: con tan solo algunos elementos escenográficos logran mucho.

A través de los sonidos de fondo no solo se logra ambientación, sino también esa sensación de «otredad»: afuera del espacio íntimo, hay un país entero que no guarda ninguna conexión emocional con quienes están dentro de ese cuarto: los migrantes. Ese país extraño es Estados Unidos, pero bien podría ser el reflejo de cualquier otro, pues las situaciones que se relatan a través de los diálogos de estos dos personajes son realidades con las que muchos migrantes pueden empatizar.

Esta obra, en palabras de sus creadores, ha viajado y fue patrocinada por la Embajada de Polonia y otras instituciones, precisamente por el tema que aborda. Es una puesta en escena que vale la pena ver. Casi puedo asegurar que todos conocemos o hemos escuchado las historias de un familiar, un amigo, o incluso de nosotros mismos, que han tenido que migrar, ya sea por razones económicas o por otros motivos.

Así que anímate.

La siguiente función es el domingo 13 de julio en el Foro Shakespeare, a las 18:00 y 20:00 hrs.

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