Amores Materialistas (Reseña)

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La siguiente reseña contiene Spoilers

“Materialists” sigue la historia de Lucy (Dakota Johnson) una joven casamentera que es increíble en su trabajo, quién, celebrando una de las bodas de sus clientas, conoce a Harry (Pedro Pascal), un hombre que parece cumplir con su requisito para una pareja de ser alguien increíblemente rico.

Paralelo a esto, se reencuentra con John (Chris Evans), su ex-novio con quién cortó porque para ella, él no podía darle el nivel de vida que deseaba. Es ahí dónde Lucy tiene que decidir entre la vida con todos los bienes materiales que desea o una oportunidad más con el hombre que amaba.

A primera instancia, y también, por la manera en la que está película ha sido promocionada, uno pensaría que estaría a punto de ver el retorno de las rom-coms de autor al mainstream.

Y pareciera ser así, hasta que sucede una tragedia en el trabajo de Lucy: una de las citas que planeó para sus clientas, acaba en un abuso sexual. Sintiéndose culpable por lo sucedido, Lucy cambia su perspectiva hacia su trabajo y es forzada a tomar un break para afrontar qué quiere hacer con su vida.

Desde este momento, el triángulo amoroso que se esperaba es olvidado – inmediatamente queda en claro que Lucy prefiere a John, ni siquiera dando la oportunidad a Harry de hacer más por su relación.

Si bien, el abuso sexual es una realidad que todos los que participamos en el mundo de las citas tenemos muy presente, en este caso te saca de la narrativa que parecen venderte para arrojarte a una película que brinca de manera errática entre este “feel good romance” vs “la culpa de los que rodean a la víctima del abuso”.

Obviamente, no es algo nuevo – todos conocemos el género de dramedy en el que nos ponen un poco de romance/comedia en una película que lidia con temas serios – pero en este caso la estructura se siente un poco caótica y no te permite terminar de conectar con los personajes.

Mucho se ha dicho de la actuación de Dakota, pero es importante reconocer que en esta película deja en claro que ella sabe hacerlo muy bien si es que un buen director trabaja con ella.

Lo mismo puede decirse de Pascal y de Evans, quienes le hacen un buen eco a su trabajo y nos trae a mente lo que podría ser de su futuro si los cheques millonarios en franquicias los dejaran de seducir.

Eso sí, es importante mencionar que aunque los tres hacen un buen trabajo, en ningún momento terminan por convencerte de la química que hay entre ellos.

Los diálogos y monólogos ayudan a vender la relación entre éstos, pero físicamente uno no siente el amor tan latente que enloquece a la protagonista y la fuerza a dejar ir lo que ella consideraba su latente materialidad.

Ahora, no porque la película no sea lo que se esperaba de ella, significa que sea mala – al contrario, nos deja en claro que Celine Song no iba a hacer un cambio tan brusco después de Past Lives.

Song sigue explorando las relaciones humanas, dejándonos ver el proceso con el que ella se afronta a lo romántico y el proceso que seguramente estuvo detrás de ella enamorándose en la adultez.

Asimismo, nos recuerda el poder que ella tiene con las palabras, pues hay varios monólogos que le hablan a lo más profundo de las emociones de uno – arrancando lágrimas y quedándose contigo mucho tiempo después de terminados.

Son tan poderosos estos momentos en la historia, que simpatizas con los personajes y quedas con ganas de que se explorara más esta dinámica.

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