La Casa de Muñecas de Gabby: La Película (Reseña)
Tras el éxito que cosechó entre el público infantil, «La casa de muñecas de Gabby» ha llegado a la gran pantalla con una película que tiene a la imaginación como protagonista y que para el público será una aventura inolvidable.
Y es que lo que parecía un viaje más a Cat Francisco se volverá una auténtica epopeya para que Gabby pueda recuperar su preciada casa de muñecas que ahora está en manos de la extraña a la vez que excéntrica Vera.

Nuestra protagonista no estará sola: sus amados gatos y también su espíritu aventurero serán los aliados para que Gabby pueda enfrentar una gran variedad de obstáculos, pasando por momentos llenos de música, retos y diversión aventurera.
Si algo acierta Universal con sus propuestas basadas en producciones enfocadas a niños es que logran darle un carácter más general, en el que todo tipo de público pueda disfrutar. En el caso de este nuevo agregado al universo de Gabby, hay para todas las edades.

Para los más pequeños, el aspecto visual lleno de colores vibrantes, canciones efectivas y la dinámica con Gabby, son componentes que sin duda amarán.
Para los adultos, la cinta deja la reflexión sobre la importancia de jugar e imaginar, apreciar las relaciones familiares (esto con la entrañable relación de Gabby con su abuela), además de recordarles que la creatividad no tiene edad límite y la diversión es atemporal.

Hay que mencionar que el soundtrack presenta una propuesta funcional. Desde canciones originales que continúan la línea de la serie hasta hits que suenan con fuerza en las tendencias.
Lo anterior se complementa con una animación bien realizada que no choca con el componente de acción real, logrando un equilibrio que se disfruta, aportando al contexto de la historia.

«La casa de muñecas de Gabby: la película» es una opción fresca, vibrante, tierna gracias a una combinación excelemte entre música, diversión, humor a la vez que mucha ternura.
Es una cinta que hace que los niños canten y los adultos sonrían, funcionando como recordatorio de que todos podemos tener viva nuestra imaginación.