The Smashing Machine (Reseña)
La reivindicación de The Rock
Escrita por Humberto Olmos
“The Smashing Machine”, uno de los proyectos más ambiciosos de éste año por la productora A24, ha dado mucho de qué hablar en los últimos meses, ya que es el primer largometraje en solitario qué dirige Benny Safdie, la mitad de la dupla que nos trajo joyas como “Uncut gems” y “Good time” junto a su hermano Josh Safdie, quienes cada año demuestran la increíble visión y narrativa que tienen a la hora de contar historias.
Luego de que el director Benny Safdie alcanzará el éxito en el festival de Venecia recibiendo el león de oro por mejor dirección y el ex luchador y actor Dwayne “The rock” Jhonson sorprendiera al público con su interpretación metamórfica que le valió una ovación de 16 minutos de aplausos, internet y las redes sociales se encargaron de hypear mucho más ésta increíble cinta, que sin duda lo merece.

La interpretación de Jhonson va más allá del uso de prostéticos para igualar el parecido del ex luchador de la UFC, Mark Kerr, sino qué también se nota la gran empatía del actor por Mark, ya que ambos han vivido (al menos en ciertas épocas de la vida de cada uno) los obstáculos y gloria que puede alcanzar una persona arriba del ring, aunque lo que más destaca es el drama que se vive debajo del cuadrilátero.
Y es ahí mismo dónde brilla el guión de la película, pues el director se encarga de crear una atmósfera de personajes secundarios, cada uno cuenta con un objetivo claro y toma de decisiones propia, que son las acciones que impulsan y cambian la actitud de nuestro protagonista, cómo si se trata de un ente influenciable en todo momento, misma carga que le cobra factura, pero que también le da una conexión profunda con el público al mostrarse vulnerable.
Y es ahí en dónde radica la síntesis de ésta película, mostrar a un luchador imponente y vulnerable, con altibajos entre adicciones, una relación amorosa tóxica, y la hermandad con su mejor amigo.
Entonces en retrospectiva, sabemos que no es la primera película dónde se presenta a un luchador en una situación dramática, sin embargo el montaje, y las interpretaciones tanto de “The rock” cómo de Emily Blunt son magistrales, y la convierte en una película digna de levantar al menos un par de estatuillas en la temporada de premios.