Enzo (Reseña)
Un joven francés adinerado trata de forjar su propio camino, sus padres un tanto renuentes aceptan que trabaje como albañil en una construcción; pese a que él podría tener todas las comodidades sin tener que esforzarse.
Durante sus labores y por la falta de experiencia es la burla de sus compañeros y el capataz de la obra; sólo encuentra el apoyo de uno de sus colegas, un joven ucraniano quien hace hasta lo imposible para no tener que ser llamado al frente de batalla en la guerra con Rusia.

Ante esa muestra de amabilidad entre amigos, hará que se forje un vínculo más allá. Ahora el joven francés tendrá una lucha interna por lo que le dicen sus padres y por lo que él siente.
El guion de Enzo fue escrito por Laurent Cantet, junto a Robin Campillo; se tenía contemplado que Cantet dirigiera sin embargo falleció debio al cáncer, así que Campillo tomó su lugar haciendo un homenaje a la carrera de su entrañable amigo.

Cada uno de los directores participaron en el festival internacional de cine de Cannes, teniendo reconocimientos muy importantes y Enzo no fue la excepción teniendo su estreno en la Quincena de los realizadores, dentro de Cannes 2025; teniendo una aceptable respuesta por parte del público así como la crítica.
Aunque se siente esa calidad tan especial que tiene el cine francés para contar sus historias con tanta calidez, que te sientes atrapado por su atmósfera o cómo están construidos los personajes; hay algo en Enzo que llega a fallar, no se logra conectar. Uno está como el personaje principal.

Pero esto es justo lo que hace muy especial al filme porque en realidad no hay un antagonista, la vida le va poniendo pruebas a Enzo, de tener todos los lujos, donde no tiene que mover ni un dedo porque todo se lo dan sus padres, también se da cuenta que esa casa lujosa y esa vida adinerada es mera fachada y no son tan ricos como se piensa.
Lo interesante de Enzo es que no es un guion mañoso donde te ponen ciertas situaciones y entonces uno ya va viendo y sabiendo hacia dónde se planea ir o que uno como espectador se ponga en la piel de alguno de los personajes.

Así como en el caso del protagonista que no sabe hacia dónde va su vida; el filme termina de una manera un tanto abrupta, porque tampoco quiere ser como “Llámame por tu nombre”, tampoco se muestra el despertar sexual de Enzo; donde sólo es un chico que se busca así mismo, quiere saber quién es pese a la sociedad en la que se desarrolla.
Algo similar sucede con el personaje de Vlad el joven ucraniano que Enzo conoce en la construcción donde trabaja; porque tiene muy bien marcada su vida, lo que quiere y lo que no; como seguir adelante su vida en un país como Francia, no desea regresar a la guerra de donde tuvo que salir. Si bien se muestra gentil con Enzo, no cae ante los coqueteos ni lo que el jovencito siente por él, le deja muy claras las cosas.

La realación de Enzo con sus padres y su hermano es también algo que destacar, mientras que el padre quiere que su hijo destaque, que siga una carrera en las artes donde es un destacado dibujante y no caiga según tan bajo realizando las labores de albañilería; la madre es de una metalidad abierta deja que su hijo lleve a chicas a nadar en la piscina ya sea con traje de baño o sin él; lo escucha lo conforta para que no se sienta mal o solo; que siga adelante buscando su propio destino.
Y el hermano también trata de destacar en una prestigiosa universidad, aunque por momentos se siente molesto con Enzo, porque por él deciden cancelar un fin de semana en una aventura de buceo.