Sound Of Falling (Reseña)
La ganadora del Premio del Jurado de Cannes 2025, “Sound of Falling” (In die Sonne schauen), logra un exquisito retrato de la profunda tristeza que puede prolongarse dentro de una familia y en el espacio en el que habitan.
“Sound of Falling” sigue la historia de cuatro mujeres en distintos puntos del tiempo que habitan la misma propiedad situada en Altmark, Alemania.
Si bien, no queda muy claro cómo es que ellas están relacionadas entre sí, se da a entender a grandes rasgos que de un modo u otro, son familiares. Las cuatro historias que sigue son la de Alma, una niña que vive en Alemania antes de la Primera Guerra Mundial; Erika, una joven que vive en una Alemania nazi; Angelika, una adolescente que vive en Alemania Oriental, y Lenka, quien habita la propiedad en nuestros tiempos.

La cinta muestra las vidas de las cuatro jóvenes, brincando entre ellas de manera indiferente, manteniendo una postura en la que la cámara parece simular ser un fantasma que las estuviera espiando.
Es por esta perspectiva casi voyeurista que logramos adentrarnos a las entrañas de su día a día y de sus problemas, remitiéndose la mayoría a su problemática relación con la muerte y la sexualidad.
“Sound of Falling” crea con este vaivén entre historias (de las cuales sólo nos deja ver chispazos de éstas) un perfecto retrato de lo que es el profundo malestar que puede aquejar a las mujeres: ese sentimiento que trasciende los pesares sociales, que se remite a lo más primitivo de nuestro ser – el malestar que surge cuando comenzamos a intelectualizar la muerte, nuestra propia sexualidad y las incógnitas a las que éstas llevan.

Alma, con su tierna inocencia, remite a esas pequeñas terroríficas reflexiones en las que uno comprendía por vez primera el pesar de la muerte y la inevitabilidad de ésta.
Con Angelika, quién consciente de su sexualidad, decide explorar y explotarla por vez primera, pensamos en las primeras veces que uno tiene conciencia del momento en el que se le empieza a ver como un objeto de deseo, no como un humano, y cómo es que de decidir seguir con esto, puede encontrar tanto el placer como el rechazo por hacerlo.
Con Erika, pensamos en la primera vez que uno decide actuar sobre los impulsos sexuales, disfrazados bajo inocente curiosidad, sin dimensionar lo que estos actos realmente significan.

Finalmente, con Lenka, la sensación de estar insatisfecho con su vida, por no percibir tan interesante o “dolorosa” como la de otros, sumergiéndose en un egoísmo que te hace ciego al dolor de otros.
Son emociones complejas, que se tratan de manera no explícita, que apelan a las memorias y experiencias del espectador. Éstas son tratadas inicialmente bajo el lente de la tierna inocencia de la niñez, haciendo así más doloroso el golpe de cuando las niñas conocen el verdadero peso de la naturaleza del tema.
Si bien, como previamente mencionamos, no es claro cómo es que las cuatro mujeres están relacionadas, el dolor y las experiencias, que cada vez se parecen más entre éstas, las une más allá de compartir el mismo espacio en el que las vivieron. Esta temática, nos remite a lo que alguna vez teorizó el psicoanalista hungaro, Ivan Boszormenyi-Nagy, acerca de las “lealtades invisibles”.

¿Qué tanto de nuestra experiencia es nuestra y qué tanto es algo que está predispuesto genéticamente? ¿Nos une a todos el mismo dolor con el que la generación anterior no lidió? ¿Por qué es que las mujeres estamos aclimatadas tan íntimamente con esta sensación?
“Sound of Falling” sin duda es una película difícil de ver, en especial si se está familiarizado, ya sea directa o indirectamente, con la depresión, pues te encara con ese vacío que se va haciendo cada vez más abrumador en tu día a día.
Hay que reconocerle, que dentro de esta dificultad, hace un gran trabajo retratando la experiencia femenina con estas emociones, dándoles otra dimensión y recordando que nuestros pesares pueden ser mucho más de lo que la sociedad nos hace creer.

Esto no sería así de no ser por la dirección de Mascha Schilinski, quién hace algo espectacular con “Sound of Falling”, mismo que es su segundo largometraje. De los mejores elementos, más allá del tratamiento e interpretaciones de la misma, sin duda es la fotografía y el diseño sonoro.
Ambos logran escenas impresionantes que por un momento, te sacan del hoyo de emociones que la historia te hace sentir, mientras hacen alusión a todos esos pintores flamencos por su manejo de la luz y la sombra.
“Sound of Falling” llega como parte de la 78ava Muestra Internacional de Cine y posteriormente llegará a salas mexicanas en un estreno más general.
Sin duda vale la pena verla en pantalla grande, para entender el por qué es que es una de las películas favoritas para ganar la estatuilla por Mejor Película Internacional en la próxima temporada de premios.