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Finalmente llega “Marty Supreme”, el esperado resultado de la colaboración de Timothée Chalamet con Josh Safdie, el otro elemento de la dupla directiva, dejando en claro lo que cada hermano aportaba en su colaboración creativa y lo que le depara en su futuro como actor a Chalamet.

“Marty Supreme” sigue la historia del jugador de ping pong Marty Mauser en los 50s, mismo quién no parará ante nada por conseguir la oportunidad de probarse ante el mundo como el mejor atleta en su categoría.

Cuando conocemos a Marty, lo vemos incrustado a un universo que busca quedarse con él a toda costa: una madre que se rehúsa a dejarlo ir de sus garras, un tío que se rehúsa a aceptar que no quiere heredar su trabajo y un amor de la infancia que se rehúsa a dejarlo de ver como un escape de su realidad.

Es este repudio colectivo a aceptar lo que Marty quiere para él, lo que resalta aún más el profundo deseo de éste por salir adelante a cualquier costa, empezando así la cadena de sucesos que lo llevará hasta el límite. En el resto de la cinta vemos a Marty conocer a los distintos elementos de los cuales también se aprovechará en pos de conseguir su meta.

Es una cinta que en ningún momento suelta el ritmo tan acelerado que marca desde la primera vez que Marty huye del mundo del que nadie quería dejarlo ir: lleno de persecuciones, batallas, enfrentamientos, violencia y demás situaciones con tanto en juego que es hasta cómico recordar que todo es por el sueño de un hombre por ser el mejor en tenis de mesa.

Es una adaptación hecha con muchísima libertad creativa de la vida del jugador de ping pong profesional Marty Reisman. Se basaron en su autobiografía, “The Money Player”, para escribirla, decidiendo entregarse completamente al proceso creativo desde 2018 para la elaboración de la cinta.

Safdie, quien le presentó este proyecto a Timmy ese mismo año, decidió que esta fuera su primera obra con sólo él al mando, marcando su primera película desde el 2008 sin su hermano como co-director. Safdie deja en claro el profundo detalle que le pone a cada elemento de su producción.

Si bien, es un producto de una labor de años, también es por la carrera que cosechó, invitando a su crew a varios colaboradores de sus cintas pasadas, entre ellos: Darius Khondji (DP), Daniel Lopatin (música) y Miyako Bellizi (vestuario).

Absolutamente todos hacen una labor impresionante, dejando ver lo que se puede hacer cuando un director encuentra a su grupo de colaboradores, quienes ya no pierden el tiempo intentando traducir su visión, si no que ahora construyen a partir del sueño.

Obviamente, no se puede dejar de lado la actuación de Chalamet, quién inmediatamente deja en claro el por qué está siendo nominado a tantas estatuillas (además de explicar, el tan curioso y divertido marketing de la cinta).

Su entrega a un personaje tan deleznable es total: entendemos que es alguien que está motivado completamente por satisfacer su ego y que no parará aunque sepa que está en lo incorrecto. Tal vez, es por eso que su escena final es tan gratificante, por la apertura a que quizá dejará de pensar solamente en sí mismo (o si tan sólo lo hará porque ve al bebé que carga como una extensión de su persona).

Sin duda, Chalamet hace honor al discurso que dio en los SAG de este año, en el que promete dedicarse a ser considerado “uno de los grandes”. Con “Marty Supreme”, se hace la aportación final a la conversación que inició cuando los hermanos Safdie anunciaron que se rompería la dupla y que cada quién haría su propia película por separado.

Ahora queda un poco más claro que es lo que cada quién contribuía en el proceso creativo, ésto siendo evidenciando aún más por el hecho de que lo que se podría decir que carece cada cinta, es lo que la otra goza en abundancia de. Por ejemplo, mientras que “Marty Supreme” goza de una avalancha de tensos sucesos, “The Smashing Machine” habría gozado de un poco más de tensión.

Es desafortunada la comparación que se está dando entre ambos hermanos, porque al final, cada uno está encontrando y afinando su voz. Aunque, también es entendible, ya que la inmediatez en ambos estrenos se presta a la comparación tan natural que se haría en la primera cinta post ruptura creativa.

Dicho esto, lo que mejor logra la comparación, es recordar la magia que existe en la colaboración, deseando así que pronto vuelvan a firmar bajo un mismo nombre (aunque sea temporalmente o paralelo a su carrera como solistas).

“Marty Supreme” llegará a las salas mexicanas el próximo 15 de enero, para demostrarle a la audiencia de nuestro país lo bien que Chalamet lo hace como actor principal, y más al mando de una de las voces creativas más importantes de nuestra generación como lo es Josh Safdie.

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