Hamnet: Ir o no al cine, esa es la cuestión
Dirigida por Chloé Zhao, Hamnet comienza de una forma extraña. Se toma su tiempo, quizá demasiado en su primer acto, al punto de rozar el sueño, pero es una decisión consciente: Zhao quiere que habitemos ese mundo antes de romperlo.
Agnes (Jessie Buckley) es una mujer profundamente conectada con la naturaleza, con su halcón y con todo lo que la rodea. Ahí conoce a Will (Paul Mescal), un escritor y dramaturgo que intenta cumplir sus sueños.

La historia parte de la metaficción escrita por Maggie O’Farrell, inspirada —según ha contado— en un relato que escuchó de un profesor en la preparatoria. No es casualidad que ahora, junto a Chloé Zhao, haya llevado esta visión a la pantalla. Hamnet no busca ser fiel a los hechos históricos, sino a la emoción que pudo haberlos originado.
Es una reinterpretación concebida desde la ternura, la intuición y el duelo, creada desde una mirada profundamente femenina. Y eso se siente: es una película que te llega, incluso antes de entenderla del todo.

Resulta aún más interesante ver a Zhao regresar a una obra tan íntima después de una película tan peculiar como Eternals. Aquí demuestra que su sensibilidad sigue intacta. La puesta en escena es grande; la fotografía y el ritmo van muy de la mano con toda esta atmósfera que nos permite apreciar casi todos los símbolos que nos muestran.
Hamnet se perfila como una apuesta fuerte para la temporada de premios, especialmente por el trabajo de Jessie Buckley, quien ofrece una interpretación poderosa y conmovedora.

Su presencia domina la película de principio a fin, convirtiéndola en una de las actuaciones más comentadas y con mayor resonancia emocional, capaz de conectar profundamente con el público y de colocarse entre las favoritas a recibir los mayores elogios.
En conclusión, Hamnet es una experiencia que vale la pena vivirse en el cine. Dos horas y cinco minutos para desconectarse del celular, dejarse llevar y permitir que la película te tome de la mano.
Incluso recomendaría no verla desde la crítica, sino desde la sensibilidad. Este 22 de enero llega a salas, y sí: recomiendo completamente ir al cine a vivirla.