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Póstumo: cuando quiere ser profunda y se queda en el intento

Póstumo intenta venderse como una película profunda, reflexiva y llena de simbolismos, pero al final se siente más como una historia vacía que no sabe bien a dónde va.

La premisa suena interesante desde el inicio: Dolores despierta desnuda en el departamento de un desconocido llamado Luis, un chico más joven que ella. Ninguno entiende qué está pasando ni por qué ella está ahí.

Poco a poco, Dolores descubre algo impactante: lleva más de 50 años muerta. A partir de eso, ambos personajes intentan averiguar qué los conecta y por qué sus rostros les resultan tan familiares.

Hasta ahí, todo suena bastante prometedor. El problema es que la película no logra sostener esa idea. Uno de los puntos más rescatables es el uso del sonido. Aquí no hay música tradicional, sino ruidos ambientales que envuelven toda la experiencia. Esto ayuda a transmitir la confusión de Dolores, la tensión constante y hasta la incomodidad en los momentos en que los cuerpos de los personajes se rozan.

El sonido cumple bien su función y logra meterte, al menos al inicio, en la atmósfera rara y perturbadora de la historia.

Sin embargo, cuando llega el giro que explica por qué Dolores está en el departamento, todo se viene abajo muy rápido. En menos de cinco minutos, lo que parecía interesante se vuelve incómodo, pero no de una forma reflexiva o provocadora, sino de esas incomodidades que te hacen pensar: “¿qué rayos estoy viendo?”.

La película toca temas sensibles, y se nota que la intención era hablar de ellos, pero el abordaje es torpe y poco claro, lo que provoca rechazo en lugar de reflexión.

La construcción de los personajes te lleva a un desenlace extraño. Te dejan claras ciertas emociones, pero al mismo tiempo dudas de que algo realmente tenga sentido. El final busca impactar, pero termina dejando un shock negativo, más por lo mal planteado que por lo fuerte del mensaje.

Lucía Carreras apuesta por contar toda la historia en un solo escenario: el departamento. Esto podría haber sido interesante, pero los temas que toca (como el cine, los traumas y las enfermedades mentales) se quedan muy por encima, sin profundizar en ninguno. Para colmo, hay escenas que parecen estar ahí solo porque a la directora le parecieron “interesantes”, pero no aportan nada a la historia.

Póstumo es una película tediosa que no logra atrapar. Tiene ideas interesantes, pero mal ejecutadas. Su desenlace no es el peor que existe, pero sí deja muy claro un problema grande: la falta de un guión sólido y una visión clara de lo que realmente se quería contar.

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