Oso polar decapitado: la noche eterna que nos deja cuestionando nuestra humanidad

0
IMG-20260205-WA0101

Un oso polar camina sin cabeza en medio del hielo. Es una imagen poderosa, inquietante, una forma contundente de iniciar una historia. Pero Oso polar decapitado no es cualquier historia: es una que no nos da demasiados detalles sobre su trama ni pistas claras de lo que nos espera al final. En estos casos, lo mejor es abrirnos por completo a lo que los actores tienen preparado para nosotros, porque ser receptivos —dicen— es una cualidad muy humana… ¿o no?

La obra nos sitúa en un escenario tan fascinante como alarmante: se ha descubierto que un extraño cuerpo celeste, lo suficientemente grande como para ocultar a la Tierra de la luz solar, está a punto de provocar un fenómeno conocido como “la noche eterna”. No se sabe cuánto durará ni cuáles serán sus consecuencias, solo hay una certeza: la necesidad de preservar, en la medida de lo posible, la vida humana y su conocimiento.

Ante esta amenaza, un grupo de millonarios contrata a programadores para crear robots capaces de imitar y preservar a la humanidad. Sin embargo, conforme el tiempo avanza, esta “humanidad artificial” comienza a volverse cada vez más peligrosa y amenazante.

Oso polar decapitado se siente como una crítica directa a la huella que los seres humanos hemos dejado en el planeta. Más allá de los avances científicos y tecnológicos, hemos abusado de nuestro hogar hasta llevarlo, en muchos sentidos, a un punto crítico.

El creernos dueños absolutos de todo nos ha vuelto necios, ciegos y sordos ante las señales que la Tierra ha emitido pidiendo un trato más digno. En este contexto, “la noche eterna” también puede leerse como una metáfora del miedo a un invierno nuclear, a las consecuencias de una guerra a gran escala y al descuido —o irresponsabilidad— con la que se manejan ciertos discursos en los medios.

Después de todo, repetir una idea lo suficiente puede terminar por convertirla en realidad, y esta puesta en escena aborda ese concepto de manera sumamente inteligente. A esto se suma una premisa sólida y un elenco destacado conformado por Verónica Bravo, David Gaitán, Xóchitl Galindres y Pablo Chemor, bajo la dirección de Martín Acosta.

Esta obra no te dejará indiferente. Plantea una de las preguntas más válidas e inquietantes de nuestra existencia:

¿Qué nos hace humanos?

¿Nuestra capacidad de sentir?, ¿nuestra forma de actuar?, ¿o simplemente el hecho de existir como lo hacemos?

Si quieres profundizar en estas preguntas y quizá encontrar una respuesta lo suficientemente convincente para poder dormir tranquilo, no te pierdas Oso polar decapitado en el Teatro El Galeón Abraham Oceransky, con temporada del 22 de enero al 15 de marzo, y funciones de jueves a domingo.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate »