Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights) (Reseña) 2026
Finalmente llega a cines la esperada adaptación de Emerald Fennell de la emblemática novela “Wuthering Heights” de 1847.
En esta versión, Margot Robbie interpreta a Catherine Earnshaw y Jacob Elordi a Heathcliff, siendo ambos protagonistas de una re-imaginación de la historia de amor que pudo existir entre los personajes. “Wuthering Heights” es una película que, desde que fue anunciada, ha sido acompañada de fuertes críticas por sus decisiones creativas.

Empezando por la edad de Robbie, quién aunque joven (tiene 35 años), interpreta a Catherine, una adolescente; hasta la etnia de Elordi, quien es caucasico y completamente distinto a la tez morena con la que se caracteriza a Heathcliff.
Asimismo, fue criticado el hecho de que Fennell funjiera como directora, pues ella es famosa por su tratamiento controversial y erótico de las narrativas, y se temía que ella romantizara la cruel dinámica entre Catherine y Heathcliff.

Ante toda esta controversia, poco tiempo antes de su estreno, la directora salió a decir que el nombre de la película va entre comillas, puesto que la misma no es una adaptación fiel a la novela, sino su interpretación de lo que le hubiese gustado que pasara mientras ella leía el libro por primera vez.
Queda a juicio personal si hizo esto con la intención de proteger su trabajo de críticas aún más duras o para abrir la mente del público a ver algo inspirado en la novela y no una adaptación al pie de la letra. Dicho esto, la película sigue la historia de Catherine y Heathcliff.

En esta versión, Catherine y Heathcliff crecen juntos, haciendo hincapié en que para Catherine, Heathcliff es como su mascota, marcando así la naturaleza de su dinámica.
Con el paso de los años, Catherine enfrenta la miseria, pues su padre apostó y bebió toda su fortuna, orillandola a visitar a sus nuevos vecinos, los Linton, para intentar cambiar su suerte. Es ahí dónde conoce a Edgar, un hombre muy rico, junto con su pupila, Isabella.

Al poco tiempo de su encuentro, Edgar y Catherine se comprometen, a pesar de que secretamente, Catherine ama a Heathcliff. Sin embargo, ante esta noticia, Heathcliff huye para no volver hasta años después.
En su reencuentro con Catherine, los dos son forzados a enfrentar sus sentimientos y tomar acción sobre ellos. Las diferencias con la novela son múltiples y es imposible no ignorarlas. Partiendo del hecho de que múltiples personajes, al igual que la segunda parte del libro, no existen en esta versión.

Esta decisión es curiosa, pues en la novela son parte de la exploración de las consecuencias de la decisión que tomó Catherine al negar sus sentimientos por una mejor vida.
Asimismo, ignora cómo es que la apariencia de Heathcliff era la principal razón por la que Catherine negaba sus emociones, pues aunque apuesto, era moreno, y en esos tiempos era impensable una unión del estilo.

Por si fuera poco, los personajes en la cinta tienen un tratamiento moderno que los humaniza al punto de querer justificar su crueldad (misma que ni siquiera es explorada lo suficiente). Los transforma en personajes que simplemente tuvieron la desfortuna de estar en esta historia y no personas que, sujetas al abuso, caprichos y crueldad, son forzadas a convertirse en humanos difíciles, continuando así el ciclo del abuso.
El ya esperado “giro de tuerca” violento y sexual de Emerald llega, pero esta vez, con Isabella. Si bien, en la novela es víctima de su ingenuidad y del cruel juego entre Catherine y Heathcliff, en ésta es un personaje con fuertes tintes sexuales que pareciera desear esta dinámica.

Básicamente, esta versión niega en múltiples frentes la esencia y el trasfondo cultural tan importante de la novela. Dicho esto y regresando a las palabras de la directora, de que no es una adaptación fiel, si no muy libre (énfasis en muy), podemos “dejar de lado” lo que conocemos de la novela y ver su versión de la historia.
La película que Fennell entrega es una que es muy representante de la cultura pop de los 2020s: con un diseño de producción excéntrico, vestuarios con materiales atemporales, y musicalización de la artista del momento, Charli XCX.

Es imposible negar que no está hecha para la audiencia moderna. Visualmente, es un deleite, porque además rinde tributo a muchas de las grandes películas de la época del technicolor.
La cinta además es protagonizada por Robbie y Elordi, dos actores a quienes se les reconoce universalmente como atractivos, ahondando así en la estética altamente curada que termina por caracterizar a la obra.

Este cuidado nos lleva a una sensación de que finalmente sólo se está viendo una película que es bella y no pide más del espectador. En momentos, uno siente que realmente no hay progresión dramática, sólo una serie de sucesos que parecieran emular el estar viendo la campaña editorial de una casa de moda, dónde la trama y el hilo narrativo son débiles (si no es que no existentes).
Es otra película que cae en las garras de hacer algo para que sea consumido en redes, es decir, que sea transformada en gifs, fancams o edits (léase, hecha para Tumblr y/o Tiktok) y no para prestarse a una lectura más profunda cómo otras películas con sumo cuidado estético.

Finalmente, Fennell logra otra película que no es buena, pero tampoco mala, y que termina por lograr su cometido de entretener y escandalizar (inclusive, si en esta ocasión tan solo es por su elaboración y por el atractivo de Elordi).
Quedará por siempre abierta la incógnita de por qué no hizo una película de época, inspirada en la dinámica o elementos de la novela, pero llevando otro nombre, para ahorrarse así tanta controversia. “Wuthering Heights» es una película que invita al espectador a ir con la mente abierta y a participar en el ejercicio de dejar de lado la historia que conoce, para ver otra.
Es una petición complicada, pero, de no ser ignorada, lleva a un buen rato siendo espectador de momentos dudosamente románticos, explorando la perspectiva moderna del anhelo.
Curiosamente, termina por ser la película perfecta para las fechas románticas próximas, que quedan cerca de su estreno, mismo que es el próximo 12 de febrero.