Inicia la cuenta regresiva para el Vive Latino 2026: conversatorio en el Claustro
Pocos festivales de música tienen tanta historia como aquel que, para muchos, es considerado el padre de los festivales en Latinoamérica. El Vive Latino se ha convertido en un referente tanto por su organización como por sus lineups, ya que año con año continúa innovando en la experiencia que ofrece a los más de 60 mil espectadores que se dan cita en el ahora Estadio GNP.

Una de las mentes maestras —si no es que la principal— detrás de todo lo que hemos visto a lo largo de más de veinte años de historia del festival es Jordi Puig. Fue él quien tuvo la visión de hacer algo frente a las políticas anti conciertos masivos que existían en México desde los años sesenta. Puig creía firmemente que el público mexicano podía aportar una energía única, comparable con la vivida en festivales míticos como Woodstock.

En sus primeras ediciones, el festival contaba con un equipo de no más de 200 personas para su realización; una cifra que hoy apenas cubriría una sola de las áreas encargadas de la logística del Vive Latino, lo que demuestra el enorme crecimiento que ha tenido con el paso del tiempo.

El festival también se caracteriza por reinventarse constantemente y colaborar con artistas emergentes, quienes participan en el diseño de la identidad visual del Vive Latino. Además, al formar parte de una empresa socialmente responsable, buscan reutilizar materiales artísticos de ediciones anteriores para reducir su impacto ambiental. Los organizadores son conscientes de que este tipo de eventos puede afectar el ecosistema, por lo que cuentan con un departamento dedicado exclusivamente a implementar y evaluar prácticas sustentables para futuras ediciones.

Resultó especialmente reconfortante escuchar algunas de las historias detrás del festival y conocer cómo, en distintas ocasiones, su realización estuvo en riesgo. Los organizadores han enfrentado diversos desafíos, desde la escasez de alimentos durante el evento hasta la complicada edición de 2020, marcada por la pandemia y la cancelación de casi todas las bandas. A pesar de ello, han sabido adaptarse y evolucionar para mantener vivo uno de los festivales más emblemáticos no solo del país, sino también del mundo.
De hecho, comentan que la asistencia de público extranjero ha aumentado gracias a la inclusión de artistas internacionales que no necesariamente interpretan música en español. Y es que la esencia del Vive Latino siempre ha sido crear comunidad y compartir la música, sin importar el país de origen.
Por lo pronto, tenemos una cita el próximo 14 y 15 de marzo para seguir celebrando la música en compañía de grandes artistas y las sorpresas que el Vive Latino 2026 tiene preparadas.
Vive Latino 2026: cada vez más cerca de la celebración más grande del año