Amelie y los secretos de la lluvia (Reseña)
Una niña vivaz, disfruta al máximo todo, ve la vida de una manera distinta al resto de los demás.
Amélie es una niña nacida en Bélgica, por el trabajo de sus papás, ella junto a sus hermanos viajan a Japón, en sus casi 3 años de edad jamás ha dicho una sola palabras, su familia cree que es un vegetal; mientras ella considera que es Dios, que es tan perfecta que no puede haber fallas, un día así como así trata de emitir algo para poder expresarse sin embargo sólo puede balbucear, como no logra comunicar lo que siente decide llorar, hacer berrinches.
Hasta que una mañana llega a la casa de visita su abuela, quien con todo su cariño, le da una tableta de chocolate blanco y al entrar en contacto con su boca, todo su mundo se transforma por completo; a parte conoce a la chica que ayuda en las labores domésticas, una joven llamada Nishio-san quien le mostrará lo más bello que es Japón.

Los directores Maïlys Vallade junto a Liane-Cho Han realizaron en el año 2015, la exitosa adaptación de “El Principito”, escrita por Antoine de Saint-Exupéry; todo un clásico de la literatura. Volvieron a repetir la fórmula y en este caso adaptaron la exitosa novela “Métaphysique des tubes”, escrita por Amélie Nothomb.
Fabienne Claire Nothomb, nació en Etterbeek, Bélgica el 9 de julio de 1966; su padre al ser un diplomático viajó con toda su familia a Japón, donde ella vivió gran parte de su infancia y adoptó ciertas costumbres de la cultura nipona, aprendió a la perfección el idioma y al ser diagnosticada con cierto espectro autista o síndrome de Asperger; veía la vida de una manera distinta y ésto le sirvió mucho para inspirarse y empezar a desarrollar la habilidad de escribir y contar historias.

Tan importante es para ella esta actividad que años más tarde fue elegida como miembro de la Real academia de la lengua y de la literatura francesas de Bélgica y adoptó el seudónimo de Amélie Nothomb.
En el año 2000, Amélie Nothomb escribió la novela autobiográfica “Metafísica de los tubos”, sobre una niña superdotada que nació en Bélgica, pero fue criada en Japón, donde aprendió el verdadero sentido y significado de la vida.

Todos juntos Amélie Nothomb, Maïlys Vallade y Liane-Cho Han se dedicaron a escribir el guion, respetando muchos de los elementos que aparecen en la novela, así como meterle la parte de ficción propia de un largometraje y para que fuera mucho más atractivo para un amplio sector del público, se decidió hacer todo en una animación similar a lo visto en otras películas europeas, junto a un estilo más cercano al anime japonés.
Y pese a que la película pudiera parecer que en todo momento va a ser de lo más tierno, lo cierto es que se tocan temas sumamente interesantes vistos a través de los ojos de una niña que trató de comunicarse desde su primer día de vida, de sentirse como Dios; de permanecer en silencio como un vegetal hasta los 3 años en los que pronunció su primera palabra.

Como el contacto de sus papilas gustativas con un chocolate blanco fue lo que le dio esa motivación para entablar charlas con sus padres, con sus hermanos, con su querida abuelita, así como Nishio-san quien le enseñó mucho sobre la cultura japonesa.
Es justo el personaje de Nishio-san, uno de los más trascendentales en la corta vida de Amélie, porque ésta al no tener una consciencia por completo de que es belga; ve, descubre y se enamora todo lo bello de Japón se siente como un miembro más de la sociedad nipona.

El filme al estar ambientado en los años 60 muestra como Kashima-san no logra lidiar bien con los extranjeros; pensando y sintiendo que ellos fueron los que provocaron tantas tragedias y tristezas durante la segunda guerra mundial, que por ésta razón Nishio-san no debe entablar esa gran relación con la familia y sobre todo con el miembro más pequeño, como lo es Amélie, porque precisamente por su edad llegará el momento en que se olvide de todo, de los cuidados y ese amor de Nishio-san.
Nishio-san es el vínculo entre el pasado, el presente y el futuro de Japón, le hace ver todo lo maravilloso que es el mundo a Amélie y a Kashima-san que no todos los extranjeros son malos, ni los villanos de la sociedad, por ello empieza a cambiar su mentalidad.
Amélie y los secretos de la lluvia es un filme que respeta al máximo a los niños, que los muestra como seres pensantes, inteligentes, que se dan cuenta perfectamente cómo son los adultos, su entorno y que están abiertos a aprender cualquier cosa, sin perder toda