Líbralos del Mal (Keeper) (Reseña)

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El director de horror del momento, Osgood Perkins, regresa con “Keeper” (“Líbralos del Mal”), la nueva cinta protagonizada por Tatiana Maslany y Rossif Sutherland. “Keeper” sigue la historia de Liz (Maslany) y Malcom (Sutherland), una pareja que se va a una cabina remota para celebrar su aniversario.

Es ahí dónde son recibidos por un extraño pastel, mismo que Malcom insiste que Liz coma, iniciando así la pesadilla llena de control, sospecha y paranoia de la protagonista.

A grandes rasgos, “Keeper” es básicamente el relato de cómo Liz debe escapar de la entidad que habita en la propiedad mientras hace las paces con la idea de que su pareja de alguna manera coopera con este ser malévolo.

No es hasta el final de la historia que ella descubre que los espíritus que ella percibía como malos, en realidad eran las víctimas de Malcom, que querían ayudarla a sobrevivir y así ejercer su venganza sobre Malcom.

Es, a manera muy de Perkins, un tratamiento terrorífico de la dinámica en pareja y la manera en la que podemos perder el control o ceder nuestra autonomía ante otro cuando entramos en una relación, pues, ¿qué sería de Liz si ella desde un principio reconociera y no cediera con tal de estar un rato con Malcom?

Después de todo, ella en varias ocasiones expresa que no se siente cómoda con él: desde el cuadro que le compra, el hecho que el pastel es de un sabor que ella odia hasta la manera en la que él la quiere vestir (todo esto siendo cosas de las que ella se queja cuando conversa con su amiga por teléfono).

Imposible no pensar, ¿es esto una exploración de cómo uno se traiciona con tal de sentirse acompañado? Básicamente, es imposible pensar que Perkins y el guionista, Nick Lepard, no estaban explorando a través del género, la dinámica de abuso y control que puede existir en las relaciones románticas modernas.

Lamentablemente, a pesar de la exploración interesante y un gancho inicial muy efectivo, el primer acto se pierde en una exploración muy conceptual de la sensación de paranoia de Liz, haciendo que la película en general se sienta lenta y que no pueda salvarse ni con la locura del tercer acto (que incluso, se siente soso).

Además, por si fuera poco, toda la premisa es bastante predecible pues con diálogos y sutiles gestos se entiende desde un principio las negras intenciones de Malcom. Es una lástima ya que cuando revelan a la criatura en el tercer acto, ni con la loca apariencia de ésta se logra levantar todo el peso de lo que no funcionó previo a esta revelación. Ahora bien, no por que la narrativa no funcione, significa que todo sea malo.

Al contrario, es una película que presenta un sumo cuidado en todo, simplemente la ejecución no terminó de cuajar. Dicho esto, el elemento más importante (y que sobresale), es la protagonista Tatiana Maslany.

No es sorprendente ver la facilidad con la que ella interpreta a múltiples personajes dentro de una misma historia, ni la manera en la que lleva al personaje hacia dónde tiene que llegar con gran naturaleza.

Si bien, esta segunda colaboración con Perkins no es la mejor, no queda en duda su talento (y el hecho que se quiera seguir viendo hacia donde construyen juntos estos artistas).

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