Paul McCartney: Man On The Run (Reseña)

0
Paul-McCartney-Documental

Nivel alto de spoilers.

Por Jesús Montes de Oca

El documental Man on the Run, dirigido por Morgan Neville, nos presenta de una manera un poco más íntima la vida de Paul McCartney cuando se separa de The Beatles.

La película se centra en ese momento de ruptura y en lo que vino después: su retiro silencioso en una casa que tenía en Finlandia, donde procuró cuidar de sus borregos y de su familia, alejándose del ruido mediático. En ese espacio no solo se refugia, también se explora a sí mismo, intentando entender quién es fuera del fenómeno Beatle.

Desde el inicio se construye esta sensación de cercanía. Y cuando digo que es un documental íntimo, me refiero a que utiliza material nunca antes visto, brindado por el propio Paul, quien trabajó junto al director para que la historia fuera lo más precisa posible. Eso lo vuelve cautivador, porque muchas veces vemos a los Beatles como personajes y no como personas. Aquí se muestra el proceso humano detrás de la figura pública.

Además, se aborda cómo llevó esta etapa no en solitario, sino acompañado de su familia. Su esposa, Linda McCartney, fue duramente criticada en su momento, y sus hijos no entendían del todo lo que estaba pasando. En ese sentido, podemos ver al artista no necesariamente vulnerable, pero sí más expuesto, más consciente de su entorno y de las decisiones que estaba tomando.

Por otro lado, también se muestra cómo fue construyendo su música a partir de lo que él era como persona, especialmente en su etapa con Wings. Se percibe que se sentía más cómodo trabajando en grupo que completamente solo, como si necesitara esa dinámica colectiva para reafirmarse. De ahí surge una de las preguntas centrales del documental: si Paul McCartney vale por sí mismo o si siempre estará marcado por haber sido un ex Beatle.

Asimismo, podemos tener una aproximación distinta a la relación que tenía con John Lennon. Lo describe como su mejor amigo, y todo lo que eso implica: amor, admiración, competencia, diferencias creativas y ese odio momentáneo que puede existir entre dos personas que se conocen demasiado. No se presenta como una relación idealizada, sino como un vínculo profundo y complejo, marcado tanto por la complicidad como por la tensión.

Finalmente, hacia el cierre, el documental aborda cómo vivió la muerte de Lennon y cómo la tomó posteriormente. Ese momento termina de darle sentido a todo el recorrido, porque ya no solo habla del músico que intenta separarse de una sombra, sino del amigo que pierde a alguien fundamental en su vida.

En cuanto a la forma, aunque es un documental cercano y directo, no deja de ser un producto audiovisual estimulante. El montaje es dinámico, apoyado en fotografías, audios y, por supuesto, en la música. El repertorio que acompaña la narración está muy bien integrado, logrando que la película sea reflexiva sin perder ritmo ni emoción.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate »