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Presentada en el Centro Cultural Chapultepec, Prima Facie es la versión mexicana del aclamado monólogo escrito por la dramaturga australiana Suzie Miller, texto que desde su estreno en 2019 en Australia se convirtió en un fenómeno internacional y que posteriormente alcanzó reconocimiento mundial en el West End y Broadway.

En México, la obra es interpretada por la actriz Regina Blandón, quien asume el enorme reto escénico de sostener sola la narrativa durante toda la función. Bajo la dirección de Camilla Brett, esta puesta en escena conserva la intensidad y el carácter frontal del texto original, apostando por una propuesta sobria donde el peso recae casi por completo en la palabra y en la potencia interpretativa de su protagonista.

La historia sigue a Tessa, una joven y brillante abogada que ha escalado desde orígenes humildes hasta convertirse en una figura destacada dentro del sistema judicial. Especializada en la defensa penal, Tessa domina el arte del interrogatorio y se mueve con seguridad dentro de una estructura legal que considera lógica, objetiva y justa. Es una jugadora estrella que confía plenamente en las reglas del juego.

Sin embargo, su mundo comienza a resquebrajarse cuando se ve empujada a una experiencia personal que la coloca, de forma abrupta, del otro lado del estrado. Aquella estructura hermética que defendía empieza a mostrar grietas, y Tessa se enfrenta no solo a un proceso judicial, sino a una profunda crisis profesional.

Al mirar la ley como lo que es, una construcción humana imperfecta, moldeada por cambios sociales y limitada por su propia naturaleza objetiva, encuentra una nueva voz que trasciende el caso individual y se convierte en un llamado colectivo.

Prima Facie retrata con precisión la doble perspectiva de un juicio. En un primer momento, observamos los procesos desde la comodidad de una abogada exitosa que, aunque profesional y meticulosa, desconoce la dimensión emocional y humana de quienes pasan por el sistema como víctimas.

Más adelante, la protagonista atraviesa una transición devastadora: de defensora estratégica a parte acusadora vulnerable. Esta inversión revela las fracturas internas del sistema judicial y exhibe aquello que suele permanecer fuera del expediente.

La obra expone las distintas etapas que vive una víctima al considerar denunciar: la duda, el miedo, la tentación de callar y “seguir adelante”. Después del primer paso, surge una batalla extenuante contra el propio sistema legal, que exige tiempo, dinero, recursos y una fortaleza emocional extraordinaria.

La víctima no solo enfrenta interrogatorios agresivos y cuestionamientos a su credibilidad, sino también críticas familiares, tensiones laborales y la presión social. Se topa con una barrera invisible compuesta por todo aquello que el sistema no puede medir: emociones, contradicciones humanas, traumas y silencios.

El proceso judicial, centrado en pruebas tangibles y argumentos verificables, deja fuera una parte esencial de la experiencia vivida.

Uno de los puntos más contundentes de la obra es la posibilidad de un fallo que, en términos legales, no logra comprobar la verdad y absuelve al acusado. En ese escenario, la víctima no solo queda sin justicia, sino que enfrenta una segunda condena social: calumnias, desestimaciones, pérdida de oportunidades laborales y fracturas en sus relaciones personales.

El veredicto de un juez que nunca estuvo presente en los hechos, que no vio ni sintió lo ocurrido, puede redefinir la percepción pública y privada de una persona. Así, el daño no termina con la sentencia; se prolonga en los días, meses e incluso años posteriores.

En su conclusión, Prima Facie no propone una solución sencilla, pero sí una reflexión urgente. El sistema legal, pese a sus avances, continúa siendo imperfecto e incompleto. Su naturaleza objetiva y comprobable obliga a descartar elementos subjetivos que, sin embargo, forman parte inseparable de la experiencia humana.

Es comprensible que el derecho requiera pruebas medibles, pero también es innegable que esta exigencia puede dejar fuera dimensiones fundamentales del dolor, la violencia y la verdad.

 

La obra, sostenida con valentía por Regina Blandón, se convierte en un llamado a repensar la justicia desde una perspectiva más humana. No se trata de negar la importancia del debido proceso, sino de reconocer que el sistema puede fallar y que, cuando lo hace, las consecuencias trascienden el ámbito legal para impactar profundamente la vida de quienes buscan amparo.

Prima Facie no solo cuestiona la estructura jurídica: nos interpela como sociedad. El sistema tiene que cambiar, y la conversación comienza aquí, en el escenario.

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