Nuremberg: el Juicio del Siglo
La naturaleza del hombre cuando entra en un conflicto armado ha sido estudiada por todos los medios y formatos. En lo que respecta al cine, no se queda atrás: hay un sinfín de películas bélicas que en su mayoría condenan los horrores que el hombre puede cometer cuando éste se encuentra en una guerra.
No es nada nuevo ver un filme que lidie con esto – mucho menos haciéndolo a través del lente de la Primera o la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, son pocas las películas que lidian con lo que pasá inmediatamente después del fin de un conflicto armado, por lo que una cinta como “Nuremberg” atrapa a las audiencias con la promesa de algo nuevo.

“Nuremberg” es la película más nueva del director norteamericano, James Vanderbilt (guionista y productor detrás de proyectos como las entregas más nuevas de la saga de “Scream”).
La misma está basada en el libro escrito por el personaje principal de la cinta y está protagonizada por Rami Malek, Russell Crowe, Michael Shannon, Leo Woodal, entre otros. Sigue la historia del psiquiatra Douglas Kelley (Malek), quién es llamado a evaluar a los prisioneros que serían protagonistas de los famosos juicios de Nuremberg.

Ahí, su principal enfoque, es en Hermann Goring (Crowe), el segundo en comando después de Hitler en la Alemania Nazi. La misión de Kelly es conseguir información a través de su análisis psiquiátrico para así asegurar la victoria en la corte que terminaría por establecer las raíces del derecho internacional.
A grandes rasgos, es una película que pareciera prometer algo nuevo: un enfoque en la inmediatez que siguió después de que terminó la guerra y en el detrás de escenas mientras se preparaba el juicio.

Asimismo, tal vez, escenas cargadas de diálogo en las que el elenco pudiera lucir sus habilidades. Sin embargo, nada de esto pasa, pues cae la película en un tratamiento que podría ser descrito como adyacente a Marvel.
Desde un inicio el diálogo es demasiado expositivo. Éste da demasiado contexto a la audiencia y francamente, es un contexto que ya deberíamos saber (además que se supone incluso los personajes ya deberían saber, ¿por qué se están preguntando entre ellos del historial del criminal que acaban de atrapar después de luchar específicamente contra él por años?).

Uno puede perdonar que existe mucha audiencia joven que igual no tiene tanto conocimiento de la guerra que se beneficia de ésto, pero es la manera en la que lo hacen la que deja un pésimo sabor de boca, pues es un método que reconoce la presencia del espectador sin realmente terminar de romper la cuarta pared.
Por otro lado, también introducen a los personajes como si fueran superhéroes o villanos llegando a escena (con todo y beat para que la audiencia reaccione). Y por si fuera poco, la introducción de los nazis a veces es seguida por montajes que rozan en lo cómico para contextualizar el por qué de su maldad (¿realmente no bastaba con decir que eran altos cargos de la Alemania nazi? ¿Teníamos que ver un montaje casi ridículo de lo qué pasó?).

El tratamiento de una película de superhéroes lamentablemente no termina ahí: los diálogos de exposición continúan, momentos cómicos que no tienen lugar natural en la historia suceden, y se siguen usando diálogos que a leguas se nota se escribieron para ser usados como soundbites en los trailers de la cinta.
Es difícil entender por qué se decidió aplicar esta fórmula a una película de esta naturaleza. Si bien, se entiende que el director tiene experiencia con historias que se benefician de esta aproximación (“Scream”, “Abigail”, “Murder Mystery”), no existe mucho sentido en tratar a los responsables de atrocidades de la guerra como el villano de la edición semanal del cómic del momento.
Esta inusual decisión se contrasta aún más con el hecho de que hay momentos verdaderamente increíbles, dónde los actores se enfrentan en un vis a vis qué demuestra el talento que yace detrás de esos personajes.
Con tan solo pensar en cuando Goring (Crowe) está en el estrado defendiendo su inocencia o a Jackson (Shannon) liderando el juicio y enfrentando a distintas figuras de poder (el enfrentamiento con el Papa es sublime) nos lleva a la incógnita de ¿por qué no todo es así? ¿Por qué piensan que todas las audiencias queremos el mismo estilo soso en todos los géneros? ¿Es esto acaso el síntoma de un problema más grande?
¿Acaso tenemos que ver las películas como un contenido que está pensado para la audiencia moderna que no la ve, sino que la escucha mientras usa su celular? Y si es así, ¿por qué el castigo tiene que ser general?
Aún peor, ¿por qué tiene que hacerse con un tema tan delicado y que merece cierto respeto como fueron las atrocidades cometidas en el Holocausto? Es evidente que hubo una mano ejecutiva que pidió a los realizadores que se explicaran más ciertos elementos, y tal vez esa es la respuesta a por qué hay tanto diálogo estúpido y un tratamiento incomodo a la narrativa.

Nuevamente, es entendible que ya ha pasado tiempo y que muchas generaciones nuevas igual son ignorantes de las atrocidades. Y de igual modo, también se entiende que independiente de cómo, es importante hacer memoria, inclusive si recordar (como el filme da a entender) no ha llevado a evitar que repitamos genocidios.
Sin embargo, esta flexibilidad en la postura no exime a la cinta del reproche en lo que ésta terminó por hacer. Ahora bien, no todo en la cinta es malo. Ésta tiene momentos muy poderosos en lo que concierne a la actuación.

Además de los momentos que ya se mencionaron, las escenas de la ejecución son espectaculares ya que destripan de toda humanidad a los condenados cual animales en un rastro (curiosamente, la cinta abre con orina y casi termina con un nazi orinandose después de muerto).
Si bien, las habilidades de Malek no son puestas a duda – en esta película en ocasiones desentona con su interpretación. Afortunadamente, el poder del elenco hace que no se sienta tan fuera de lugar. Por otro lado, otro gran acierto es la cinematografía pues ésta mezcla una serie de formatos que refresca la narrativa y hace que tal vez se vea con menos dureza sus carencias.

El jugar con distintos tipos de metrajes ayuda a que cuando se mete material verídico, que éste pegue mucho más (sobretodo, cuando se exhibe lo que se grabó en los campos de exterminación). También hay que reconocer que “Nuremberg” hace algo que mucho material bélico no hace (y que tal vez lo salve de ser 100% material propagandístico): reconoce la hipocresía norteamericana.
Plantea la cuestión que muchos filmes norteamericanos no hacen de sí aquellos que ganan están exentos de haber cometido crímenes. Y es que, ¿acaso su victoria limpia o justifica sus pecados? Finalmente, “Nuremberg” es una película que entretiene un rato y que cumple con lo importante de estas cintas: advertir del peligro que existe en no recordar lo que hemos hecho.
En palabras ajenas, nos recuerda “aquél que no conoce su historia, está condenado a repetirla”. Mucho puede decirse aún de la ejecución de la cinta, sin embargo, no quita elmérito de seguir haciendo memoria para evitar que las atrocidades que hoy existen se sigan cometiendo.
La cinta llega a salas de cines el próximo 26 de febrero.