Los Domingos: de decisiones y un poderoso efecto en el espectador
SPOILERS
¿En dónde yace la línea que separa el apoyar la decisión de una niña acerca de su futuro y de intervenir por lo que esta decisión pudiera hacer con su vida? “Los Domingos”, la nueva película de Alauda Ruiz de Azúa, explora justo este cuestionamiento: después de que Ainara, la protagonista, decidiera comunicarle a su familia su deseo de ser monja a los 17 años, éstos deben de decidir cómo manejar su apoyo en una decisión con la que no están de acuerdo.
La cinta española, ganadora a Mejor Película en los Premios Goya 2026, nos presenta a Ainara, una joven española que quiere enclaustrarse a pesar de su tierna edad. Esta decisión, sorprende a todos, pues ella aparentaba ser una adolescente cualquiera con deseos e intereses propios de la edad.

No es hasta que se conoce su ambiente, que se entiende que ella se está desarrollando en una casa dónde carga con la responsabilidad de sus hermanas al vivir con un padre ausente, irresponsable y que constantemente le reprocha sus deseos sexuales (quién además, para sorpresa de nadie, apoya este llamado al claustro por la posibilidad de deshacerse de su hija).
La única figura en la vida de Ainara que expresa resistencia a su decisión es su tía Maite, quién respeta su autonomía sin olvidar que es una joven sin suficiente experiencia cómo para tomar una decisión tan finita. Es una película que maneja de una manera exquisita y con perfecto balance la hipocresía que existe entre todas las posturas.

Primeramente, está el padre, que pareciera seguir la vertiente moderna de dejar a su hija tomar las decisiones de su vida, o eso pareciera, pues enclaustrar a su hija significa una responsabilidad económica menos en su vida que está llena de aprietos y decisiones incorrectas con el manejo del dinero.
Mientras que por otro lado, tenemos a la tía Maite, quién quiere validar la devoción de Ainara pero que suplica a que su familia intervenga basándose en la juventud de la niña para invalidar sus decisiones, sabiendo perfectamente que ella en su vida no es capaz de tomar una decisión con la misma convicción que su sobrina.

Asimismo, están las figuras religiosas, pues todas, a pesar de jactarse de dejar la voluntad divina tomar su curso, manipulan a Ainara a tomar la decisión que más se apegue a la que esperan de ella, reprochado su curiosidad sexual hacia su compañero en las pequeñas instancias que Ainara decide explorarlas.
Es una inspección completamente visceral de lo que puede ser la devoción religiosa, que nunca deja en claro si realmente Ainara siente el llamado divino, o si bien se siente orillada a esta decisión al verla como un escape de su sofocante realidad cotidiana (léase, siendo ésto literalmente su salvación).

La manera en la que lo hace expone las manipulaciones y carencias de todos los adultos en su vida, realmente dejando en claro cómo, independiente de su creencia, ella está en una situación que no le favorece en lo absoluto y que el claustro podría realmente ser su mejor opción.
También explora cómo es que a pesar de las modernidades, la sexualidad en la adolescencia sigue siendo castigada, en especial en sociedades dónde los morales religiosos siguen siendo los que rigen el entorno.

“Los Domingos” es una cinta que constantemente crea un hoyo en el estómago de la audiencia: pues los hace partícipes de una decisión que no puede detenerse a pesar de que la mayoría ya tiene el buen juicio de saber que cada niño tiene el derecho de crecer para ser dueño de su autonomía y tomar las decisiones que le compete con respecto a su vida, pero sabiendo que finalmente son víctimas de una juventud que ciega su juicio con la inexperiencia.
Es por ésto que el final deja un sabor de boca terrible, abriendo la posibilidad de todas las vidas que se definen con una decisión juvenil. Y es que, ¿es realmente ésta la edad en la que se debe de elegir un camino para toda la vida o debería ser la época en la que se les anime a equivocarse para así poder conocerse mejor antes de escoger su vocación de vida?

“Los Domingos” es, sin duda, una película que causará mucha controversia por sus múltiples temáticas: desde la resistencia de ejercer la paternidad, la indoctrinación, la libertad de decisión de los adolescentes, entre muchos otros temas que contienen una multitud de matices.
Sin embargo, “Los Domingos” no brilla solamente por la manera en la que maneja tantas controversias, sino también por su elenco. Liderado por Blanca Soroa (Ainara), quién captura perfectamente la inocencia que aún rodea este último capítulo de la infancia.
La mancuerna que se crea entre Miguel Garcés, quien interpreta al padre de Ainara, y Patricia López, la actriz que da vida a la tía Maite, es exquisita. Sus dos posturas hacen que se acabe tomando partido, independiente las creencias personales. Todas las actuaciones están llenas de sutilezas que a momentos logran en el espectador una completa suspensión de la incredulidad y que sea fácil olvidar que se está viendo una puesta en escena (dejando así en claro el excelente trabajo actoral y de dirección que se logró en la cinta).
Finalmente, es con “Los Domingos” que la directora Alauda Ruiz de Azúa se consolida como una de las voces más interesantes del cine español contemporáneo, abriendo genuino interés por cualquiera sea su siguiente proyecto. La cinta ya está en cines mexicanos, lista para involucrar a la audiencia en esta controversia que rodea las decisiones de Ainara.