Destino final: lazos de sangre (Reseña)
La muerte llega a la familia con Destino Final: Lazos de Sangre, que con garantía va satisfacer a los fans.
En el 2000 se originó una saga que utilizaría la premonición para enganchar a la audiencia. Destino Final representó la oportunidad para que el horror, creatividad y humor se combinaran y crearan una franquicia querida por los fans.
A lo largo de 25 años cada entrega ha ofrecido versiones distintas de accidentes que son vislumbrados por alguien que intenta detener la tragedia y romper con los planes de la muerte.
Pero meterse con ella significa afrontar las consecuencias, pues cada sobreviviente va morir en el orden que debía hacerlo en dicha catástrofe sin poder detener su curso.
Destino Final: Lazos de Sangre (2025) se estrena después de catorce años de su predecesora y con energía renovada, la dinastía de New Line Cinema asegura su propósito de traer a los fanáticos de vuelta a la pantalla grande.

Ahora con más presupuesto y secuencias Filmadas para IMAX, la cinta se ubica en las extrañas pesadillas de Stefani Reyes (Kaitlyn Santa Juana) que experimenta la caída de un restaurante en la cima de una torre en los años 60.
Pronto Stef va regresar a casa para buscar respuestas, ya que puede que la perspectiva desde la que vive la fatalidad tenga que ver con su familia y abuela Iris.

Es justo donde el giro en la historia llega para conectar esta entrega con su quinteta previa y explicar por qué nadie puede escapar de su inminente muerte.
Para no develar más detalles de la trama, Lazos de Sangre pretende ser el punto clave en la saga que complete finalmente el círculo que si bien se zurció en la cinta de 2011, aún quedaban algunas preguntas por responder.

Explicar lo suficiente es un punto positivo que tiene Bloodlines, pues con solo lo necesario suministrado en el guion es ideal para hacer avanzar la narrativa en una historia que refresca a Destino Final.
Incluir ahora el tema familiar como eje para los planes de la parca es un acierto con medida, pues mientras se desarrolla este trasfondo de lazos de familia entre Stef, su mamá y hermano, también entran al juego el tío y los primos que de cierta forma le da un giro a las clásicas tramas de la saga.
Pasando al tema de la forma de percibir las próximas muertes, se comete un error al no darle una noción más convincente a la protagonista y solo adivinar por conveniencia lo que va a suceder.
Pese a ello, el ritmo es tan ágil y dinámico que cada muerte se vuelve ingeniosa, explícita, sangrienta y divertida, de lo que se hace cargo también el uso hilarante del humor negro.

Otro apunte favorecedor recae en el apartado visual, desde la secuencia del accidente en el Sky Tower se hace un uso de CGI y efectos prácticos que envuelven a la audiencia, lo que hace disfrutar el viaje.
Destino Final: Lazos de Sangre es un acierto y se convierte en una sorpresa para el linaje de la saga de horror que para algunos espectadores puede ser demasiado, pero para los fans y adeptos del género, va resultar en un rato entretenido y disfrutable.