Superman: El clásico que vuelve con alma nueva

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Inspirada en cómics como All Star Superman, Superman: For All Seasons y Lex Luthor: Man of Steel, la nueva versión de Superman dirigida por James Gunn promete volver a las raíces del personaje sin dejar de construir algo nuevo. Con estas influencias como base, Gunn nos presenta una historia que rinde homenaje al pasado, pero con los pies bien plantados en una nueva era para DC.

La película sigue a un joven Clark Kent que busca equilibrar su vida como periodista en Metrópolis y su responsabilidad como Superman. En medio de amenazas globales y dilemas éticos, la cinta construye una historia sobre identidad, bondad y pertenencia, todo sin caer en los errores de películas pasadas.

Desde los primeros minutos se nota que estamos ante una película de James Gunn. Los colores saturados, el diseño de personajes, los sets y esa estética retro que recorre todo el universo visual hacen que esta entrega nos recuerde a sus trabajos anteriores, como Guardians of the Galaxy.

Uno de los grandes aciertos de esta versión es la forma en la que se aborda a Superman. Aquí no es solo un salvador indestructible, sino alguien que lucha por ser una buena persona, guiado por sus valores y no por su fuerza. David Corenswet logra reflejar esta humanidad con una interpretación carismática y sincera, que remite por momentos al legendario Superman de Christopher Reeve, pero sin copiarlo.

Por su parte, Rachel Brosnahan le da una nueva vida a Lois Lane. Ya no es la dama en peligro a la que nos tenían acostumbrados, ahora es una reportera decidida, inteligente y pieza clave dentro de la historia. Su química con Clark funciona y aporta equilibrio a la cinta. Y la sorpresa más agradable la da Nicholas Hoult como Lex Luthor: acostumbrados a verlo en papeles cómicos, aquí se transforma por completo en un villano calculador, frío y perturbador.

El diseño de vestuario, escenarios y personajes está lleno de guiños para fans y funciona dentro del tono que propone Gunn en todas sus películas. El CGI, aunque no es el mejor, cumple con lo necesario. Las escenas con Krypto, por ejemplo, pudieron estar mejor trabajadas, pero no llegan a romper la experiencia.

En cuanto a la historia, me parece un acierto que se haya explorado el lado más personal de Clark: sus convicciones, dudas y ese rincón vulnerable que no siempre se le permite mostrar a Superman.

Esa parte más humana es lo que realmente sostiene la película. La integración de la Justice Gang al guion es interesante y suma variedad, aunque en ocasiones se siente algo forzada, más como un guiño al universo que como parte orgánica de la trama. Y bueno… no esperes una historia muy compleja; esto es héroe contra villano, lo de siempre, lo que uno va a ver cuándo quiere una buena película de superhéroes.

 

En cuanto al apartado sonoro, es disfrutable, discreto y sabe funcionar justo cuando tiene que hacerlo. No se roba el protagonismo, pero acompaña bien las secuencias.

Ahora bien, no todo lo que brilla es oro, y esta película también tiene sus detalles. Algunos enemigos secundarios están totalmente desaprovechados: presentados con un diseño llamativo e imponente, pero al final sin peso narrativo. También hay subtramas que no terminan de cuajar o quedan en pausa para futuras entregas, lo que puede dejar cierta sensación de fragmentación.

Aun con estos puntos débiles, Superman logra su cometido: traer de vuelta al héroe con una mirada optimista, emocional y accesible. No reinventa la rueda, pero si es una bocanada de aire fresco para este desastroso universo cinematográfico de DC.

Por último, cabe mencionar que el verdadero protagonista de la película es Krypto… así que disfruten mucho sus escenas. Guiño guiño.

 

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