thumb-1920-1405485

La literatura siempre ha sido una fuente inagotable para el cine. Historias que en las páginas de papel viven, toman otra dimensión cuando se plasman en lo audiovisual, siendo siempre una alternativa imprescindible en tiempos de falta de creatividad. Y justamente, Frankenstein de Mary Shelley es una de esas obras a las que se siempre se termina regresando.

Múltiples adaptaciones han aparecido, con resultados diversos: desde aquellas que se alejaron de la novela hasta el apego desastroso por su desbalance en su confección cinematográfica.

Por ello, cuando Netflix anunció que Guillermo del Toro haría su propia versión, las expectativas fueron elevadas y la ilusión de una adaptación más fiel creció un tanto desmesuradamente. El resultado: una cinta espectacular en lo atmosférico con excelentes actuaciones pero que encalla en transmitir lo que Shelley había escrito de manera magistral.

En la visión de Del Toro, la premisa se acerca en el papel a la obra original: Victor Frankenstein, un científico obsesionado, da vida a una criatura de cadáveres; rechazada, esta se rebela, buscando venganza y compañía, llevando a una persecución gótica y trágica por el Ártico.

Algo que se agradece es que se alejan de la estética de las películas clásicas del viejo Hollywood y evitan hacer de la criatura un ser mecánico, con más emociones que el miedo e incluso, ahondando por los temores reales planteados por Shelley: la soledad y el rechazo del ser creado por parte de su creador.

La película es visualmente increíble y posee una personalidad propia fuerte. Es indudable que Del Toro se ha esmerado en su apuesta por los efectos prácticos, algo que además de ser su sello, le da muchos puntos a la experiencia.

Los paisajes son impresionantes. Nuevamente, el realizador ha sabido compaginar las pantallas verdes y efectos digitales con lo tangible. Ver locaciones en Europa, con una paleta de colores exuberante (llena de vida, contraste con la palidez de la criatura en lo exterior y de la opacidad en la moral de Victor) y una fotografía espectacular que engalana lo técnico.

Por su parte, Alexandre Desplat ofrece otra partitura increíble que eleva cada escena. Cuando se requiere de un impulso en lo íntimo, en la reflexión existencial, las composiciones de Desplat le dan otro toque especial a los momentos, igual manera cuando la violencia y la espectacularidad son los protagonistas.

En cuanto a las actuaciones, la mayoría de involucrados ofrecen grandes interpretaciones. Christoph Waltz brinda clase a su papel de patrocinador de Víctor, un personaje que no existe en la novela pero que aquí funciona para ofrecer un contrapeso para las aspiraciones de Victor; Mia Goth brilla como Elizabeth Harlander, dejando la sensación de que merecía más tiempo en pantalla por su presencia poderosa, dándole más profundidad que en la novela; Jacob Elordi sorprende con la mejor actuación (hasta ahora) en su carrera, reflejando fragilidad, desamparo, soledad, tristeza e inocencia, se roba la pantalla en cada intervención.

Lamentablemente Oscar Isaac no está a la altura del protagónico. Su exagerada actuación y el hecho de que su Victor deje la sensación de ser más un inmaduro científico cobarde que de un codicioso (al principio) joven hombre de ciencia (que abraza disciplinas apocrifas), el cual llega a ser un atormentado individuo que se arrepiente de jugar a ser Dios.

El guión tiene problemas de ritmo y desafíos sin superar en su mensaje. Hay secuencias de acción bien llevadas que chocan con momentos de lento pasar sin esa belleza narrativa que Shelley brindó en su novela. La fijación de Del Toro por recaer en el mensaje de siempre («el verdadero monstruo es el ser humano») aleja de las reflexiones que la autora había dejado en su obra, sin darle esa parte oscura al monstruo ni la oportunidad de esa última mirada a Victor que lo humanizó

Si bien, es una propuesta que es distinta a la oferta de la industria, Frankenstein de Guillermo del Toro es una de esas cintas que quizá en otra época pudo quedar sin esa notoriedad por el bajo nivel del resto de propuestas. Un buen aliciente para entrar en la novela, la cual continuará sin una adaptación fiel que tanto se pide.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate »