¡Ayuda! (Reseña)
Sam Raimi regresa al horror con “Send Help” (¡Ayuda!), su primera película del género después de más de 10 años.
Protagonizada por Rachel McAdams y Dylan O’Brien, “Send Help” sigue la historia de una empleada que, después de que la hayan rechazado para un aumento que le habían prometido, queda varada con su jefe en una isla desierta como consecuencia de un accidente aéreo.
Es en este lugar paradisiaco que los dos son despojados de la dinámica de poder del mundo corporativo y tienen que recurrir a la naturaleza, iniciando así un juego de ¿quién sobrevivirá más qué el otro?

Con “Send Help”, Raimi expone, con absurdos paralelos, la realidad moderna de muchos de querer sobrevivir en un ámbito corporativo: desde lo violento que puede ser el proceso de ascender en la escalera corporativa (¿estarías dispuesto a patear a alguien fuera de un avión en caída?) hasta la fantasía de despojar a un jefe de su poder y enfrentarlo cómo ser humano (¿quién eres tú sin tu perfil de LinkedIn?).
La cinta es protagonizada por Rachel McAdams, con quién Raimi había trabajado en su última cinta (Doctor Strange and the Multiverse of Madness). En esta ocasión, interpreta a Linda Liddle, la encargada de recursos y planeación de una empresa millonaria. Es una mujer increíblemente dedicada a su trabajo, un poco desaliñada y qué tiene una afición por la supervivencia (como muchos norteamericanos fanáticos del reality show, “Survivor”).

Ilusionada con la promesa de ser ascendida a vicepresidenta, es rechazada por Bradley Preston (O’Brien), un nepobaby que hereda la empresa de su padre y decide hacer caso omiso a lo prometido con tal de ascender a un ex-compañero suyo de la universidad.
Con estereotipos que hacen eco en la realidad de muchos, es imposible no querer que el jefe déspota obtenga su merecido, sin embargo, ¿qué pasa cuando Raimi hace lo suyo y hace un cambio de género brusco?

McAdams demuestra un impresionante rango al pasar de ser una patética empleada, a una psicópata que hará lo posible con tal de mantener a su presa en la isla que pareciera demostrar que ella sí es útil. De igual modo, O’Brien le hace segunda al capturar con perfecta precisión a un patán que termina en convertirse en un hombre patético desesperado por sobrevivir (y recuperar la semblanza de poder que sostenía al ser jefe de una empresa).
Es impresionante cómo uno como espectador, pasa de querer venganza contra este jefe, a el sueño de que éste tal vez sobreviva.

“Send Help” no funcionaría sin el sello autoral de Raimi, quién brinca entre géneros para darnos un tratamiento absurdamente divertido del mundo corporativo (además de que están sus clásicos guiños, a los deadites, con un plano de McAdams ensangrentada y riendo; a el ya esperado cameo de Bruce Campbell y el clásico Delta ‘88).
Es, sin duda, un regreso triunfante al género, que además nos recuerda la magia detrás de un equipo que ya se conoce, pues Raimi vuelve a trabajar con sus colaboradores frecuentes: el DP, Bill Pope, el editor, Bill Murawski, y el compositor, Danny Elfman.

Es una película que además invita al espectador a una reflexión sobre su propia conducta en el mundo laboral, sumándose a la tendencia reciente acerca de la infelicidad de intentar sobrevivir en un sistema que está hecho para destruirte.
“Send Help” es perfecta para pasar un fin de semana riendo y posiblemente aterrado por las ocurrencias de una encargada de recursos llevada al extremo.
La cinta llegará a cines mexicanos el próximo 29 de enero, prometiendo risas y un alivio de la realidad de muchos que es el mundo de las juntas que pudieron ser un correo.