El-coyote-se-enfrenta-en-una-batalla-judicial-a-la-corporacion-Acme-en-el-primer-trailer-de-Coyote-vs-Acme

Finalmente, después de una ardua batalla de los fanáticos en contra de la decisión de Warner en 2023 de no estrenar esta película, llega a cines “Coyote vs Acme”, el triunfante retorno de los Looney Toons al universo live-action. La cinta sigue la lucha de Wile E. Coyote, quién cansado de comprar productos ACME para atrapar al Correcaminos y fallar por un defecto, decide demandarlos por sus malas prácticas.

Desde el momento uno la película teletransporta a la audiencia al universo en el que los chistes no paran. Empezando con una leyenda afirmando que está basada en una historia verdadera (tal vez, por el artículo que la inspiró), nos presentan al Dr. Peter Lorre, quién es silenciado por ACME con tal de que él no revelara nada acerca del “Proyecto Sísifo».

Unos treinta años después, nos encontramos con Coyote, quién decide tomar acción legal en contra de ACME, contratando a Kevin Avery (Will Forte) como su abogado en este enfrentamiento. Obviamente, la empresa utiliza a su abogado, Buddy Crane (John Cena), para defender a la corporación de la cual el Gallo Claudio es jefe.

Con constantes avistamientos de las caricaturas que protagonizaron nuestra infancia (aunque en ocasiones sólo limitándose a un pequeño momento en el fondo), la historia avanza hasta culminar en un final que si bien, no sorprenderá a aquellos familiares con el mito que le da el nombre al terrible proyecto de ACME, si conmoverá a todos.

“Coyote vs Acme” es un enorme triunfo y es gracias al profundo cuidado con el que la narrativa fue hecha. El humor está presente en todo momento con clásicos beats de slapstick hasta con gags más sutiles que rompen la cuarta pared para hacer contacto visual con la audiencia.

Esta comedia a su vez complementa y subraya los momentos emocionales (mismos que también son puntos importantes en el relato). La historia termina por dejar mensajes muy bonitos acerca de la importancia de seguir intentando las cosas (incluso después de fallar un sinfín de veces como Coyote), de cómo el dolor también nos puede dejar una enseñanza (hasta el Gallo Claudio puso un huevo de sabiduría) y el poder de estar ahí para los que nos quieren (en serio, uno llora por un beep beep del Correcaminos).

Ahora, puede ser que gran parte del logro de la cinta también sea por el fabuloso trabajo que se hizo en el doblaje. Desde el primer “MARCA ACME” que se escucha, uno sabe que éste lo hicieron, no sólo expertos, si no fanáticos de los personajes que saben la importancia de hacer un buen trabajo.

La tropicalización lograda es sensacional, haciéndola tanto relevante a México como también actual (la manera en la que dicen mi lic confirma el talento que existe y se requiere hacer una labor como ésta).

Además, siempre va a ser refrescante ver a expertos dedicados al doblaje liderar estas labores y no sólo a actores que caen en el stunt casting sin experiencia previa.

Otro de los triunfos importantes es (además de la dirección de Dave Green, la historia de Samy Burch y la labor de los artistas a cargo de la animación) la actuación hecha por Will Forte y John Cena. Ambos son clave para convencer a la audiencia que la historia podría ser factible y lo logran haciendo que su interpretación sea sí, graciosa, pero en un tono que nos haga creer a la audiencia que están acostumbrados a este caos caricaturesco (o sea, no caen en lo exagerado).

Si bien Will Forte es una leyenda de la comedia (nunca será mala inversión de tiempo familiarizarse con su trabajo), Cena con esta cinta se sigue posicionando como un elemento importante de este género- la manera en la que interroga a Piolín debería ser reconocida como uno de los mejores momentos en la historia del cine. Lo que ambos logran es equiparable a Bob Hoskins y Christopher Lloyd en “Quién Engañó a Roger Rabbit”.

Y si bien, uno nunca sabe con qué criterios premian a la animación en las ceremonias importantes, no sorprendería que éstos formaran parte de las conversaciones de la próxima temporada.

Finalmente, la cinta es una que deja al espectador completamente estupefacto cuando recuerda que era una que la productora no quería sacar por motivos fiscales. “Coyote vs Acme” es estupenda: rinde tributo a los clásicos, con detalles sublimes (el coro meep meep es una genialidad) y con enseñanzas muy importantes.

Nunca quedará claro si es verdad que, tal como ACME en la cinta, la avaricia corporativa puede más, o si tal vez habría otro motivo por el cual no querían que esta película llegará a cines. Al fin y al cabo, no importa, la película logró lo imposible: llegó a salas para recordarnos el poder de la risa, de la animación y de asegurarnos que el arte nunca será solamente una deducción de impuestos. ¡Qué viva Wile E. Coyote!

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