Metrópolis: El impacto del clásico que imaginó nuestro presente, desde la gala del Festival de Cine Alemán.

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Metrópolis (1927), dirigida por Fritz Lang, es una de esas películas que, incluso después de casi cien años, todavía tienen algo que decir. La historia presenta una ciudad futurista dividida entre quienes viven y disfrutan de los avances de la ciudad y quienes trabajan debajo de ella para mantenerla funcionando. Aunque muchas de sus ideas pueden resultar familiares para el público actual, la película sigue llamando la atención por la manera en que imaginó el futuro y por todo lo que consiguió hacer con los recursos disponibles en su época.

Fue precisamente esta película la encargada de inaugurar la 25.ª edición del Festival de Cine Alemán. La función se llevó a cabo en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris y contó con música en vivo a cargo del proyecto 2Contrabajos (integrado por Quique Rangel de Café Tacvba y Mike Sandoval) junto con la voz de Denise Gutiérrez.

Esta combinación hizo que la experiencia de ver una película muda de 1927 fuera muy diferente a simplemente verla en casa. La música acompañó los momentos de tensión, el caos de la ciudad y las escenas más inquietantes, haciendo que una película de hace casi cien años se sintiera mucho más viva.

Uno de los aspectos que más me llamó la atención fue la manera en que actúan los personajes. Actualmente estamos acostumbrados a que las películas utilicen diálogos para explicar lo que sienten los personajes o lo que está sucediendo. En Metrópolis, al tratarse de una película muda, esto no era una opción. Los actores tenían que transmitir prácticamente todo mediante sus expresiones y movimientos, por lo que las actuaciones pueden sentirse mucho más exageradas de lo que vemos actualmente. Sin embargo, después de unos minutos queda claro que esta forma de actuar es parte de la manera en que la película cuenta su historia.

En este sentido, Brigitte Helm destaca especialmente. Interpretar a María y a su versión robótica dentro de la misma película no debió ser nada sencillo, pero la diferencia entre ambas es muy evidente. María transmite una personalidad mucho más cálida y humana, mientras que el robot se mueve de manera rígida y extraña, además de tener una mirada bastante inquietante. Helm consigue que, incluso sin decir una sola palabra, se entienda perfectamente cuándo estamos frente a un personaje humano y cuándo frente a la máquina.

En cuanto a la historia, algunos de los temas que presenta pueden resultar bastante conocidos actualmente. La diferencia entre las clases sociales, la explotación de los trabajadores y el miedo a que la tecnología termine reemplazando a las personas son ideas que hemos visto muchas veces en películas y series de ciencia ficción. Incluso pueden sentirse como temas ya muy utilizados. Sin embargo, creo que es importante recordar cuándo se hizo Metrópolis. Presentar una crítica tan directa sobre las diferencias sociales y las condiciones de los trabajadores en 1927 era algo bastante atrevido. La película, además, tuvo problemas después de su estreno y fue recortada en diferentes versiones, algo que también ayuda a entender el impacto que tuvo en su momento.

La historia consigue además construir una ciudad futurista que resulta bastante fácil de imaginar. Hay edificios enormes, máquinas, vehículos y una gran cantidad de personas moviéndose constantemente. Aunque el ritmo puede sentirse lento para alguien acostumbrado a las películas actuales, sobre todo por su duración y por tratarse de una película muda, me parece sorprendente todo lo que lograron construir con los recursos que tenían hace casi un siglo.

Y probablemente una de las cosas que más sorprenden actualmente son sus imágenes. Metrópolis imaginaba una ciudad futurista situada en una época cercana a nuestro presente, alrededor del año 2026. Verla justamente en 2026 hace que esta idea sea todavía más curiosa. Al observar sus edificios, las maquetas y la enorme ciudad que construyeron para la película, cuesta creer que muchas de esas imágenes tengan casi cien años. A pesar del tiempo, varias escenas siguen siendo visualmente impresionantes y no se sienten tan antiguas como uno podría esperar.

También es interesante pensar en la influencia que tuvo la película. Muchas de las cosas que hoy asociamos con la ciencia ficción ya estaban presentes en Metrópolis. Después de tantos años, algunas de sus ideas pueden parecernos conocidas, pero precisamente porque fueron retomadas una y otra vez por películas, series y otras obras posteriores. Verla hoy permite apreciar de dónde vienen muchas de esas imágenes que ya forman parte de nuestra idea del futuro.

Quizá por eso resulta una elección tan interesante para abrir esta edición del Festival de Cine Alemán. Metrópolis no es una película fácil para todos los públicos, especialmente por su duración y su ritmo, pero verla en pantalla grande, con música en vivo y casi cien años después de su estreno, cambia por completo la manera de acercarse a ella. Y si esta fue apenas la primera función del festival, queda la curiosidad por descubrir qué otras historias y propuestas traerá consigo esta 25.ª edición

Para conocer la programación, horarios y demás información sobre el Festival de Cine Alemán, se puede consultar https://www.goethe.de/ins/mx/es/ver.cfm?event_id=27350246

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