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FICM 2020: Daniela Alatorre y Alexandra Délano nos regalan un poema visual con ‘Fragmentos’

La pandemia ha generado crisis pero también ha demostrado que en medio de todo ello la vena creativa y la necesidad de expresión, de contacto y de simplemente desahogarnos del contexto en que vivimos es una vía necesaria para alzar la voz y hacernos oír.

En este plano, dos mujeres decidieron tomar cartas en el asunto para realizar un corto documental lírico, bello y doloroso que transmite muchos sentimientos. En Unplugged News tuvimos el privilegio de hablar con ellas, Daniela Alatorre y Alexandra Délano, para hablar de sus ‘Fragmentos‘ que forman parte de la Selección Oficial de Cortometraje Documental del 18vo Festival Internacional de Cine de Morelia.

“Ale y yo somos amigas y colegas desde hace muchos años. Durante los primeros meses de la pandemia, al igual que muchos, estuve encerrada fuera de la Ciudad como dos meses y medio en un lugar que me permitiera hacer caminatas. Un día, ella me compartió una primera versión de lo que estaba escribiendo, de esto fragmentado y poético. Cuando lo leí, conectó con una necesidad que estaba teniendo en ese momento de querer narrar parte de este encierro. De ahí surgió la idea de hacer una colaboración desde estos dos lugares que, de pronto desde el encierro, las maneras en que nos estamos comunicando se están volviendo muy limitantes, no se está logrando conectar realmente. Esto nos permitió experimentar lo que estábamos viviendo de una manera diferente”, platicó Daniela acerca del génesis de este corto poético.

A esto, Alexandra agrega: “El texto surgió de una manera muy natural, buscando nombrar lo innombrable que hemos estado viviendo. También había una enorme necesidad de comunicarnos, compartir y cerrar estas brechas de las distancias sin pensar que lo que escribía pudiera tener una intención específica y lo compartí como una manera de poder abrir una ventana para ver que surgía de ese intercambio de sentimientos y emociones transmitidas a través de esos fragmentos. Ha sido muy bonito que a través de eso se han generado otras acciones, respuestas y demás de lo que vivimos”.

“Empezar a colaborar con Dani y su idea de ponerle estas imágenes y sonidos fue una manera de darle otras texturas y más profundidad a algo que sólo comunicábamos con palabras, con las fotos que tomaba. Fue una experiencia muy bella de poderle darle muchas posibilidades a las formas de relacionarnos, tratar de entender y procesar lo que estamos viviendo”, finaliza Délano.

Fragmentos‘ logra un bello balance entre lo fatídico y lo bello, lo real y lo ensoñado en un relato que no deja de lado el factor crudo de la pandemia al contraponerse con el contacto humano, que en corto es representado por la naturaleza y los hijos de las creadoras. “Para nosotras era importante generar esa dicotomía, los contrastes y la fricción que se generan en el encierro y continúa allá afuera. Incluso las preguntas que genera esto a futuro así como reflexiones que no tuvieran tantas respuestas, sino que fueran justo esa experiencia fragmentada donde tenemos momentos de claridad, de oscuridad, momentos positivos y negativos ante lo que estamos viviendo y esta situación de estar como dentro y afuera que es intangible, que no encaja en una narrativa lineal. Era importante lograr experimentar esas sensaciones sin una intencionalidad clara”, platica la experimentada productora vuelta directora, Alatorre.

“Poco a poco creo que hemos ido reflexionando que la verdadera intención, tal vez, detrás de este corto es poder pensar juntos lo que genera esta experiencia y darle voz a lo que puede ser muy íntimo en el encierro del espacio interior de cada uno y cómo eso también nos conecta con los elementos más grandes que nos rodean, como la naturaleza misma, viviendo esos contrastes de emociones que suben y bajan, las relaciones humanas y esa necesidad de vincularnos con algo”, completa la codirectora Alexandra.

“Una de las cosas más importantes que buscamos lograr fue que el corto no se sintiera anclado a un espacio geográfico específico, en una mujer o dos con nombre y apellido. Queríamos que fuera una cuestión más anónima, de no saber quiénes son, dónde están, que se sintiera como algo hiperpersonal pero a la vez compartirse”, nos dice Daniela Alatorre al hablar un poco de ese anonimato que provoca una conexión con el espectador, más allá de género lugar, sexo y demás diferenciadores que aquí desaparecen para solamente contar algo muy lírico y emotivo que puede sentir cualquiera.

Esa belleza se empata con esa dualidad donde lo malo y lo bueno coexisten en el mismo lugar, donde a pesar de los fragmentos tristes siempre hay una luz que atraviesa esa oscuridad. “En el fondo hay duelo y hay esperanza todo el tiempo en estas reflexiones e imágenes”, afirma Délano y continúa Daniela, comentando que “esa dicotomía agridulce es lo que vivimos y tampoco es que podamos decir el porqué es así y es parte también de lo que queríamos hacer sentir. Es válido no saber si se siente un solo o acompañado al finalizar de ver el corto porque ambas emociones están ahí coexistiendo en la vida cotidiana. A veces es difícil esperar eso cuando estás al frente y ves las cifras, los hospitales, la intención más documental, hace que cueste más trabajo el encontrar este punto emocional y un tanto abstracto”.

A veces es difícil separar algo han personal de un proyecto profesional, pero ambas creadoras coinciden en que esta vez era inevitable cruzar esa línea para hacerlo suyo, de una manera muy personal. “No podíamos marcar esa línea porque tampoco estaba tan claro para que lo estábamos haciendo, no sabíamos donde íbamos a terminar”, nos platica Alatorre. “El proceso en sí es el resultado, que nos da las cosas de donde agarrarnos. Sabíamos lo del anonimato y porque queríamos mantenerlo, ya que no queríamos que el proyecto se volviera autoindulgente. Al final todo va más allá de eso y teníamos claro que era algo muy personal y le íbamos a entrar ahí con todo lo complejo y doloroso que esto conlleva”.

Esta es la segunda cinta de Alatorre como directora después de un paso exitoso produciendo mucho contenido documental. Después de ganar el Premio Ambulante con ‘Retiro‘, su ópera prima, vuelve al papel detrás de las cámaras y nos contó lo que sintió al hacerlo ahora en ‘Fragmentos‘. “Fue lindísimo volver a tomar la cámara. Después de este proyecto que me tomó alrededor de cinco años realizar, llegó esta oportunidad para volver a tomarla y grabar cosas distintas. A veces la cámara se vuelve un traductor, estar detrás de ellas es como tener un espacio de seguridad como lo es la pluma y la pintura, que nos ayudan a traducir ciertas cosas. El ver un poco como explorar otra vez además de poder colaborar con alguien a quien quiero y respeto mucho fue algo bello”.

Actualmente la pandemia ha dado voz a creaciones nuevas que ya tocan los estragos, las miradas distintas y lo que poco a poco se vive dentro de ello. En ese sentido, ‘Fragmentos‘ se adelante un poco y parece llegar en el momento adecuado. “Hacerlo ahora fue como una oportunidad de decir que nos falta mucho por reflexionar y no necesariamente nos ayudan a hacerlo las cifras ni las noticias que nos rodean. Eso no nos está ayudando. Y mientras estamos en este encierro me parece que el poder de la reflexión es importantísimo aunque no saquemos ninguna conclusión y sea simplemente parte de generar espacios para pensar de manera distinta, pensando sobre todo también en una situación en nuestro país que con la desaparición de fideicomisos y apoyos a la cultura, habría que subrayar que hay algo en el arte que permite reflexionar acerca de nuestra condición y que es absolutamente necesario verlo no como un lujo sino como una necesidad primordial para entendernos y comprender más acerca de nosotros mismos, de nuestra historia y nuestro presente”, declara Daniela Alatorre.

“No podemos saber cómo va a vivir en el tiempo este corto, quién sabe cómo lo veamos en cinco años cuando todo haya cambiado. Pero si hubiera algo que decir del porqué lo hicimos en este momento es que simplemente es un pequeño lugar para encontrarnos, comunicarnos y conectarnos y poder procesar lo que estamos viviendo en comunidad”, concluye Délano.

Finalizando la entrevista, las directoras del proyecto comparten sus impresiones de saberse elegidas para competir en la actual edición del Festival Internacional de Cine de Morelia. “Es una mezcla de miedo y emoción. De pronto es compartir algo tan personal con quien quiera platicarlo y quiera conversar de él en general. Pero también está la emoción de que es un proyecto con el corazón bien puesto que puede gustarle o no a la gente, puede conectar o no con ellos pero que sí está hecho desde un lugar muy honesto y eso al final prevalece en el cine”, cierra Daniela.

“Es un privilegio enorme que hayan aceptado la cinta en el Festival, tener la oportunidad de hablar con otros creadores que están elegidos y que contribuyen tanto a la conversación pública en general, marcando el ritmo de nuestro tiempo. Es un honor para mí y sobre todo, compartir este proyecto al lado de Dani”, finaliza Alexandra Délano.

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