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FICM 2020: Nicolás Rojas Sánchez y su oda al pueblo en movimiento

Hace un año, el director Nicolás Rojas Sánchez ganaba el Ojo a Mejor Cortometraje Documental en Morelia por ‘Ahuehuete‘, donde conocíamos la leyenda de un milenario árbol que dio origen a Yosonuviko, el pueblo de las nubes, que volvía a la memoria de los lugareños a través de la antigua lengua de la lluvia, Sa’an savi, para recordarles su endeble condición humana ante la inmensidad de la naturaleza.

Un año después, el director regresa a su pueblo mixteco para hablar de aquellos que migran, de los que se van pero jamás olvidan sus raíces y siempre buscan regresar para unirse por una fiesta, un carnaval donde el sentido de pertenencia y la memoria de un pueblo en movimiento siempre surge. En Unplugged News tuvimos el gusto de charlar con Nicolás acerca de ‘Ñuu Kanda‘, que participa en la 18va edición del Festival Internacional de Cine de Morelia.

Creo que es una continuidad del trabajo hecho anteriormente en ‘Ahuehuete‘. Se ligó de forma automática en el sentido en que parte de una entrevista de este proyecto pasado sale y da inicio a este nuevo filme, ‘Ñuu Kanda’. Creo que mi inspiración salió de ahí. Recuerdo que al terminarla, llegué a casa e hice una anotación rápida en unas hojas. Lo que puse ahí era ‘río revuelto’, que era el primer nombre para este corto que terminó por llamarse como ya lo sabemos“, platica el director de origen mixteco.

Un poco motivado por el premio ganado en el 2019 en Morelia, Nicolás aceptó el reto de grabar algo más. “Lo que hice fue proponer una idea para abordar los temas del corto a través del Carnaval que era en Febrero de este año. Decidimos explorar esos temas y ver cómo íbamos a contar esta historia. El equipo y yo, que éramos sólo 4 personas, decidimos disfrazarnos también para lanzarnos desde el primer día del Carnaval, esto para explorar y encontrarnos con las historias que íbamos a contar e incluso el convertir la cámara en un personaje más. En esos días también se desata lo de la pandemia así que tuvimos que hacerlo de la manera más rápida pero efectiva posible para no vernos afectados por ello.“, afirmó el director.

Qué mejor idea que entrar de lleno a lo que esta fiesta del Carnaval ofrece para los pobladores mixteco, generando esa empatía con el espectador hacia sus relatos. “Yo mismo soy migrante, vivo fuera de mi pueblo desde los 10 años, entonces muchos regresamos a estas raíces en esta fiesta. Encontrarlos a todos fue como una experiencia donde la cámara se dejó llevar, los personajes salieron y se soltaron. También esto dio a pie a que en el montaje los cuidáramos y tuviéramos una relación más directa con la fiesta“, comenta Rojas Sánchez.

Pero el hecho de grabar de esta manera también presentó ciertas dificultades. “Tristemente algo del material que grabamos se perdió de cierta manera al ser dañado. Como estábamos dentro de la fiesta, no era un rodaje normal. Hubo un día completo que tiramos material que no sirvió porque estaba lleno de drops. Pero al final todos los pequeños conflictos que tuvimos terminaron formando parte del lenguaje del propio cortometraje incluso hasta finalizarlo. Como todo fue muy rápido, apenas y logramos entrar a la fecha de entrega del festival pero no por eso lo iba a dejar“, nos dijo.

El flujo de este cortometraje incluye un giro interesante al no sólo darle voz a los migrantes del pueblo mixteco sino también a las mujeres que tienen la misma necesidad de expresarse que los demás y que a veces no son tan libres de hacerlo. “Es algo que se fue dando cuando usamos como pretexto al Carnaval como punto de encuentro donde detrás de una máscara podemos decir lo que realmente sentimos o queremos. No quería que se sintiera como algo oportunista, porque es un tema que se está viviendo, que he vivido con mi madre y mis hermanas, que por ejemplo jamás se han disfrazado a diferencia de mis sobrinas que lo están haciendo, donde ya se ha transformado eso. Esto dió mucha libertad sin caer en el amarillismo porque es un relato que me parece magnífico que conecte con todos los espectadores pero que en sí está hecha para hablarle a mi pueblo en el sentido estricto de la lengua, de cómo pensamos y demás“, cuenta el director de raíces mixtecas.

Y es que, como en su anterior corto ganador en Morelia, lo que Rojas Sánchez busca en este proyecto es “construir con las voces de todos de alguna manera nuestra identidad mixteca. Esta película se vuelve comunal, como lo fue la anterior porque son voces de muchas personas narrando una historia“.

El aspecto de la migración, algo que parece ser inherente para este pueblo en movimiento, también es tocado pero no de una forma amarillista. “No quería mostrar a la migración como usualmente se percibe, como algo doloso. No quería que esa fuera la forma de transmitir ese mensaje a mi pueblo así que por eso me fui por el otro lado, tratando de hacer una cinta más de orgullo, de lo que significa ser mixteco en estos lugares“, declara Rojas Sánchez.

Este sentido de identidad palpable en el corto va de la mano con una responsabilidad por parte del director, al respecto Nicolás nos dice:

“Ser parte de esta comunidad nos hace vernos de manera distinta pero también intentamos cuidarnos porque somos nosotros. Entonces, eso es enriquecedor y lo fuimos adquiriendo mientras íbamos rodando la cinta. La parte dolosa está ahí, no vivimos en un mundo de miel sobre hojuelas pero ahí entra mi parte como realizador para ver de qué manera los cuido a ellos porque al final alguien que asume un alcoholismo o no es un tema fuerte para esa persona aunque parezca banal, pero es que ello lleva a cierta repercusión en la vida de los demás. La idea fue cuidar esos detalles y construir este mundo en el que habitamos los mixtecos que es a su vez un vaivén entre otros distintos”.

También el uso de las diversas lenguas habla de la representación digan que se le da al pueblo mixteco en el proyecto. “Hablar en tres lenguas fue un asunto que también fuimos descubriendo. Fue parte de dejarnos llevar por el proceso de estar ahí metidos en esta reunión de viejos amigos y conocidos donde a veces pasábamos dos o tres horas conviviendo y después hacíamos las entrevistas. Al final queríamos que se sintiera esa identidad, ese ambiente tan entrañable porque a su vez el corto se convierte en una invitación a hablar de la gente y de todos nosotros como pueblo“.

Para concluir, el realizador de raíces mixteca nos comenta la emoción de que, por cuarta vez, sea elegido para participar en este Festival Internacional de Cine de Morelia con un proyecto que resulta íntimo pero a la vez muy de la comunidad a la que pertenece.

“Estamos muy contentos de lo que resultó, de poder conectar con la gente a este nivel”.

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