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RFF: ¡Vamos a divorciarnos!, Mujeres al borde de un ataque de independencia

En estos momentos se encuentra el Festival de Cine Ruso en FilminLatino con 8 películas de lo mejor de su cinematografía y dentro de esta selección se encuentra: ¡Vamos a divorciarnos!

Un dramedy ruso que nos hace ver que las comedias absurdas no solo suceden en México, sino que también en una de las potencias mundiales más importantes… y no solo eso, que también le fue muy bien en taquilla y que la gente la aceptó muy bien. Es quizá por su tema tan común y universal que hace clic con un espectador en busca de mero entretenimiento, porque en eso cumple bien.

Una pareja donde la mujer se la pasa trabajando en el hospital y el hombre cuidando la casa y a los hijos, ella descubre un día que el esposo le es infiel con una entrenadora del gimnasio que ella misma le pagó para que se desestresara un rato del cuidado del hogar. Misha al descubrir esto decide perdonarlo pero Masha, su esposo, ve en esto una oportunidad para dejarla. De esta forma la película se vuelve una lucha por recuperar el amor de su marido a como dé lugar.

No se puede ir en contra de una fórmula probada, ahora sí, aquí y en Rusia. Las comedias románticas tienen una estructura que logra en el espectador una empatía contextual que acompañado de buenos personajes y una buena actuación hacen lo que hace “Vamos a divorciarnos”. Que no trata de entrar en la situación existencial de la pareja, sino presentar de manera cómica el propio autodescubrimiento que una mujer está viviendo gracias a dos cosas: que su marido la engaña y que ella misma no se valora como mujer. Ambas cosas ocasionan que Misha entre en una situación de no aceptar que necesita cambiar ella para que su presente familiar también lo haga.

La historia tiene un ligero toque de empoderamiento femenino muy sano al final de la película por algunas muy buenas decisiones que está mujer logra primero entender y luego ejecutar para continuar con este cambio que ha comenzado con su separación. Precisamente es este mensaje el que aplaudo porque el director supo mantener en muy buen balance una historia feminista sana y una comedia situacional. Cualquier exceso de ambos ingredientes hubiera ocasionado que la historia se sintiera forzada, pero logra mantenerse, digámoslo así: por muy buen camino hasta su final.

La película para nada es plana, sí tiene cosas absurdas que probablemente no entendí porque tiene mucho de la cultura rusa, sin embargo trata todo el tiempo de ser lo más universal posible para llegar a un amplio número de espectadores. Se puede decir que es bastante local por algunas situaciones culturales, pero toca un tema que todos hemos vivido: una separación.

Es de esta manera que “Vamos a divorciarnos” se vuelve una gran opción de entretenimiento para un espectador que busca reírse y despejarse, aunque, no sé qué opinen los que están pasando por una situación parecida al ver la película… ¿funcionará de la misma manera? ¿Servirá para reírnos de nuestro propio presente? 

Sin duda es una de las mejores apuestas del Festival de Cine Ruso y que logrará conectar con un público mexicano que le encanta este tipo de películas.

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