“Nos gustan los indígenas cuando hacen folclore, no cuando exigen sus derechos”, Sergi Pedro Ros, director de ‘Laberinto Yo’eme’

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“Los indígenas se les admira en museos, pero se les margina en la vida real”, decía un grafiti pintado en una de las vallas de protección de la maqueta “Huey Teocalli”, una pirámide de cartón colocada en medio de la plancha del Zócalo en la CDMX. El proyecto además de memes, despertó una fuerte indignación de una cierta parte de la población que estaba en desacuerdo del por qué y cómo se conmemoraban los 500 años de la llegada de los españoles.

Es parte del racismo inherente a las culturas hegemónicas, nos gusta el otro cuando el otro baila, cuando hay muchos colores y todo es vistoso, eso se aplaude porque hay algo intrínseco en esto: cuando el otro baila para nosotros, sin reflexionarlo, tal vez nos colocamos en una posición de superioridad. Creo que debe ser absolutamente lo contrario, las culturas cuando danzan, cuando cantan, cuando hacen arte o poesía se están expresando, se están narrando a sí mismos y es un acto que merece sobre todo respeto”, señala Sergi Pedro Ros, director de Laberinto Yo’eme, su ópera prima.

Más allá de las exposiciones en museos, los bailes y representaciones interpretadas en lugares turísticos, los bordados y las artesanías, los indígenas se mantienen firmes en la lucha por sobrevivir a un exterminio no solo cultural, sino de su propia gente. Para hacer visible esta situación, documentalistas como Sergi, toman la responsabilidad de investigar, filmar y llevar al discurso cinematográfico la voz de las comunidades indígenas.

Unplugged News tuvo la oportunidad de platicar con el director de Laberinto Yo’eme, un filme documental que retrata la resistencia de la Tribu Yaqui ante diversos conflictos como el despojo de las aguas del río Yaqui, la introducción del crimen organizado, la adicción a la metanfetamina y la ejecución, secuestro y desaparición de líderes políticos indígenas.

La motivación para iniciar este proyecto se encuentra a partir de su conciencia histórica sobre Valencia, de donde es originario, como una cultura que tiene una identidad en disputa. Yo no pertenezco a la cultura hegemónica, yo hablo mi lengua materna que no es el castellano, mi cultura que no es principalmente la española como tal y esto es un interés muy personal”.

Siendo sensible a todos estos actos de injusticia es que me entra la necesidad imperiosa de contar esta historia y de traer a la mesa algo que estaríamos hablando como de los viejos libros de historia, pero resulta que hay evidencias fehacientes de que lo que se está dando aquí es un intento de exterminio. Obviamente se ha silenciado y opacado a través de la introducción de multiplicidades de violencias y agresiones como los asesinatos, desapariciones, fosas clandestinas, el crimen organizado, introducción de metanfetaminas a su territorio… Hay demasiados elementos en esta ecuación para no pensar que esto es una situación gravísima”, señala el director.

Sin embargo, uno de los debates que se encuentran en estas visiones documentales es acerca del predominio de directores de tez blanca mostrando culturas indígenas. Ante este tema Sergi comenta que “tiene que ver más con un sistema que con un trabajo individual, creo que cuando nombramos ese tipo de cosas, pasamos por alto cierto tipo de elementos interseccionales, por ejemplo qué tipo de blanco: de clase alta, de clase obrera o es el blanco que proviene de identidades no hegemónicas. Realmente es una discusión muy compleja y yo estoy muy positivo que hablemos de estos temas. Lo que puedo contar es que me siento totalmente afín a la Tribu Yaqui, porque se qué es tener una cultura propia y que haya culturas o naciones predominantes a las que les interese muchísimo que tú no existas, que no hables como tú hablas y que no pienses como tú piensas”.

Sobre esto mismo tema, continúa “creo que evidentemente los dispositivos cinematográficos son elementos de poder, pero en este documental no hay otra voz que no sea la de la Tribu Yaqui, no hay ningún personaje en el documental que no forme parte de la tribu yoreme, y tiene que ver justo con esto de quién tiene el discurso, de quién lleva la voz, de quién es el que transmite todo este mensaje”.
Licenciado en Historia por la Universitat de València y con una Maestría en Cine Documental del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), Sergi ha realizado varios proyectos cinematográficos de corte documental, uno de ellos se presentó en la Cumbre Tajín, lugar donde vio la imponente Danza del Venado, desde ese momento, Ros comenzó a entablar un diálogo y una amistad con los yaquis, llevándolo a una investigación más profunda.

Me imagino que si otro cineasta, documentalista se hubiera encontrado con esto hubiera hecho lo mismo que yo, conseguir firmarlo y presentarlo al público que creo que era lo que se tenía que hacer.

Antes del estreno de Laberinto Yo’eme, se tiene la noticia de que Tomás Rojo, vocero de la Tribu Yaqui, había desaparecido y días después su cuerpo fue encontrado en una fosa. También, Luis Urbano Dominguez fue asesinado a tiros a plena luz del día. Ambos fueron miembros de la Tribu Yaqui que participaron en el documental y principales opositores del Acueducto Independencia, un proyecto ilegal del gobierno que los ha privado del agua durante ya casi una década. Un mes después de estos sucesos, en julio se dio a conocer la desaparición de 10 integrantes de la tribu.
Ante las noticias, una pregunta frecuente para el documentalista es sobre los riesgos durante y posterior a la realización de su trabajo, a lo que él responde que “el riesgo no es bajo, por estar contando algo que evidentemente es muy trascendente y cada quien ha tomado sus propias decisiones, pero siento que debemos trabajar en pos de generar una sociedad donde estas cosas se puedan contar, se puedan escuchar y podamos tomar posición como sujetos sociales que somos frente a todas estas situaciones.”

Un decreto firmado por el presidente Lázaro Cárdenas en 1940 señala a las comunidades yaquis como propietarias de su territorio y a pesar de que han ganado batallas legales para que se haga valer ese acuerdo, su territorio se sigue viendo amenazado. “La Tribu Yaqui es dueña de su agua y de su territorio, entonces si las elites quieren hacer cualquier proyecto dentro de su territorio deberán de pedirles permiso, pero a las elites blancas no les interesa tener de interlocutor a un pueblo indigena”, comenta Sergi.

“Nos gustan los indígenas cuando hacen folclore, pero no cuando exigen sus derechos. Esto es algo que me parece una aberración política e histórica que debe de corregirse porque debemos respetarnos los unos a los otros y pueblos como los yaqui merecen el mayor de los respetos. No podemos pensar que estamos en un Estado de Derecho y a la hora de la hora no se cumplan ninguna de las prerrogativas que marcan el Estado de Derecho y esto parte de una dictadura, en la que no se puede expresar”, enfatiza el entrevistado.

Ante todas las atrocidades que han vivido, se puede perder la esperanza de que esta situación cambie. Sin embargo, Ros tiene el firme pensamiento de que saldrán victoriosos. “Son tal vez uno de los pueblos más fuertes, valientes y esperanzadores que yo he conocido porque no se van a dar por vencidos y eso es algo que lo tienen en lo más profundo de su ADN y te lo dicen: “Mientras haya un yaqui en la faz de la tierra, ese yaqui va a luchar por la Tribu Yaqui. Eso es estremecedor porque no te lo dice alguien que está en una posición de privilegio te lo dice alguien que está en pie de guerra desde que nace.”

Un elemento importante que de primera vista se piensa que queda fuera de este discurso es la feminidad, pero realmente dentro del documental se nombra de una forma muy sutil. “Para mí es un elemento fundamental, pero por cuestiones comunitarias, identitarias al interior de la tribu, tuvo que mostrarse de esa forma”. Una recomendación que nos hace el director al momento de verla es que prestemos atención al inicio “qué hay en la imagen, que hay en el sonido y eso les va a dar una pista muy fuerte de su importancia y qué posición tienen las mujeres en la Tribu Yaqui”.
Este documental llegó a presentarse primero en las comunidades yaquis con funciones multitudinarias, pero uno de los intereses de Sergi es que llegue a todos los sonorenses, ya que han desarrollado un odio hacia la tribuyo creo que es porque lo desconocen, porque cuando los conozcan, lo que van a sentir es empatía”. Por otro lado también considera importante que se vea como un reflejo de lo que sucede en el país y que las personas que estén en la toma de decisiones políticas la vean. “Para poder cambiar a este país es importante conocer ciertas realidades y verlas a través del filtro del otro y creo que vale la pena que ciertas personas en el espacio político vean, Laberinto Yo’eme.”
Para finalizar Sergi Pedro Ros hace una invitación para ver este documental “No se pierdan esta historia porque va a ser de las muy pocas oportunidades que van a conocer de esta forma a la Tribu Yaqui y les aseguro que no se les va a olvidar en su vida que está ahí y que está pasando todo lo que está pasando y van a ver que el cine transforma en un segundo”.


Laberinto Yo’eme ha ganado el reconocimiento en festivales como el Festival Internacional Cine Documental de Querétaro, DOQUMENTA y el más reciente es el Premio Eugenio Polgovsky a Mejor Documental Mexicano en Cinema Planeta, 13º Festival Internacional de Cine y Medio Ambiente de México, 2021. Estos premios junto con exhibiciones especiales como la que tuvo lugar en el Museo de Memoria y Tolerancia, son dedicados a los activistas que les han arrebatado la vida durante su lucha. Actualmente está en la cartelera de la Cineteca Nacional y próximamente se exhibirá en salas de Cinépolis. En Twitter y en Facebook se puede encontrar más sobre los espacios y horarios de exhibición.

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