Querido Evan Hansen, cantando bajo la depresión

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En el año 2016, debutó exitosamente en las bambalinas teatrales el musical Dear Evan Hansen, escrito por Steven Levenson y con el aporte en música y letras de Benji Pasek y Justin Paul, compositores que dieron el gran salto del mundo teatral al cine al ser los creadores de los temas de las muy populares películas La La Land y El Gran Showman.

Inspirada en un incidente traumático que vivió Pasek en su tiempo como estudiante en la preparatoria, donde un compañero de su escuela en Filadelfia falleció de una sobredosis de droga y cómo es que los jóvenes que lo ignoraron o no le hablaban de repente clamaban lo contrario. A partir de ahí, surgió la puesta en escena multiganadora de los premios Tony para posteriormente tener una novelización escrita por Val Emmich con ayuda de los creadores de la obra original.

Después de este gran éxito, era inevitable que se hiciera una adaptación cinematográfica. Así, Universal Pictures tomó nota y consiguió los derechos de la misma. Aunado a ello, Marc Platt sumó el talento de su hijo, Ben Platt, que fue protagonista de la misma en Broadway, al cast de esta adaptación así como al escritor y director Stephen Chbosky para narrar este relato del impacto de la muerte en los que nos rodean, así como de la depresión y el problema de sentirse solos en el camino.

Querido Evan Hansen nos presenta justo a Evan (Platt), un tímido, deprimido y ansioso adolescente que está enamorado de la hermana de uno de los chicos más tozudos de la prepa, Connor. Una tarde, una asignación para la terapia de Evan cae en manos de este difícil joven y se convierte en el último testimonio esperanzador que creen escribió como una nota de despedida en la que la familia del fallecido crea la idea de que Evan fue su mejor amigo.

Ben Platt se siente cómodo con este rol que conoce ya desde hace años. Pero el problema con su presencia estelar no es la falta de talento u emoción, sino que ya no aparenta la edad que debe tener el personaje. Hay momentos en los que se siente incluso incómodo alrededor del resto del cast mucho más joven que rodea la historia.

Incluso el resto del cast se siente desaprovechado, ya que ni Amy Adams ni Julianne Moore son tan bien aprovechadas en la cinta, algo que bien podría ser culpa desde el montaje original de la obra pero que aquí aparecen por mera incidencia. Igualmente, el talento joven de Kaitlyn Dever, Amanda Stenberg o Nik Dodani no logra balancearse a pesar de tener sus respectivos números musicales para brillar en una historia que depende totalmente de Ben Platt.

Otro punto que no resalta es la dirección de Stephen Chbosky, escritor de novelas y director que demuestra a todas luces la inexperiencia del montaje musical al darle mucho mayor peso a una narrativa de diálogos que de repente oscilan entre lo dramático y lo risible. Esto, junto con la falta de potencia emotiva en los números musicales que deberían ser el fuerte de la cinta, hacen que esta adaptación no funcione del todo.

Y es que a veces pareciera que más que este relato emotivo de falta de pertenencia, de la soledad y la fragilidad de las enfermedades como la depresión, Chbosky y el guionista, Levenson, optan por una especie de relato menos arriesgado y mucho más complaciente que de repente no quiere ahondar mucho en los verdaderos problemas que plantea. Aunado a esto, el ritmo también se siente irregular al empezar bien pero luego atorarse en momentos donde pareciera que la historia es forzada.

Inclusive en el apartado musical, la letra de las canciones es bastante dura o emotiva, pero es la falta de visión para montarlas en el producto final que le quita ese peso, no creando un tema realmente memorable como los que sí han creado para otras obras la dupla de Paul y Pasek. No es que sean malos temas pero la dirección se queda corta al montarlos dándole mucho peso al casi melodrama televisivo del que somos testigos.

Curiosamente, la mayor virtud del guion recae cuando toca esos temas trascendentales en la película, ya sea en canciones o en pláticas, como la situación personal de Evan, la empatía que va generando a partir de este hecho a pesar de lo incorrecto que sabemos que es. Esto junto a la alienación de los compañeros, la soledad y la depresión que los atañe así como los núcleos familiares rotos crean momentos muy emotivos que lamentablemente no concatenan bien durante toda la cinta.

Así, Querido Evan Hansen es un ejercicio musical con buenas intenciones que incluso puede llegar a mover algunas fibras sensibles en el espectador pero no es por la hechura del filme, sino por las cuestiones personales con las que cada quien pueda relacionarse pues el mostró de la depresión es algo que a todos nos ha afectado en algún momento de nuestras vidas. Mas allá de la falta de consecuencias o del desarrollo simple del relato, este musical nos lleva a reflexionar un poco acerca de ello, lo que es el principal mérito de esta producción.

Título original: Dear Evan Hansen
Dirección: Stephen Chbosky
Reparto: Ben Platt, Julianne Moore, Kaitlyn Dever, Amy Adams
Distribuidora: Universal Pictures
Duración: 137 min.
Año: 2021

Calificación:  6/ 10

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