Hola, Frida (Reseña)
La pequeña Frida vive rodeada de sueños, de anhelos; un día la vida pone a prueba su salud ahora ella deberá seguir adelante para demostrarse a sí misma y a los demás su gran fortaleza.
Frida una mujer en silla de ruedas, descubre uno de sus primeros cuadernos donde ella dibujaba lo que veía cuando era pequeña; evocando todos esos momentos alegres, recuerda todo lo que hacía cuando podía correr, trepar a los árboles y jugar como cualquier niña inocente.

Así poco a poco vamos conociendo su entorno, su relación con sus padres quienes la alentaron a sobreponerse a cualquier adversidad, que reconociera sus raíces, que se sintiera orgullosa de ser mexicana, así como su amistad con su hermana Cristina.
Pese a sufrir una enfermedad que le impide hacer una vida normal, ella aprende a entablar una amistad con el mundo onírico, un mundo maravilloso donde todo es posible, donde tiene que enfrentarse a sus propios miedos, darse cuenta que la muerte no es tan mala como parece y en el mundo real a pesar de las vicisitudes si uno se lo propone puede lograr todas sus metas.

Los directores Karine Vézina, André Kadi, realizan una película de animación francocanadiense, basada en “Frida, c’est moi”, la cual fue escrita por Sophie Faucher e ilustrada por Cara Carmina; quien al ser mexicana apoyó al máximo esta producción para que se hiciera de la mejor forma posible y se le diera un enfoque distinto a la vida y obra de la famosa pintora mexicana Frida Kahlo.
Mucho se ha dicho, se ha escrito, se ha adaptado la vida de Magdalena Frida Carmen Kahlo y Calderón a lo largo de los años, en teatro y cine. Por lo general se cuenta su vida como pintora, por ser una vida que estuvo llena de tragedias, de dolores, de su relación con el pintor y muralista Diego Rivera.

Pero lo cierto es que pocas veces se habla de su niñez, de sus años tiernos donde pese a la poliomielitis ella fue feliz, donde tuvo ese gran vínculo con su padre y ésto justo es lo que está plasmado en “Hola, Frida”.
Tomando muy en cuenta los cuadros, las pinturas con distintas tonalidades cálidas, ahora el público infantil tiene la gran oportunidad de descubrir cómo era la vida de Frida Kahlo y para ello Tobo Media, Du Coup Animation así como Haut et Court se unen para animar todo con una sencillez ya pocas veces vista y utilizada. La película fue animada cuadro por cuadro como en antaño, no se utilizó ningún programa de animación con cgi o ia.

A lo largo del filme se muestra cómo Frida fue haciendo amigos como Toñito, quien siempre la apoyó con ese amor puro entre niños, su relación con su hermana menor Cristina quien estuvo para ella incluso en los momentos más difíciles durante su convalecencia y aunque no podía salir a jugar; ella hacía lo que fuera para mantenerla alegre, su madre quien le inculcó el amor por los pueblos originarios, que se sintiera orgullosa de sus raíces, su padre quien estuvo al pendiente de su recuperación pese a que él también tenía una salud frágil y esto se ve reflejado en un momento donde tiene un desmayo y ahora es Frida quien lo cuida.
Y por último para darle esos toques de ficción aparece el personaje de “Chiquita” una perrita que alienta a Frida a salir a jugar a liberarse del encierro de su casa, que disfrute la vida sin importar la apariencia de su pierna o de los aparatos ortopédicos; así como una figura de sí misma con quien convive a través del mundo de los sueños, donde también tiene una cercanía con la figura de la muerte, quien la rodea; pero a quien no le tiene miedo porque el tiempo en el que deberá estar a su lado aún no ha llegado.

El filme es una oda a la resiliencia, a la imaginación, el poder de los sueños y la creatividad; de no dejarse caer, de salir adelante sin importar lo que se interponga en el camino.
Y si bien sí está presente el accidente que sufrió en el tranvía que marcó de por vida a Frida Kahlo; la película va mucho más allá, hace muchas reflexiones sobre las transformaciones, del paso de niña a adolescente, del cambio de ser una niña alegre, juguetona o traviesa a verse postrada en una cama y con tantas cosas en su contra encontrar esos momentos de paz, de felicidad y libertad.

Tras un paso exitoso por distintos festivales a nivel mundial entre los que se encuentra el Festival Internacional de Cine de Morelia, “Hola, Frida”; es una película muy emocional a la vez accesible para todo público, lo cual la hace muy entrañable; uno puede sentir que está en el México de inicios de 1900, que huele o se siente el espíritu amigable de Coyoacán con las personas paseando por sus calles. Es todo un homenaje a la riqueza cultural de México.

Cuenta con un buen doblaje al español donde los niños sienten toda la ternura que habita en Frida y también la música, las canciones son muy alegres.
Llega a los cines este próximo 16 de octubre.