Lo Que Queda De Ti (Reseña)

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Es una película escrita y dirigida por Cherien Dabis, cineasta palestino estadounidense reconocida por su trabajo cinematográfico y televisivo que retrata de forma auténtica las vivencias y el trauma generacional de la comunidad árabe y palestina. El elenco se encuentra conformado por la propia directora, junto a Saleh Bakri y Adam Bakri. La cinta estrenada originalmente en 2025 llega a salas mexicanas este 27 de agosto.

La historia de la humanidad se puede resumir en dos términos marciales, a saber: ofensiva y defensiva, los cuales siguen vigentes, a pesar del supuesto desarrollo científico y humanístico de las últimas décadas, tal como es retratado en esta obra, que es en sí, un recorrido histórico por la memoria y resistencia del pueblo palestino.

La guerra, ha escrito la historia de los pueblos más que la religión o tradición de cualquier tipo, en este punto, vale la pena reflexionar que la contienda no es el origen del problema, dado que solo se trata de la consecuencia derivada de conflictos e intereses profundos, que rara vez, son cuestionados y que la mayor de las veces, son prácticamente desconocidos por el resto del mundo.

Lo que queda de ti, explora el sentir de las victimas palestinas, más allá de los enfrentamientos bélicos visibles y conocidos, adentrándose en el impacto emocional y generacional que sigue en los años posteriores, mostrando incluso que el daño causado no termina con la muerte.

La cinta tiene como trama la crisis histórica que ha sufrido Palestina, propiamente retrata el impacto general de los abusos sufridos, vividos a través de tres generaciones: abuelo, padre e hijo, presentando en su recorrido los distintos duelos que vive, quien vivió los hechos de primera mano, como de quien vive bajo la sombra y el recuerdo de un mundo mejor, que ya no existe ni conoce, pero que escucha de sus mayores, añorar con anhelo y fe.

Ser muertos o desplazados del lugar de origen, no constituye solamente un robo territorial, sino la destrucción de una compleja identidad forjada a través del tiempo, lo que equivale, para un pueblo con tanto amor a su idiosincrasia, a estar muertos culturalmente en vida, es por ello que uno de los aspectos más valiosos de la cinta es la presentación de una óptica distinta sobre la guerra, ejemplificando, que no solo es destrucción sino también un acto de resistencia, valentía y amor, es decir, que la batalla, también es emocional, colectiva y generacional.

Podemos decir, que la historia presentada por Cherien Dabis, nos invita a pensar que un hogar no solo está conformado por un espacio físico o geográfico, sino que es un concepto que va más allá de los límites tangibles del mundo, y eso, más que lo material, es aquello que se está destruyendo del pueblo palestino, y probablemente de muchos más.

Finalmente, el silencio del mundo, frente a los hechos, es quizá la última denuncia de esta historia, pues tal como se ilustra en la propia obra, es solo cuestión de tiempo, para que el olvido ocurra, fomentando que todo vuelva a “funcionar” con relativa normalidad, como si miles de vidas destruidas y afectadas nunca hubieran existido.

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