Digger: Un mundo socavado
Cada que sale una nueva cinta de Alejandro González Iñárritu genera una atención particular por la reconocida trayectoria del director —Amores perros (2000), 21 gramos (2003), Birdman (2014), Bardo (2022)—. A la gente puede o no gustarle su filmografía y estilo propio, pero lo que difícilmente queda a discusión es que cuando lanza un proyecto causa interés, conversación y curiosidad.
Digger Rockwell (Tom Cruise) es un magnate petrolero responsable de una devastación ambiental de consecuencias incalculables. No obstante, Digger buscará salvar a todos de lo que él mismo ocasionó.

Este protagonista, Digger, es una especie de villano que busca venderse como un héroe incomprendido. Un personaje cínico, sin escrúpulos, poco empático y terco que representa a distintos actores de la sociedad que ponen el interés económico por delante del humano y ambiental.
Los temas que trata la película se ven acompañados de un humor ácido y burlesco que muestra cómo son estos individuos. Momentos donde sale a relucir su egolatría y frivolidad.
La personalidad tan peculiar y exagerada de este personaje demuestra la capacidad actoral de Tom Cruise, quien asume una personalidad llena de matices muy diferentes a los que acostumbramos a verlo en pantalla.

Entre líneas pareciera que Iñárritu nos dice que podemos reflexionar de una problemática —en este caso ambiental— y comprenderla, pero que en términos reales esto no modifica la realidad ni constituye una solución al problema.
Al grado que quizás lo mejor sea reírse de la propia tragedia, pues al menos así se puede disipar por un rato de la mente la situación que tanto aqueja.

El ritmo se siente un poco pesado, pues tantas cosas pasan a la vez que por momentos cuesta trabajo seguir el hilo conductor de la trama principal.
O mejor dicho de las tramas principales, pues se tienen en paralelo dos tramas que resultan relevantes, pero que al mismo tiempo al encontrarse en pantalla parecen canibalizarse mutuamente. Sobre todo algunos personajes que terminan por restar fuerza a planteamientos iniciales.

La fotografía usa de forma recurrente un plano en contrapicada que da una vista con “papada” a los personajes en la mayoría de secuencias. Un recurso que puede interpretarse como que los personajes nos miran desde arriba, pero a su vez ese ángulo poco favorecedor podría representar cómo ellos resultan repugnantes a nuestra vista por sus acciones.
Digger es una comedia negra que se regocija entre la sátira y la farsa donde se retrata un mundo al que se le promete llevar a lo alto, pero que termina estrellándose entre su propia escoria.