QUIERO TU SEXO: Gregg Araki vuelve desatado y Olivia Wilde se roba todo

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Gregg Araki está de vuelta con Quiero tu sexo (I Want Your Sex), y la verdad es que cumple bastante bien con lo que uno espera de su cine: una sátira ácida que agarra el thriller erótico noventero y lo lleva al límite.

La película sigue a Elliot (Cooper Hoffman), un tipo bastante ingenuo que termina de asistente de Erika Tracy (Olivia Wilde), una artista contemporánea irreverente. Lo que arranca como un trabajo normal escala rapidísimo cuando ella lo convierte en su musa, metiéndolo en un espiral de fetiches, dinámicas de poder bastante turbias y una burla directa al elitismo del mundo del arte.

Lo mejor de la cinta es definitivamente la dupla protagonista. Olivia Wilde está desatada en su papel de figura dominante, y Cooper Hoffman clava perfecto esa cara de «no tengo idea de cómo terminé aquí, pero ya no me puedo salir».

Además, visualmente se siente muy Araki: saturada, desfachatada y con un tono kitsch que no se toma en serio a sí misma. Mención aparte para los cameos de Charli XCX y Johnny Knoxville, que meten momentos de puro absurdo.

Eso sí, no es perfecta. Hacia el último acto el ritmo tropieza un poco cuando intenta meterle más peso a la trama de misterio, perdiendo la frescura irreverente con la que empieza. Tampoco esperes un thriller psicológico supercomplejo o profundo; es una propuesta exagerada a propósito.

Al final, si conectas con el cine pop y desenfadado de Araki, es una película súper entretenida y un respiro bastante fresco dentro de la cartelera actual.

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