Hombre Lobo (Reseña)
Una adaptación qué se queda a mitad del camino
Hay una incertidumbre siempre que se anuncian películas sobre monstruos. Por un lado existen propuestas que llenan el ojo como Cuando Acecha la Maldad y otras que simplemente resumen la falta de calidad que muchas veces existe en la oferta cinematográfica como La Momia de Tom Cruise. En el caso de Hombre Lobo, queda en el Limbo al resultar una cinta que entretiene pero sin más, algo que se analiza a continuación.
La sorpresa de los resultados de esta película crece cuando se cae en cuenta que el director, Leigh Whannell, quien entregó la fresca El Hombre Invisible de 2020, es el mismo responsable de esta producción. Aunque no existieran expectativas de que la nueva adaptación del licantropo fuera una de esas propuestas de alto calibre, se tenía la esperanza de encontrarse con una oportunidad de ofrecer una historia de calidad.

En más de 100 minutos, el entretenimiento no es lo regular que debería ser, no asusta y la trama se nota inexistente.
El potencial por explotar es ese gran faltante en esta experiencia. Propone diversos temas que le interesan a la mayoría como puede ser la importancia en el vínculo entre padre e hija, uno que al final se queda sin explorar para seguir el camino común, yéndose de mala manera a la segura y apostando por lo genérico a la vez que cliché.
Si bien hay películas en las que la aparición limitada de la criatura es parte de su narrativa y propósito, en esta ocasión queda como un punto negativo. La causa de esta conclusión es que se ha hecho minúscula la constancia con la que la amenaza es latente.

En cuanto al maquillaje, hay una sensación agridulce, ya que por una parte es bueno pero también tiene momentos en los que flaquea. Esto se compensa con un apartado de efectos especiales que acierta al hacerlos prácticos, dándole a lo gore un punto de efectividad fundamental.
En lo actoral Julia Garner demuestra su gran talento al ser lo mejor de este filme. Aunque su personaje cae en lo predecible de ser «la esposa del protagonista», ella aprovecha cada oportunidad en pantalla para darle profundidad, logrando esto un tercer acto en el que destaca su interpretación.
Caso contrario se encuentra en la actuación de Christopjer Abbott. De comprobado talento, el actor no tiene mucho de donde maniobrar, teniendo sus mejores escenas en esa convivencia padre-hija. Hay poco que destacar, quedando su personaje en uno con poco desarrollado, teniendo en las escenas transformado sus mejores momentos.
Por último, la creatividad qué aporta cuando puede el director se nota en aspectos de dirección de cámara interesantes, puesta en escena llamativa y dinamismo en cada truco de cámara, misma que tiene que ver con ese buen manejo de luz.