Si Pudiera Te Patearía (Reseña)

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A pesar de una serie de infortunios y vicisitudes, cuando todo parece estar en contra de Linda; tiene que salir adelante por sí misma y por su familia.

Linda lidia con la enfermedad de su hija, así como con la ausencia de su esposo; los problemas se le van juntando uno a uno, lo que la lleva a pasar por momentos de alta tensión, presión y estrés tanto familiar como laboralmente, empieza a descuidar muchas cosas y pese a ello tiene que mostrar una actitud positiva; aunque por dentro todo esté derrumbándose.

Mary Bronstein escribe y dirige con maestría este largometraje, donde le da la oportunidad a la actriz Rose Byrne de lucirse al máximo, dando muestra de todas sus capacidades, sus matices dentro de su histrionismo.

Rose Byrne quien ha protagonizado la franquicia de “Insidious”, en “Si pudiera te patearía”, deja toda su alma en esta historia, se entrega al máximo; muestra su fuerza, así como su fragilidad y esto en gran medida es gracias a la dirección de fotografía de Christopher Messina, que convierte la trama de la forma más intimista posible, los close ups que le realiza a la protagonista literal hace que desnude todas sus emociones, lo que piensa, lo que siente, cómo se va cayendo, cómo para evadir la responsabilidad del cuidado médico de su hija por las noches consume una cantidad considerable de alcohol, como a sus pacientes a los que tiene que escuchar al ser una psicoterapeuta los ignora por completo, lo cual es muy curioso porque lo mismo le ocurre a ella con uno de sus colegas, sólo está ahí por el dinero que le pagan pero en realidad todo lo que le cuenta, lo que externa le da igual, incluso no le pone la atención que se merece.

Aunque este tipo de temas se ha visto en otras ocasiones en películas o series, lo brillante de “Si pudiera te patearía” es cómo está contado todo, ya que en gran parte de

la trama se ve en primera persona, lo que le pasa a Linda está desde su mirada, lo cual es muy interesante porque de esta manera la audiencia la va siguiendo de cerca y se llega a preguntar si la hija es real o no, si de verdad está tan enferma como se muestra, pues al parecer tiene una insuficiencia renal o algo que le ocurre en el tracto digestivo y constantemente tiene que estar conectada a una máquina.

Pero a la pequeña nunca se le ve el rostro, se ven ciertas partes de su anatomía y sobre todo su voz, la cual a pesar de su ternura también llega a ser molesta y desesperante para Linda.

Esta situación de si realmente lo que ocurre está pasando o sólo es producto de la mente de Linda, se muestra con su esposo ausente porque no se le ve a cuadro, sólo se escucha su voz a través de las llamadas telefónicas que tienen, que a pesar de querer ser solidario, de hacer ver tanto a ella como al público que si no está ahí es simplemente por su trabajo, porque está haciendo todo lo posible para poder entregarles el dinero suficiente para el tratamiento de la niña, para que la casa en donde viven tenga el mejor mantenimiento.

Los diálogos son estupendos porque en más de una ocasión ha sucedido que uno trata de ser empático, de querer solucionar las cosas y termina todo mal, se vuelve un caos y en realidad esto no ayuda mucho.

Sobre el entorno familiar, la casa que es algo tan especial también tiene mucho que ver con la historia debido a que justo en los primeros minutos donde se empieza a ver ese cansancio leve de la protagonista, llega junto a su hija, cada una se va a un área distinta y de pronto hay una filtración de agua justo en la recámara principal, el líquido va en aumento hasta que por esa fuga el techo se cae y empieza de esa manera a derrumbarse todo dentro y fuera de Linda, por lo que ella y su pequeña tienen que trasladarse a un hotel que de cierta manera cumpla con los requerimientos que necesitan para el cuidado de la salud.

Pero es también ahí en ese lugar donde el alcoholismo de Linda se va incrementando, donde los empleados no son tan atentos y en su trabajo también todo es un caos. Y ahí también queda esa duda en el espectador si lo que ocurrió en casa es real o parte de la mente de Linda provocada por todo el estrés.

Y es ahí justo en su trabajo donde está la gran ironía de todo, porque Linda es una terapeuta, una psicóloga o psicoanalista, tiene que tener toda la empatía, ver, escuchar y darles todo el aliento del mundo a sus pacientes para que salgan adelante de todos sus problemas.

Pero de pronto los empieza a ignorar y lo mismo le pasa a ella con su colega interpretado de manera sensacional por Conan O’Brien, a quien el público lo recuerda o lo ubica como uno de los grandes comunicadores, uno de los mejores conductores de talk shows o late nights, donde realizó grandes entrevistas y escuchó a sus invitados, donde contaron parte de su historia.

Y para la trama de la película él hace lo opuesto, no le interesa para nada lo que Linda le expone, donde le hace ver que por lo que ella está preocupada son simples cosas insignificantes, por lo que la relación entre ellos también se va volviendo tensa y lejana.

Por eso y muchas razones es que la que sostiene todo el peso en pantalla es Rose Byrne, quien inicia el filme con esa gran sonrisa, bien arreglada y conforme le van ocurriendo cosa tras cosa su personaje se va decayendo, ya no se cuida, se le ven les estragos de las desveladas, se queda dormida en el trabajo cuando debería estar atenta de sus pacientes.

Antes cuidaba al pie de la letra lo que su hija debería comer ahora la deja más tiempo sola y si su máquina empieza a sonar por la falta de algún suministro ya no le da esa importancia vital, pone en entredicho lo que los médicos recomiendan para su hija y ante tal desesperación llega a cometer cierto acto que en pantalla se ve bastante bien logrado y es el retiro de la sonda.

“Si pudiera te patearía” o como su título original “Si tuviera piernas te patearía”, refleja en gran medida lo que el personaje de Linda siente. Todo está en su contra, su casa se cae a pedazos al igual que en su trabajo, su esposo está ausente y la salud de su hija la agobia, consume todo su tiempo y ella también quisiera ese alivio, ese respiro, tirar la toalla, gritar, llorar, que el mundo entendiera sus miedos, sus anhelos; pero a quien le puede contar todo esto no le importa, la ignora.

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