Clika: identidad sonora fuerte, narrativa en construcción

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Antes que una película redonda, Clika se siente como una vitrina de un momento cultural específico. Su mayor interés no está tanto en contar una historia compleja, sino en capturar la esencia de un movimiento —el de los corridos tumbados— que ha ganado fuerza en los últimos años.

La trama se centra en Chito (JayDee), un joven mexicoestadounidense que trabaja en el campo mientras intenta abrirse paso en la música. La falta de oportunidades lo lleva a involucrarse con el narcotráfico, una decisión que marca el rumbo de su historia, aunque la película opta por no explorar a fondo sus consecuencias.

Ese es uno de sus puntos más débiles: el tratamiento del crimen organizado queda en la superficie. Más que cuestionar o profundizar, la narrativa se limita a integrarlo como parte del entorno, lo que deja una sensación ambigua en su representación.

El proyecto nace del impulso de Rancho Humilde, sello clave en la expansión del género, junto con la dirección de Michael Greene. Desde ahí se entiende su ADN: una propuesta que bebe directamente del lenguaje del videoclip, con una fuerte carga estética y musical que domina gran parte de la experiencia.

Y es justo en ese terreno donde la película funciona mejor. Los paisajes agrícolas de California aportan autenticidad, y las secuencias musicales elevan el ritmo y la energía del relato. La música no es un complemento, sino el motor que articula todo.

Sin embargo, cuando el peso recae en el desarrollo dramático, el resultado es irregular. JayDee destaca en lo performativo, pero no logra sostener con la misma fuerza los momentos emocionales. A esto se suma un guion que simplifica conflictos y recurre a diálogos poco naturales.

Por otro lado, los personajes femeninos apenas tienen espacio para desarrollarse. Su presencia es limitada y responde más a funciones secundarias que a una construcción real dentro del relato, lo que reduce la riqueza del universo que se intenta mostrar.

 

El doblaje al español cumple sin destacar, con ciertas fallas en fluidez y naturalidad. Esto hace que la versión original en inglés se perciba como la mejor forma de acercarse a las interpretaciones.

Al final, Clika deja la sensación de ser un primer intento: una obra con una base sólida en lo visual y musical, pero que todavía no encuentra el mismo nivel en su narrativa. Más que una película completamente lograda, funciona como registro de un fenómeno en crecimiento.

Con su estreno en México el 30 de abril, se presenta como una propuesta interesante para quienes siguen este movimiento, pero también como una oportunidad para cuestionar cómo el cine está representando estas historias hoy en día.

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