Hasta El Fin del Mundo (Reseña)
Por Jesús Montes de Oca
Hasta el fin del mundo, dirigida por Emiliano Castro Vizcarra y protagonizada por Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann, nos cuenta la historia de dos personas que se reencuentran muchos años después de haber sido ese amor que todos, de alguna manera, hemos tenido. Ese amor perdido con el que uno inevitablemente se pregunta: ¿qué habría pasado si nos hubiéramos vuelto a encontrar? En este caso no hablamos de uno o dos años, sino de más de una década.
La premisa resulta interesante, no tanto por su originalidad, porque es una idea que hemos visto en distintas obras de ficción. Muy recientemente en películas como Past Lives o incluso en algunos episodios de series como Modern Love. Sin embargo, sí es una historia poco común dentro del cine mexicano y, como bien mencionaron durante la conferencia de prensa, hacer una película mexicana ya es, por sí mismo, un milagro.
La película está construida sobre una narrativa que alterna distintos momentos temporales. Vemos el pasado, el presente e incluso algunas secuencias que juegan con la fantasía y la imaginación de los personajes.
Esa estructura enriquece la historia y permite ir sembrando poco a poco algunos giros que mantienen el interés del espectador. El problema es que no todos esos tiempos reciben el mismo peso dramático. Hay momentos y acontecimientos que, al menos para mí, necesitaban permanecer más tiempo en pantalla para que sus consecuencias terminaran siendo realmente impactantes. Esa distribución del tiempo hace que el tercer acto no alcance toda la fuerza emocional que podría tener.
Además, si eres alguien que consume muchas películas románticas, probablemente puedas anticipar varios de los giros importantes. La película deja suficientes pistas para que algunos de ellos sean relativamente fáciles de adivinar, y eso le resta un poco de impacto a los momentos que buscan sorprender.
También tuve un pequeño problema con la construcción de los protagonistas. Las actuaciones de Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann funcionan y tienen buena química, pero los personajes parecen escritos para personas bastante más jóvenes. No solamente por la forma en que hablan o actúan, sino por el momento de vida en el que se encuentran. En varios momentos da la impresión de que fueron concebidos para personajes de entre veinte y treinta años, cuando la película claramente los presenta en una etapa distinta. No rompe la historia, pero sí puede generar una ligera sensación de inverosimilitud.

A eso se suman algunas subtramas que apenas se desarrollan y personajes secundarios cuya presencia termina siendo más funcional que realmente importante. Incluso hay algunos huecos de guion que pueden distraer durante el segundo acto, el cual por momentos pierde fuerza y se vuelve un poco más lento de lo que debería.
Visualmente, en cambio, es una película cuidada. No creo que destaque especialmente por su propuesta estética, pero está bien fotografiada, bien iluminada y con una puesta en escena bastante sólida. Además, aunque se trata de un drama romántico, encuentra pequeños momentos de humor que ayudan a aligerar la tensión sin convertir la película en una comedia.

El personaje de Aislinn Derbez tiene ese encanto que recuerda, hasta cierto punto, al arquetipo de la manic pixie dream girl: una mujer casi idealizada que representa aquello que el protagonista siente que perdió. Del otro lado está Manuel, interpretado por Mauricio Ochmann, un personaje mucho más reservado y pasivo, cuya conexión con ella termina siendo tanto emocional como espiritual.
Al final, creo que Hasta el fin del mundo va a depender mucho del bagaje cinematográfico de quien la vea. Si no sueles consumir muchas historias románticas, probablemente conectes más con ella y sus emociones. Pero si ya has visto varias películas del género, es posible que encuentres muchos de sus caminos bastante familiares.
Personalmente, no es una película por la que iría específicamente al cine, pero sí me parece una buena opción para una tarde tranquila en casa, especialmente si se ve en pareja. Es un drama romántico agradable, bien realizado y con momentos que funcionan, aunque nunca termina de aprovechar por completo el potencial de una premisa que podía haber llegado mucho más lejos.