Tu corazón será destrozado (Reseña)
Por Jesús Montes de Oca
La película dirigida por Michael Vaynberg y basada en el libro de Anna Jane nos presenta una historia clásica y un poco cliché de la niña buena e inocente que se enamora del malote de la escuela. Y no habría ningún problema con ese tipo de historias si las usara como base para cambiar los estándares que este género ha establecido en el cine, pero no es así.
A veces es tan predecible lo que va a pasar que es como ver un Frankenstein entre Tres metros sobre el cielo, Crepúsculo y otras películas muy populares del romance juvenil. Eso le quita mucha emoción y termina quedándose en lo predecible y en lo básico.

Lo más lamentable es que plantea problemáticas que podrían dar para una historia mucho mejor contada y diferente. Hay conflictos familiares, historias relacionadas con el crimen, bullying, problemas de autoestima y otros temas que podrían enriquecer bastante la película. Sin embargo, casi todo termina funcionando únicamente como una excusa para alimentar el romance entre los protagonistas.
Ellos, además, son personajes bastante planos y toman decisiones muy tontas que se sienten más como una fantasía juvenil que como personas reales. Los diálogos tampoco ayudan. Hay frases y comentarios que provocan una risa de pena ajena, casi haciendo que la película sea tan mala que resulte entretenida, pero ni siquiera llega a ese punto.

A esto se le suma que muchas de las cosas que pone sobre la mesa nunca concluyen. Varias subtramas quedan abiertas o simplemente dejan de importar, lo que vuelve el desenlace bastante insatisfactorio. Además, con una duración superior a las dos horas, la película termina sintiéndose demasiado larga y pesada para la historia que realmente quiere contar.
En el apartado técnico, la fotografía cumple. Está bien iluminada y los espacios se sienten coherentes con el tono de la historia, pero la propuesta visual nunca va más allá. No hay un lenguaje cinematográfico especialmente propositivo ni estimulante; se mantiene dentro de lo básico. La música, por otro lado, funciona mejor gracias a las canciones licenciadas que acompañan el tono juvenil de la película, incluso con alguna sorpresa para los fans del K-pop.
Es una película con un público muy definido: los fans del libro y quienes disfrutan los romances idílicos del tipo «I can fix him». Probablemente funcione mejor para un grupo de amigos adolescentes o para una pareja del mismo rango de edad. Aun así, esos problemas siguen estando ahí y son difíciles de ignorar. Quizá, incluso, algunos puedan disfrutarla más viéndola de manera irónica que tomándola completamente en serio.