(Sólo) un bosque: el amor que nos enseña a no estar solos
Una historia sobre la pérdida, la crianza compartida y cómo el cariño sobrevive a la muerte
(Sólo) un bosque no es solo una obra infantil. Es una historia sobre el duelo contada con una honestidad brutal y tierna a la vez.
Todo comienza con una pareja de osos que vivía feliz. Obawi y Kira lo hacían todo juntos. Hasta que un día, por salir a buscar alimento, un cazador mata a Kira. Obawi se queda completamente solo y no sabe estarlo, porque toda su vida la hizo en pareja.

En otro punto del bosque, un lobito muy pequeño llamado Bachi también está perdido. Por culpa de un cazador se alejó de su mamá y de su manada. Está solo, asustado y no sabe cómo sobrevivir.
Cuando se encuentran, no es fácil. Obawi no sabe cómo tratar a un lobo tan pequeño y Bachi no entiende a un oso. Pero poco a poco se adoptan. Obawi le enseña a cazar, a moverse en el bosque, a ser fuerte. Y Bachi, con su inocencia, le vuelve a dar a Obawi una razón para seguir. Tanto que Bachi ya se siente un lobo oso. Se dan ese amor y ese cariño que a los dos les hacía falta.

Hasta que la vida los vuelve a separar. Un día Obawi sale de la cueva, se aleja demasiado y ya no puede regresar. Muere en el bosque. Pero en su muerte se reencuentra en la otra vida con Kira, el amor de su vida.
Bachi, que había salido a cazar una ardilla para los dos, lo encuentra ya sin vida. Le deja a su lado la ardilla que cazó, como su última ofrenda, y le promete que siempre lo recordará. Con esa fuerza que aprendió de Obawi, Bachi sigue su camino y logra reencontrarse con su manada y con su mamá. Le cuenta que ahora, además de ser un lobo, aprendió a ser oso, y que ahora sí, nunca se van a separar.

La puesta, con dramaturgia de Abraham Baños Lozada y dirección de Hasam Díaz Hierro, utiliza el teatro corporal, títeres y atmósferas sonoras para que el bosque mismo sea un personaje. El viento, la lluvia y los aullidos cuentan la historia tanto como los actores.
La moraleja es clara y te rompe por dentro:
«Aunque la vida nos separe de quienes amamos, el cariño y lo que aprendimos de ellos siempre nos acompañarán.»

Es una obra que hace llorar a los adultos y deja a los niños abrazando a sus papás. Porque todos, en algún momento, hemos sido Obawi o hemos sido Bachi.
FICHA:
Obra: (Sólo) un bosque
Compañía: Proyecto Oso Índigo
Dramaturgia: Abraham Baños Lozada
Dirección: Hasam Díaz Hierro
Lugar: Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández, Centro Cultural del Bosque
Temporada: Sábados y domingos 12:30 h