El Final: Cuando estar vivo no es lo mismo que vivir
Es una película escrita y dirigida por Alex Ullom, cineasta estadounidense que debuta con esta obra de thriller existencial y terror, incluyendo un elenco conformado por Mitchell Cole, Akira Jackson, Noah Toth y Phinehas Yoon.
La cinta estrenada originalmente en 2025 llega a salas mexicanas a partir del 15 de octubre.

Por mucho tiempo, incontables personas han tratado de entender y dar forma a aquello que denominamos “vida”, desde un punto de vista biológico la definición del concepto anterior posee mayor claridad, dado que por acuerdo, se han establecido una serie de premisas que se deben cumplir para poder establecer que algo está vivo o muerto.
No obstante, a pesar de que lo anterior constituye un logro importante, ciertamente existe un sentimiento de ausencia e inconformidad más o menos presente, que cual latido, palpita dentro de los pensamientos induciendo una búsqueda más profunda sobre el significado de la vida, llevando las ideas más allá de lo material.

Alex Ullom, explora esencialmente el significado del modo de vivir, llevando este concepto hacia el límite bajo un escenario que rompe los esquemas tradicionales; en su historia no existen las barreras del tiempo ni la materia, por lo que la alimentación o la vejez no son un problema.
Se puede decir que en esta cronología todos los personajes cumplen las definiciones que hoy determinan científicamente a un ser vivo, no obstante, a medida que la narración sigue su curso, el espectador cuestiona no solamente las fronteras del entendimiento del ser, sino también el sentido que tiene más allá de lo físico y medible.

La historia comienza cuando una serie de amigos se reencuentran sin mayor motivo que el de saber qué fue de sus vidas tras un periodo largo de no verse, todos bajo el común denominador de presentar alguna inconformidad en sus historias
Siguiendo la aventura a través de un viaje por carretera que carecía de mayor importancia, entran sin mayor explicación a un trayecto sin fin que no pueden detener, pues de hacerlo aterradoras consecuencias atentarían contra ellos.

Un viaje por carretera perpetuo actúa como una interesante metáfora que pone de manifiesto que la monotonía de la vida es mayor de lo que suponemos, revelando que pasamos grandes cantidades de nuestra existencia sin ser conscientes de lo que hacemos.
Lo rutinario se hace de forma automática, dejando ver que, en los misterios de la existencia, una vida larga no depende de la cantidad de tiempo sino de la medida de recuerdos diversos vividos.

La cinta expone distintas situaciones y perfiles entre los amigos que pasan de no entender la situación a no saber que hacer, pues han transcurrido ya decenas de años, saben que su vida no esta estrictamente en peligro, pero se cuestionan si bajo dicho escenario están realmente vivos porque, después de todo ¿Qué sentido tiene vivir sino es posible disfrutar?
La idea central de la cinta está en el hecho de plantear que no es igual estar vivo que vivir la vida, y que ligado a este proceso surge de forma natural el temor del ser humano a estar solo, por lo que, si la vida posee un significado universal, la compañía debe jugar un papel importante en él.

Finalmente podemos decir que el director a través de esta interesante forma de ver la existencia y lo que hacemos con ella, nos invita a reflexionar que una vida perpetua e invariable que priva la libertad de actuar y disfrutar es equivalente a la muerte.
Es cierto que resulta interesante la idea de explorar los pensamientos que se pueden tener cuando se sabe la vida infinita, sin necesidad alguna más allá de huir, si bien, al día de hoy no es posible hacerlo, sí podemos imaginarlo y en ese proceso resignificar lo que conocemos y sentimos para generar un cambio que nos permita disfrutar de nosotros mismos.