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Drácula (Novela)

Corría el año de 1897 cuando el crítico-escritor irlandés Abraham “Bram” Stoker publicaba un extraña pero impactante historia sobre un conde rumano encantadoramente cruel que habitaba en la mítica Transilvania y se alimentaba de sangre, con un nombre emblemático que significaba “diablo”. Se titulaba “Drácula”.

El impacto de la novela de Stoker ha traído al cine películas de todos los estilos y géneros: Nosferatu de F. W. Murnau, referente del terror y fantasía; la película homónima de 1931 que dotó (alejadamente) el look del conde a la posteridad, además de dar pie a un universo cinematográfico que llevó a monstruos como el de “Frankenstein”, “El Hombre Lobo” o Ygor a la pantalla grande; las inolvidables películas de la década de 1990 “Drácula de Bram Stoker” de Francis Ford Coppola (considerada por muchos como la mejor) con su enfoque más erótico, así como “Entrevista con el Vampiro” de Anne Rice, un vástago fresco de la mitología del escritor irlandés; e incluso, una versión amable para los más pequeños en “Hotel Transylvania”, con un descafeinado Drácula que divierte a todos.

Eso sí, fiascos como la saga de “Crepusculo”, “Drácula 2000” o “Drácula 3D” han confirmado que las mejores historias y personajes pueden ser utilizados terriblemente, faltando al respeto a estos mismos.

Por ahora, toca hablar de la novela que es el verdadero origen del vampiro más famoso del mundo que, además de un agasajo, resulta una experiencia increíble y un referente obligado para contar, narrar o escribir historia alguna. 

Así que, colócate el crucifijo, arma tu collar de ajo, prepara el agua bendita y afila tu estaca que el viaje hasta el castillo en Transilvania será peligroso.

EL DURO VIAJE A TRANSILVANIA

Con una infancia marcada por una grave parálisis, Abraham Stoker, tercero de siete hijos de un funcionario público, demostraría un gran talento como matemático, atleta y empleado del Castillo de Dublín. Sin embargo, en 1878, con 31 años conoce a Henry Irving (primer actor en la historia en ser nombrado “Sir” ) con el cual entabla amistad y quien le contrató para ser su secretario particular y gerente del Lyceum Theatre de Londres, dando pie a su pasión más grande: el teatro.

Pronto, “Bram” comenzaría su andar como crítico literario para el Daily Telegraph y escribiría sus primeros relatos, con una inclinación hacia el género del terror como el caso de “The Coming of Abel Behenna” o “El paso de la serpiente”, que le granjearon cierta fama. 

Pero, sería en 1897, tras más de 7 años de labor, unas charlas con el viajero húngaro Armin Vambery y mucha documentación que se publicaría su novela más importante, marcando una auténtica revolución. El arduo y largo viaje de Clontarf hasta Transilvania daba como resultado el nacimiento de uno de los villanos más conocidos de la historia, que a día de hoy sigue causando emoción, curiosidad y mucho…mucho temor.

CONOCIENDO AL CONDE

Si bien el folklor de varios pueblos de Europa del este ayudaron a construir al Conde Vampiro, no sería sino el (hasta el día de hoy) misterioso Vlad Drăculea la figura que daría la forma definitiva.

Príncipe de Valaquia en el siglo XV, implacable guerrero y cruel gobernante, Drăculea se caracterizaba por la afición de empalar a sus enemigos, por lo que pronto tanto su nombre secular como su apodo “Tepes” le darían una fama sin igual como “El Empalador” y “dragón”, que posteriormente sería reinterpretado como “demonio”.

Marcado desde su infancia por la guerra y la tragedia familiar, Vlad III se hizo aficionado a la tortura y entusiasta de la muerte lenta, que solía cenar bebiendo la sangre de sus víctimas o mojando pan en ellas. Se calcula que en sus tres períodos de gobierno, que suman apenas siete años, ejecutó a unas 100.000 personas, en la mayoría de las ocasiones mediante la técnica del empalamiento. 

Junto a la figura de Atila, Stoker tomaría la crueldad, el amor a la violencia y la apariencia física para conformar a su conde Drácula. Sin duda, un trasfondo que resulta aún más terrorífico y donde se confirma que “la realidad supera a la ficción”.

 DEL DIARIO DE JONATHAN HARKER: LA HISTORIA

Jonathan Harker, un joven abogado y agente inmobiliario inglés, debe viajar a Transilvania para cerrar un acuerdo de compra de propiedades. Su cliente es el magnético pero enigmático Conde Drácula, quien pronto lo mantiene prisionero en su castillo donde vivirá terribles experiencias y descubrirá sus oscuros propósitos: viajar a Londres para sembrar el terror y cosechar víctimas con las que saciar su apetito de sangre.

Mientras tanto en Inglaterra, Mina Murray, prometida de Jonathan, está de visita en casa de su mejor amiga Lucy Westenra, quién se ha comprometido con Arthur Holmwood, mejor amigo de sus otros dos pretendientes: el estadounidense Quincey Morris y el doctor John Seward, director de un manicomio.

En poco tiempo, Westenra pasa de la felicidad por su futuro matrimonio a un letargo inexplicable. Cada vez más débil, preocupa a sus amigos con su palidez y unas extrañas heridas en el cuello. Por ello, el doctor Seward decide llamar al profesor Van Helsing para que tome cartas en el asunto e intentar salvar la vida de Lucy.

Paralelo a esto, Mina recibe una carta que le indica que su amado está en un convento recuperándose de un trauma terrible. Tras casarse y regresar a Londres para comenzar su vida matrimonial, la pareja se da cuenta que han ocurrido muchos sucesos relacionados con Drácula, por ello, junto al doctor Van Helsing, Morris, Seward y Holmwood, deberán detener al vampiro poniendo a prueba su valor. ¿Lo lograrán?

LONDRES, 26 DE MAYO DE 1897…

La novela maneja un formato epistolar, donde a través de cartas, documentos, diarios, transcripciones y periódicos se va construyendo el relato. Esta manera de contar la historia, muy similar a obras como “Frankenstein” de Mary Shelley, “Corazón” de Edmondo de Amicis o  “Pobres gentes” de Fedor Dostoievski, consigue transmitir y generar atmósferas, sentimientos, pero sobre todo, empatía con los héroes de la historia junto a una fascinación-odio para con el villano.

La descripción de paisajes, personajes y situaciones además de claras, ayudan a construir de manera formidable la tensión, el ambiente terrorífico así como pasajes sensuales más que atractivos sin necesidad de escenas explícitas. Así mismo, los elementos góticos muy a la Edgar Allan Poe se combinan fantásticamente con un romance que se víncula con el hecho de que al lector lo transporta a los últimos años del siglo XIX.

Si bien, hay clásicos de la literatura que se van desfasando por su lenguaje, temas abordados o personajes, lo cierto es que Stoker conforma sólidamente este mundo que la mantiene fresca e interesante, pese a estar ambientada hace más de un siglo.

Por un lado, cada uno de los personajes, tanto héroes como villanos, presentan una construcción más que brillante y reflejan aspectos que los hacen creíbles e interesantes. 

La juventud y pasión amorosa la vemos en Jonathan Harker, así como las tentaciones que ocurren cuando el compromiso llega a la vida de las personas (esto se refleja cuando escribe con pesar pero disfrute el acto erótico-sensual que simula una especie de copulación con las concubinas de Drácula); Mina Murray mediante la ternura, comprensión amor y entrega demuestra fortaleza que se traduce en un empoderamiento sólido que no requiere de fuerza física sino que la dota de una astucia, además de una voluntad más que admirable que se ilustra con los elogios de la mente brillante de Abraham Van Helsing; a su vez, los tres enamorados de Lucy encarnan diferentes formas de ser que juntas se complementan, donde John Seward es el ejemplo de mente científica cerrada que pasa a abrirse para liderar cuando su mentor Van Helsing no puede, Quincey Morris ilustra la confianza y lealtad que solo un amigo verdadero puede poseer, y Arthur Holmwood, como el hombre de estatus que destruye el estereotipo de pedantería para decidirse por la amabilidad como el tesoro más grande.

Así mismo, tenemos el curioso caso de Renfield, un maníaco zoophago que si bien será un aliado para el conde debido a su maldad desembocada por su condición psicológica, lo cierto es que la redención llega con un cambio de parecer al final, tras llegar a conocer la bondad por parte de Mina Harker. La dualidad locura-razón es alucinante y da emoción a momentos de aparente letargo, algo que simplemente es acertado. Un personaje que demuestra que sin importar la persona, todas poseen momentos de lucidez, caos, entregados a lo más primario así como al conocimiento y sofistación. Es decir, grises más allá de lo blanco y negro.

Las escenas de acción son de un calibre alto por su efectividad que hace de las persecuciones, apariciones, batallas y momentos desconcertantes como algo que emociona al más escéptico. El sentido de hallazgo es palpable, utilizando la falta de detalles como un recurso en favor de la atmósfera que busca crear. Toda la novela se siente como si fuera un manojo de papeles que estaba oculto y que esconde un secreto dispuesto a desvelarse para quien así lo quiera.

Pese a la genialidad de la obra, hay detalles que suman debilidad al resultado. Si bien, la obra funciona sin importar la época por lo anterior mencionado, lo cierto es que el ritmo en ocasiones decae por motivos del estilo que requiere de diálogos cursis. Además, el formato epistolar hace menester el avanzar, en primera instancia, fluidamente y de manera veloz, pero cuando se llega a un punto de clímax, hay que retroceder en el tiempo para completar el panorama.

Sin embargo, lo que le afecta otro tanto es un final muy apresurado que derrumba un poco todo lo que se había construido. Entre tanta sombra, aparece el horizonte pero como si fuera conveniente, falto de naturalidad.

EL VAMPIRO MÁS VIVO QUE NUNCA

Drácula de Stoker que además de traer al vampiro más famoso del mundo y toda su mitología, regalo al mundo una historia llena de romance, terror, filosofía e inmortalizó a la Londres de fines del siglo XIX, además de mitificar a Transilvania y acercar al público parte del folklor de Europa del este.

A la altura de los grandes clásicos y un pionero de su género, la obra cumbre de Bram es una lectura obligada que será un auténtico disfrute, referencia y un material del cual los autores de todo tipo de género, estilo o formato deberán leer para aprender la generación de atmósferas así como de construcción de villanos, héroes pero sobre todo, personajes sólidos que hoy día son más que necesarios.

Ahora, junto a Jonathan Harker, deberás emprender el viaje hacia una región desconocida para cerrar un trato en favor del extraño pero intrigante Conde Drácula. Eso sí: no te olvides del ajo, agua bendita, eucaristía, estacas y mucho valor.

Oh, también cuélgate tu cruz. Nunca sabes cuando la necesitarás.

1 respuesta a “Drácula (Novela)”

Escalofriante.
Muy buena reseña
Nunca leí el libro, pero si vi varias versiones en el cine. Sin duda mi preferida ha sido Nosferatus, versión alemana de 1922.

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