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Cine

LA PELEA ESTELAR

QUISIERA SER LUCHADOR

La lucha libre está presente en el mundo cinematográfico desde hace años, siendo el país precursor de este tipo de cintas justamente México con aquellos filmes dignos de culto donde podíamos ver a las figuras de este deporte como Santo, Blue Demon y otros cuantos, enfrentarse a villanos que iban desde los monstruos clásicos, las mujeres vampiro y las Momias de Guanajuato, entre otros títulos que llamaron la atención del público tanto nacional como extranjero.

Este subgénero de cintas ha ido cambiando poco a poco, como la misma lucha libre. El pancracio, cuyo principal representante a nivel mundial ha sido México desde la creación del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) en el año de 1933, ha ido generando poco a poco que las legendarias batallas de los griegos que se batían a muerte en los inicios de este deporte se conviertan, mas allá de ello, en un espectáculo. Es así como en la época contemporánea compañías como la AAA, el NJPW (New Japan Pro Wrestling) o AEW (All Elite Wrestling), entre otros han florecido con este modelo.

Sin embargo, una de esas empresas ha trascendido por exaltar la parte del entretenimiento y del concepto de deporte espectáculo como ninguna otra: la WWE (World Wrestling Entertainment), donde la lucha libre se vuelve algo más que solo una fiera competencia para volverla un show lleno de parafernalia, promos y figuras que han trascendido para hacer la transición del cuadrilátero hasta las pantallas chicas y grandes.

Nombres como John Cena, Dave Bautista, Roddy Piper, Hulk Hogan o Dwayne “The Rock” Johnson, han demostrado que este deporte hecho espectáculo son garantía para entretener a la gente más allá del pancracio mismo. Ahora, de la mano de Netflix, la WWE aprovecha para incursionar en el mundo del streaming con un proyecto completamente infantil/familiar que juega con las ilusiones que algunos tienen o tuvimos de niños: ser luchadores y compartir el ring con nuestras estrellas favoritas.

Esta es la premisa de La Pelea Estelar, donde el director Jay Karas nos presenta la historia de Leo (Seth Carr), un niño que adora la WWE y desea ser tan grande como su ídolo, Kofi Kingston. Viviendo con su extraña y excéntrica abuela (Tichina Arnold) y su tanto ausente padre, Steve (Adam Pally), Leo es un joven que vive bulleado en la escuela sin que pueda defenderse. Pero su vida dará un giro cuando se encuentre con una máscara mágica que le otorgará poderes especiales, convirtiéndolo en un futuro candidato a ser la siguiente gran superestrella de la WWE.

Hay que dejar claro que este proyecto no es la primera producción cinematográfica de la compañía WWE, ya que su enfoque ha ido de cintas para cine como El Marine (Bonito, 2006) que lanzaba a Cena como protagonista en el género de acción hasta Maligno (Dark, 2006), tratando de hacer un poco de terror con Kane, hasta los títulos sacados directamente a formato casero con títulos animados para los niños, entre otras opciones.

Es así que esta vez el director Karas, cuya experiencia dirigiendo shows de stand up y algunos episodios de series cómicas de televisión, opta por una cinta básica donde su principal meta es contagiar al espectador, en especial los niños, de ese deseo o magia que hay detrás de los sueños que uno tiene. Asi, Leo tiene en sus manos cumplir ese sueño y disfruta cada paso, para bien o para mal, de lo que es ser una superestrella.

A su vez, también juega con el dilema de la máscara en la lucha libre, una situación que tradicionalmente se arrastra en el mundo del pancracio gracias a la vertiente mexicana, donde esa máscara es objeto de deseo, de respeto, de un legado y forma parte inherente de una identidad, misma que en el momento en que un luchador la pierde, cambia por completo su enfoque, su identidad, perdiendo una parte de su esencia luchística.

Mas allá de esos detalles y todos los easter eggs o referencias que se encuentran hacia la WWE, la película cae en la fórmula típica de las cintas infantiles/familiares cuando la fantasía trastoca la seriedad de la lucha libre para resaltar las capacidades de nuestro protagonista. Esto, aunado a un humor bastante bobo y una que otra broma medio de mal gusto, hacen que esta Pelea Estelar se vuelva un tanto predecible y tediosa para el público más adulto.

Como era de esperarse, también hay cameos de superestrellas vigentes de la WWE como es el caso de Sheamus, el carismático The Miz o el mismo Kofi Kingston que lamentablemente son desaprovechados y están más por el adorno de la misma empresa que para un desarrollo del problema del protagonista, Leo. Sin embargo, también tenemos un buen papel que cae en manos de Keith Lee como Smooth Operator donde da a notar que actuar no le va tan mal, así como el típico antagónico que representa todo lo contrario a Leo, el gigante Samson (Babatunde Aiyegbusi), inexpresivo y unidimensional como buen malote de la cinta.

En cuanto a la producción, esta claro que WWE utiliza esta cinta como una plataforma para atraer más público infantil al mundo de la lucha libre y funciona en cuanto a los montajes alrededor de las peleas, pero ese factor fantasioso le quita mucho del valor de lo que es el pancracio en sí, todo para llegar a una conclusión un tanto moralina y predecible acerca de lo importante que es creer en uno mismo y la fuerza que todos tenemos de lograr lo que queramos sin necesidad de ser otro o depender de una máscara mágica.

Así, La Pelea Estelar podría ser un divertimento efectivo para los muy chicos de la casa, pero a los adultos les podrá parecer aburrida, absurda o un clavo más al prejuicio de que la lucha libre es más falsa que una mala actuación de telenovela. A pesar de esta irregularidad constante, puede lograr transmitir un mensaje acerca de seguir los sueños, de valorar a la familia y de que a veces con un toque de magia todo puede ser posible, incluso el sueño de ser tan grande como aquellas figuras generacionales del deporte espectáculo que han dejado huella desde aquellas épocas del Santo y el Cavernario Galindo hasta las más actuales.

Tráiler Oficial

FICHA TÉCNICA

Título Original: The Main Event

Año: 2020

Director: Jay Karas

Elenco: Seth Carr, Adam Pally, Tichina Arnold, Lucie Guest, Mike ‘The Miz’ Mizanin, Donna Benedicto, Lisa Durupt, Momona Tamada, Stephen Farrelly, Paul Lazenby, Bodhi Sabongui, Shiraine Haas, Russell Roberts, Glen Gordon, Dallas Young, Chris Furci, Arkie Kandola, Aryan Simhadri, Ian Hawes, Nevin Burkholder, Tony Skinner, Nicholas Dohy, Tom MacNeill, Beth Phoenix, Kofi Kingston

Distribuidora: Netflix

CALIFICACIÓN: 5/10

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