Hot Fuss: el inolvidable debut de The Killers
Frescura, jovialidad y rock de estadio. Así podría definirse a la llegada al panorama musical de The Killers, un debut que con una esencia británica así como una combinación musical interesante, lograron legar clásicos instantáneos que siguen retumbando con fuerza.
Corría el año 2001 cuando Brandon Flowers, un joven cantante de Las Vegas fue expulsado de su primer grupo por negarse a mudarse con ellos a Los Ángeles. Sin rumbo, encontraría en un concierto de Oasis la motivación necesaria para concentrarse en su carrera musical y, como si todo se alinearía, la oportunidad se dio con un anuncio por parte de Dave Keuning, un guitarrista de Iowa que buscaba formar su propia banda.
Motivados, Flowers y Keuning, en compañía de Matt Norcross (baterista local) y Dell Neal (bajista, ex compañero de cuarto de Dave), grabarían su primer demo, con el que llamaron la atención tanto de críticos como de seguidores.
En 2002, tras sus conciertos novedosos, Norcross sería despedido y Neal abandonaría la banda por motivos personales. Esto sería determinante para que el bajista Mark Stoermer y el batería Ronnie Vannucci (quien entraría en lugar de Brian Havens, suplente temporal de Neal) terminarán de conformar el cuarteto que dominaría al mundo.
ALBOROTANDO LA MÚSICA
El álbum abre con «Jenny Was A Friend of Mine». Teclados que transportan a la década de 1980 en el auge del new wave, bajo que remite a Queen, una voz que recuerda a Simon Le Bon (Duran Duran)o Bono (U2), guitarras contenidas pero intensas y una batería muy a la The Smiths, hacen de este tema un inicio formidable.
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«Mr. Brightside» es un brillante track que atrapa desde el principio con un pegadizo juego de acordes. Compartiendo similitudes con «Queen Bitch» de David Bowie (donde comparten semejanzas en algunas líneas), resultó en un su primer sencillo y preámbulo preciso de lo que sería su carrera. Según el propio Flowers, fue la única canción sobreviviente de las primeras grabaciones, inspirado por The Strokes.
«Smile Like You Mean It» sigue con esa línea épica. Lo que más sobresale es un sintetizador que ilumina la voz de Brandon. Muy al estilo de composición de la dupla Morrissey-Marr, la música es alegre, triunfal pero contrasta con una letra que da consejos a una versión más joven del narrador y que habla sobre el paso del tiempo.
«Somebody Told Me» es una prueba de la versatilidad vocal de Flowers, quien regala un excelente desempeño. A la par están Vannucci con una batería que le mete punch, un bajo que es bailable y un sintetizador que es un ejemplo perfecto de fusión entre la década de 1980 con la del 2000. La letra es ambigua, siendo según Brandon «ésta es la historia de alguien tratando de conocer a alguien en un club, que podría ser un strip club (club stríper) o un dance club (club de baile)», algo que se nota en la esencia dance y disco.
«All These Things I’ve Done» es el punto más álgido del álbum. Brillante, triunfal, motivadora, Brandon Flowers compone un indie que posee un estribillo legendario y un coro gospel sumamente llegador. Hay que reconocer la gran labor musical del resto de los Killers, ya que todos los elementos ayudan a elevar la voz del cantante hasta el cielo. La canción de estadio por excelencia de la década del 2000 y la única que la banda interpretó en el Live 8 de 2005.
«Andy, You’re A Star» es una ríspida pero emotiva canción. Guitarras contundentes, sintetizadores duros y una batería que entra fuerte después de unas secuencias sólidas, se alimenta de coros estilo gospel, así como de un falsette que deja ver las capacidades de Flowers. La letra cuenta la historia de un niño enamorado de un compañero de clase, el cual es uno de los ases del deporte y que se mete en el auto con chicas.
Tras el sonido que mezcla el indie con dance y la reconciliación con la pareja en «On Top», llega el optimismo (pese al desamor) con «Change Your Mind». Movida, bailable y que recuerda bastante a The Sounds con su guitarra suave pero sobre todo con sus sintetizadores pegadizos, The Killers dan balance al álbum con esta suave canción.
«Believe me Natalie» es una de las canciones con mayor acercamiento a la época del Disintegration de The Cure, gracias a la espléndida labor de Flowers en los sintetizadores, siendo la última parte donde más enganchan, ya que simulan vientos. La buena atmósfera se complementa con una letra que, aunque ambigua, termina por inyectar la filosofía de aprovechar el día como si fuera el último.
«Midnight Show» resulta en un homenaje muy a la U2, con guitarras estilo The Edge. Lo más impresionante de la canción es la parte del sintetizador que no solo toma lo mejor de «Somebody Told Me» sino que conecta de manera magistral con «Jenny Was…». Una canción que pudo ser sencillo.
«Everything Will Be Alright» cierra el álbum con una canción que gravita entre el rock espacial y el rock gótico. Flowers imita la voz distorsionada de Robert Smith, además de entregar una letra que pese a la tragedia, el narrador busca la redención en la persona amada. Un cierre cósmico para un debut inolvidable.
COMIENZO INIGUALABLE
El éxito se abrió para la banda de Las Vegas. Con más 7.5 millones de copias vendidas, la invitación al Live 8 y una confianza para sus siguientes trabajos, Hot Fuss se convirtió en uno de los álbumes históricos para el comienzo del nuevo siglo.
El «Alboroto Caliente» generado aquel 7 de junio de 2004 fue tal que aún hoy todos saben «que tienen alma sin ser soldados» o «que se puede vivir en el lado positivo».