Destino: La Saga Winx (Reseña)

Muchos de la generación de los 90´s recordamos el “Club Winx”, una serie animada que salió a inicios de los 2000 y que atrapó tanto a niños como adolescentes que seguíamos la clásica historia de la protagonista en este caso Bloom (Hada del Fuego), que descubre que posee un gran poder así como la existencia de un mundo mágico en donde tendrá que asistir a un internado para hadas como ella, llamado Alfea.

Ahí se hará amiga de sus cinco compañeras de cuarto: Stella, Princesa de Solaria y Hada del Sol, la Luna y las Estrellas; Musa, Hada de la Música; Flora, Hada de la Naturaleza; Tecna, Hada de la Tecnología y Layla, Princesa de Andros y Hada de los Líquidos.

Debido a que los orígenes de Bloom son un misterio y el peligro parece perseguirla, las chicas se unen y forman el Club Winx; juntas resolverán el misterio de su pasado, mientras que luchan contra un trío de brujas que se autodenominan las “Trix”, cuyo fin básicamente es incrementar sus poderes mágicos y apoderarse del mundo.

Serie animada de Winx Club

En principio, Rainbow S.r.l (que ahora es Rainbow S. p. A.), el estudio de producción italiano creador del show, tenía proyectado que su duración sólo fuera de tres temporadas y, durante años, la idea permaneció así. Pero debido al impacto que tuvo se decidió extenderla, llegando al punto de tener nueve temporadas y tres películas. La serie ha evolucionado, adaptándose a las demandas del público, tanto en el estilo de animación como en la forma en la que se emite pasando a formar ahora a ser parte del catálogo de Netflix.

Y como una cosa lleva a la otra, en un momento compras los derechos de transmisión de un programa y al otro decides que es buena idea reinventar la historia y hacerla apta para un público más adulto; este mes, la plataforma de streaming lanzó Destino: la saga Winx, que es una serie de acción/drama juvenil en vivo basada en la caricatura antes mencionada. Cuenta con tan solo seis episodios de 60 minutos cada uno, lo que resulta curioso porque, por lo general el formato de este tipo de proyectos es de 8 a 10 capítulos.

Quizá el número de los capítulos se deba a la calidad del proyecto mismo ya que parece que todos los clichés de drama juvenil que encontraron los metieron a una licuadora y salió esta como resultado. Una idea que no sería tan mala si el guion, las actuaciones o al menos los efectos fueran buenos, pero no es el caso.

A lo largo de los capítulos la serie genera cierto conflicto, porque se veía el potencial en la historia de este retelling con un trasfondo más oscuro, algo que sonaba bien. Pero el problema está en que le quitaron el alma a la idea original; y es que lo principal siempre había sido la amistad entre el grupo de chicas y cómo entre ellas lograban superar todas las adversidades gracias al poder del amor.

Si bien no se esperaba que la adaptación fuera así de cursi, algo que se quería ver sin duda era la dinámica de compañerismo entre el club; pero no pasó, debido a que no hay química entre las actrices que conforman el grupo y hasta los capítulos finales se logra ver cierta amistad, pero sacada de la nada. Hay muy pocas escenas en donde todas ellas conviven y eso provoca que no termines de creerte su amistad.

Existen varias diferencias que son muy claras en comparación con la historia original. En primer lugar, el club fue modificado pasando de ser seis chicas a tan sólo cinco, quitando del medio a Tecna, decisión que no se entiende del todo pero de la cual, como autora, tengo mis teorías. Podría ser que ella era la menos popular entre el público y a eso se sumó que la tecnología dentro de este nuevo mundo de las Winx no es muy relevante, siendo así que los aparatos tecnológicos que utilizan son los mismos que se usan en el mundo humano, inclusive las hadas tienen Instagram, lo cual es una contradicción porque una de las reglas que tienen es que los humanos no sepan de este otro mundo.

La falta de tecnología es un punto muy importante, porque en la serie animada existe Fontana Roja, que es una academia dedicada a formar a los hombres en el arte de la guerra, a los cuales se les denomina especialistas, esto debido a que únicamente las mujeres tenían poderes y éstas podían ser o hadas o brujas.

Sin embargo, la falta de poder de los hombres nunca fue un problema, porque además de entrenar de manera física, también tenían ciertos conocimientos de tecnología que les ayudaban a crear armas y medios de trasporte que les permitían estar a la altura de las amenazas mágicas. Por su parte, en la historia contada por Netflix, los especialistas pasaron de eso a ser un montón de gente que pelea con espadas comunes y corrientes; lo único bueno es que aquí hay una mayor equidad, pueden existir especialistas mujeres, así como hadas hombres.

Este tema nos lleva al innecesario triángulo amoroso entre Bloom (Abigail Cowen), Sky (Danny Griffin) y Stella (Hannah van der Westhuysen). En primera, la relación entre Sky y Stella se siente muy forzada. Esto sucede porque la última mencionada carece de personalidad, el personaje se siente vacío, se reduce a la típica niña rica popular que siente celos de la pelirroja recién llegada -Regina George, ¿eres tú?- No es que Bloom tenga un excelente desarrollo, pero sin duda esos pedazos de su pasado que van soltado a lo largo de los capítulos le dan un poquito más de profundidad.

Respecto a lo que resta del club, Musa (Elisa Applebaum), Terra (Eliot Stalt) y Aisha (Precious Mustapha), son las que mantienen un poco creíble esta historia de amistad, pero únicamente entre ellas, porque al parecer son las que comparten más escenas. Si bien, Bloom tiene un carácter pésimo, a veces uno logra entenderla porque parece que la acosan, tienen una fijación extrema con crear un vínculo con ella que hasta resulta incómodo; todo esto traducido al final en que la unión entre el grupo no se sienta orgánica y la resolución a esto es que sus conversaciones se reduzcan a lo que parece ser un grupo de WhatsApp con un motón de gente que te cae mal, pero que te vez forzado a hablar con ellos porque básicamente viven contigo.

Ya no sorprende que los adultos dentro de las series para adolescentes sean un cero a la izquierda y que no logren resolver ningún problema, y este programa no es la excepción. Farah Dowling (Eve Best), Saúl Silva (Robert James-Collier) y Callum (Alex Macqueen), son los profesores encargados de enseñarles la magia y cómo defenderse ante las amenazas que presenta este mundo, pero en múltiples ocasiones se ven superados por sus alumnos, al punto en que Beatrix (Sadie Soverall) evade con mucha facilidad a este trío que se supone que son una especie de héroes de guerra, y eso que se supone que la chica tiene 16 años.

Las motivaciones de los villanos es lo único que se puede rescatar casi completamente de este embrollo, y eso es porque no se ha revelado del todo su objetivo final. La temporada termina con un gran cliffhanger que deja ver que quizá las cosas no serán tan blanco y negro como nos tenía acostumbrados en la serie animada, y que inclusive los héroes pueden estar a una decisión de convertirse en parte de los antagonistas.

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