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Mahnaz es una enfermera de mediana edad, sostiene un noviazgo con Hamid, un conductor de una ambulancia; un día él le propone matrimonio pero como sus padres son muy conservadores le pide que oculte ante la sociedad el hecho que ella tiene dos hijos. Los hijos de Mahnaz son completamente diferentes, Aliyar es el mayor, un adolescente al que no le importan tanto sus estudios y prefiere divertirse con sus amigos haciendo apuestas; mientras que la pequeña Neda es muy inocente y aplicada en su clase. Al suceder un accidente, pronto Mahnaz se da cuenta que las cosas no son como ella creía y ahora tendrá que luchar ante una sociedad machista.

El guionista, productor y director Saeed Roustayi, construye una historia sólida donde presenta cómo vive cierto sector de la población en Irán. Sin caer en el clásico melodrama.

En un inicio parecería que la trama se centra en las aventuras de juventud de Aliyar, porque su madre le da todo, se preocupa por él, por su hermana, su tía y su abuela. Todos viven y conviven en la misma casa y tal parece que pese a todo el esfuerzo que hace Mahnaz por sacarlos adelante a él no le importa y se va de pinta o llega tarde a su clases. Sus profesores y demás miembros educativos del plantel lo consideran un niño problema.

Por otra parte está el punto de vista de Mahnaz quien trabaja largos turnos en un prestigioso hospital, ella es de las más destacadas enfermeras y desde hace un tiempo ha sostenido una relación con uno de sus compañeros laborales y es justo aquí porque pese a las señales de advertencia sigue adelante con los planes de boda. Porque él pretender hacerles creer a sus padres que su futura esposa es una mujer sin hijos.

Y es en ese momento, al realizarse una reunión en casa de Mahnaz, donde la trama cambia por completo, esto debido a que uno de los compañeros de escuela alcanza a ver a lo lejos que están sacando todas las cosas de la habitación de Aliyar, él le avisa y el adolescente quiere recuperar sus pertenencias. Ante la negativa del abuelo de dejarlo salir, trata de escapar por la ventana sufriendo un severo accidente fatal.

Ante la tragedia por la pérdida de un hijo, es donde empieza todo el lucimiento de la actriz Parinaz Izadyar, gracias a la sensacional dirección de fotografía cortesía de Adib Sobhani; muestra la transformación de Mahnaz, vive un duelo terrible y se notan los estragos de los desvelos por la profunda depresión por la que está atravesando.

La lente desnuda los miedos, los anhelos, la frustración, pasa de un estado de ánimo al otro sin verse forzada o de manera exagerada, está gran parte del tiempo conteniendo el sufrimiento hasta que explota pero no para mal, ni cae en vicios; simplemente le dice sus verdades las personas más cercanas a su entorno; a quienes creía muy cercanos y le han dado la espalda.

Roustayi le da la oportunidad a su protagonista de evidenciar cómo la sociedad iraní, no está acostumbrada a que una mujer muestre el carácter, que se revele contra todos, contra la religión, contra un sistema de educación en los colegios. Cómo las mujeres una vez unidas lo pueden todo. Se plantea de manera brillante los puntos de vista de tres generaciones distintas una abuela muy tradicionalista, donde todo lo que dicten los cánones, los dogmas es lo que se tiene que hacer pese a que no siempre es lo más correcto.

La hermana menor de Mahnaz, una mujer en sus treinta quien desea formar una familia a pesar de que se da cuenta que el hombre no es perfecto como ella creía y que ella puede seguir adelante sin la necesidad de una pareja y el punto de vista de una niña que es muy vivaz y se da cuenta de muchas cosas que están pasando, que por miedo se tiene que callar hasta que no puede más y revela lo que en realidad sucedió y cómo fue realmente el accidente que tuvo Aliyar.

En los últimos 30 años, desde que se estrenó “El globo blanco”, dirigido en 1995 por Jafar Panahi; el cine iraní ha dado mucho de qué hablar, con esa cinematogría tan sensible, con una mirada fiel a lo que sucede en la sociedad; donde no todos son conflictos bélicos, respetan mucho su religión, pero tampoco se hacen filmes panfletarios. Esto es lo que se plasma en “Ella y su hijo”.

Ésta pérdida fue la que permitió que se destaparan muchas cosas, situaciones que Mahnaz o no estaba enterada o hacía como si nada. Así ella ve con sus propios ojos que el sistema escolar tiene muchas fallas, cómo incidentes menores son motivos de expulsión de los planteles y como accidentes terribles pasan desapercibidos.

Cómo un compañero de trabajo puede sacar provecho para hacer de las suyas, cobrar más en algunos servicios básicos sin medir las consecuencias y si por estos actos alguien va a sufrir. A parte todo lo que hay dentro de una casa, cómo viven las familias, las dinámicas, cómo a pesar de llegar a ser muy unidos hay cosas que se desconocen de los familiares más cercanos, cómo hay envidias, hay celos.

Lo cual se ve reflejado en el caso de Hamid y Mehri, el novio y la hermana de Mahnaz respectivamente; porque ella no tenía idea que desde hacía mucho tiempo ellos mantenían una relación en secreto hasta que los confronta y ellos aceptan la infidelidad.

También se resalta cómo son los procesos judiciales y penales, en donde pese a evidencias de maltrato físico o psicológico nada se puede hacer porque algunos son actos que no tienen mayor relevancia en juicios, las demandas no proceden por falta de pruebas, donde es muy fácil dar un falso testimonio sin consecuencias sancionables por ello.

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