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Una mujer llega al cuarto piso, fuerte, decidida, comprometida a conseguir sus metas siempre con la ayuda de su prima y su sabia tía.

Nora acaba de cumplir 40 años, a pesar de estar pasando por una pequeña crisis de pareja logra superar ciertas diferencias; por su parte su prima Ely está atravesando por un climaterio prematuro a pesar de ser más joven que ella. Un día ante una tragedia familiar buscan pasar unos días en la casa de su tía; donde fueron educadas cuando eran unas niñas, buscan esa paz que requieren y que las fortalezca a seguir adelante.

“La vida es”, filme escrito, producido y dirigido por Lorena Villarreal, basado en “Que no se case Kelly”; es un largometraje fresco, ágil, donde toda la audiencia se puede sentir identificado con las vivencias de los personajes, donde ellos rompen la cuarta pared y uno como espectador siente que te hablan y muestran más allá que en la ficción.

Se siente claramente la mano, el ojo, la sensibilidad de una mujer al escribir, dirigir y contruir a los personajes, ninguno es un cliché de lo ya preestablecido o visto una y otra vez hasta el cansancio.

La tragedia que une más a “Nora” y a “Ely”, es la desaparición de “Camila”; uno de sus familiares más cercanos. Y para ello la directora de una manera muy respetuosa y sutil toca el tema de las madres buscadoras. De ahí que se nos muestre lo que la vida significa para cada quien, para “Greta” la tía, la matriarca; “Nora” y “Ely”, quienes le buscan el sentido a todo, por qué están ahí, qué es lo que las motiva a salir adelante a pesar de un panorama adverso, se hacen una y otra vez el cuestionamiento sobre ¿Qué es la vida?

¿Es buena, es mala? ¿De verdad vale la pena seguir?

Por momentos hace recordar a la ya clásica “Memorias de Antonia”, dirigida en 1995 por Marleen Gorris; puesto que está protagonizada por tres actrices las cuales interpretan a la abuela, la madre y la nieta; cómo cada una tiene su visión muy específica de la vida a partir de lo que han tenido que experimentar.

En el caso de “La vida es”; Nora, interpretada por Natalia Plascencia, una mujer llegando a los cuarenta años, criada y educada por su tía, con quien ha entablado una fuerte y cercana relación más allá de su madre a quien casi no ve, ni se ha interesado por lo que a ella le ocurra. Su prima es otro de los catalizadores que la motiva a salir adelante de todo. Y a pesar de ser una mujer muy autosuficiente ha empezado a caer en la monotonía en su relación de pareja, han empezado a experimentar en el poliamor con una chica, pero los celos se hacen presentes; por lo que decide replantearse una vez más qué es lo que quiere y esforzarse hasta lograr sus metas.

La presencia de Naian González Norvind, quien representa el papel de Ely, prima de Nora; muestra esa fuerza, esa seguridad de ser completamente libre, de no depender de sus padres a pesar de tener 35 años y cómo pese a su edad está atravesando por una menopausia anticipada, lo cual la llena de muchas preguntas, a pesar de cuestionarse por qué a ella le sucede esto no se queda en el sufrimiento ni se hace la víctima; junto a su prima deciden pasar unos días, una temporada en la casa de la tía donde compartieron tantos momentos felices y en ese refugio, descansar, replantearse muchas cosas y adquirir esa motivación para salir adelante.

Y finalmente tenemos a Greta, bajo la soberbia interpretación de la célebre actriz chilena Paulina García, quien hace su debut en el cine mexicano. Demuestra todo su talento en escena, se roba todas las escenas en donde aparece porque se muestra fuerte, inquebrantable, rompiendo esquemas ante la sociedad puesto que tiene una relación con su pareja desde hace muchas décadas, en un ambiente donde no era tan bien visto el noviazgo y futuro matrimonio establecido por dos mujeres y como entre ellas tuvieron que primero atender su negocio de paella, que ha sido motivo de múltiples premios, así como por cuidar a sus sobrinas, darles todo, siempre las ha apoyado y les ha dado los mejores consejos. Ahora que está atravesando por una situación complicada de salud, a pesar de estar en una fase terminal no claudica, no muestra esa debilidad pese a sus malestares.

También a destacar los roles de Geraldine Zinat quien interpreta a Gloria la esposa de Greta su mano derecha, su fiel compañera y quien también se preocupa mucho por el bienestar de las primas. Por otra parte se encuentran María Castellá es Lucía y Rubén Ochandiano es Juan, con quien “Nora” establece una relación y por último y no menos importante Lumi Cavazos, la actriz que le da vida a la madre de Ely; porque a pesar de ver realizada a su hija ya como una mujer independiente todavía la llega a tratar como una niña; pero no se cae en los clichés de la mamá chantajista o preocupona que no deja brillar con luz propia a sus vástagos; al contrario ella sólo le hace ver que a lo mejor hay algo más, algo que la motive, pero no la hace sentir menos ni poca cosa.

En conferencia de prensa Lorena Villarreal destacó la importancia que era para ella contar este tipo de historias donde todas las mujeres se pudieran sentir identificadas, que pudieran ir juntas mamá, hija y abuelita a disfrutar este tipo de tramas. Donde no se cae en el melodrama, donde no hay una farsa que llegue a ser molesta o insultante, donde no se va hacia los chistes fáciles y sin gracia; todo tiene un por qué.

Quizás el único pero, son las actuaciones de Fernando Ciangherotti y Tina Romero, están un poco de más y en realidad no le aportan tanto a la historia; porque en el caso de él pudiera parecer ser el único malo de todo esto por querer quedarse con la finca de las tías, pero luego ya se muestra su verdadero yo y entonces no era como aparentaba y en el caso de ella, es la madre ausente de “Nora”, la que regresa después de mucho, tras haber sufrido una depresión post parto y una vez que se da una plática entre ellas entonces se liman asperezas y tan amigas como si nada.

La dirección de fotografía es algo que también valorar mucho y agradecerle a Matías Goth, porque no se queda en planos fijos, contemplativos que a veces no llevan a nada, al contrario se siente muy dinámico todo el asunto y más al romper la cuarta pared. Es ahí donde el o los personajes se desnudan ante el espectador, donde muestran sus miedos, sus anhelos e incluso su picardía. Además en ciertas escenas donde hay un triángulo amoroso todo está bien cuidado, los desnudos llegan a ser sutiles y no se roban la atención del público, todo está justificado y así uno entiende más a “Nora”.

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