Minions & Monstruos (Reseña)

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Por Jesús Montes de Oca

Si soy completamente honesto, nunca he sido particularmente fan del humor de los Minions. Después de varias películas, el tipo de comedia que manejan puede sentirse repetitiva, muy basada en el ruido, el caos y el slapstick constante. Por eso, cuando vi que esta nueva entrega estaría ambientada en el Hollywood clásico y en el cine de monstruos, más que emoción, me generó curiosidad. Y debo admitir que, al menos durante buena parte de la película, esa curiosidad fue recompensada.

Visualmente, la película es impresionante. Las texturas, la iluminación y el trabajo con los escenarios hacen que este Hollywood ficticio se sienta vivo. De hecho, por momentos resulta más interesante observar todos los detalles del fondo, los decorados y las referencias cinematográficas que seguir algunos de los propios chistes. Y creo que esto habla bien del enorme trabajo técnico y artístico que existe detrás de la película.

Ahora bien, creo que aquí aparece también el principal problema. Durante el primer acto, uno puede pensar que la película intentará explorar algo más interesante sobre el cine, sobre el espectáculo o incluso sobre el proceso creativo. Pero conforme avanza, la historia termina regresando constantemente a aquello que los Minions siempre han sido: caos, ruido y situaciones absurdas una tras otra.

Y esto no necesariamente es malo. La película sabe perfectamente cuál es su público y qué tipo de experiencia quiere ofrecer. Sin embargo, para alguien que no conecta demasiado con este tipo de humor, hay momentos donde el exceso de gags termina saturando un poco la experiencia. Algunos funcionan bastante bien, otros no tanto, y muchos dependerán completamente de la tolerancia que cada espectador tenga hacia el estilo de los Minions.

Lo que sí me sorprendió es que la película logra construir algunos momentos genuinamente entretenidos gracias a su amor por el cine clásico. Hay secuencias que funcionan precisamente porque entienden el lenguaje visual que están homenajeando y no solamente porque aparezca un personaje cayéndose o gritando.

Al final, Minions & Monstruos me dejó una sensación curiosa. No me convirtió en fan de los Minions, ni tampoco creo que haya cambiado radicalmente la fórmula de la franquicia. Pero sí encontré una película con un apartado técnico muy cuidado y con suficientes ideas interesantes para mantenerme involucrado durante buena parte de su duración, cosa que creo que agradecerán los padres de familia cuando vayan con los más pequeños del hogar a verla.

 

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