«Moana» live action: ¿era necesaria?
Disney vuelve a intentarlo con otro remake en acción real, pero esta vez la pregunta es más fuerte que nunca: ¿de verdad era necesario hacer esta película? La versión original de Moana apenas tiene diez años y sigue siendo una de las mejores cintas animadas del estudio, por lo que esta nueva adaptación termina sintiéndose más como una estrategia para ganar dinero que como un proyecto con algo nuevo que ofrecer.
Lo más decepcionante es que, aunque se vende como «live-action», casi todo luce generado por computadora. Los escenarios se ven artificiales, los efectos visuales no convencen y, en varios momentos, es difícil distinguir qué está hecho por artistas y qué podría haber sido creado con inteligencia artificial. Eso hace que la película pierda gran parte de la magia y el encanto que tenía la versión animada.

La historia prácticamente es la misma: Moana sigue siendo la joven que desafía las reglas para salvar a su isla, acompañada por Maui y el divertido Heihei. El problema es que esta nueva versión copia casi escena por escena la original, sin aportar ideas frescas ni una razón real para existir. Si ya viste la película de 2016, aquí encontrarás muy pocas sorpresas.
Afortunadamente, Catherine Laga’aia, quien interpreta a Moana, logra darle vida al personaje con una actuación llena de energía y carisma. Es, sin duda, lo mejor de toda la película. En cambio, Dwayne Johnson regresa como Maui, pero esta vez su actuación se siente mucho menos divertida y carismática. Incluso las escenas musicales, que antes eran de los momentos más memorables, ahora se sienten apagadas.

Otro punto que pierde fuerza es el mensaje. La historia habla sobre descubrir quién eres, romper tus propios límites y cuidar la naturaleza, pero ese discurso se siente vacío cuando toda la película transmite una sensación tan artificial. Es difícil conectar emocionalmente cuando casi todo parece hecho frente a una pantalla verde.
Es un remake que demuestra el problema que Disney ha tenido en los últimos años: apostar por rehacer sus clásicos en lugar de crear nuevas historias. Más que mejorar la película original, esta versión recuerda por que la animada sigue siendo la mejor opción.

Si nunca viste Moana, es mucho más recomendable descubrir la aventura de 2016. Y si ya la conoces, probablemente saldrás preguntándote lo mismo que muchos espectadores: ¿para qué hacer un remake que no supera al original?